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¿Sabes qué es la Gran Renuncia?

El fenómeno de la Gran Renuncia podría desbordar la situación coyuntural derivada de la pandemia de COVID-19 convirtiéndose en el indicativo de un nuevo enfoque del concepto de trabajo: ¿nos hemos cansado de vivir para trabajar?

Casi 50 millones de trabajadores estadounidenses renunciaron a sus empleos en 2021, una cifra nunca vista en lo que llevamos de siglo XXI. Este fenómeno conocido como la Gran Renuncia podría tratarse de algo más que una situación coyuntural derivada de la pandemia de covid-19 convirtiéndose en el indicativo de un nuevo enfoque del concepto de trabajo: ¿nos hemos cansado de vivir para trabajar? 

La Gran Renuncia, ¿el fin de la lealtad laboral? 

¿Qué es la Gran Renuncia?
¿Qué es la Gran Renuncia? Fuente: Depositphotos

Durante una entrevista con Bloomberg en mayo de 2021, Anthony Klotz, Doctor en Filosofía y profesor de la Universidad Texas A&M, acuñó el término ‘Great Resignation’ para designar un fenómeno que estaba empezando a sacudir el mercado laboral estadounidense: millones de personas despidiéndose de sus trabajos en un momento en el que la pandemia de covid-19 parecía cambiar las reglas del juego.  

Las estrictas medidas de confinamiento junto con las restricciones a la movilidad obligaron a las empresas a buscar nuevas fórmulas para mantener la productividad sin poner en riesgo la seguridad de los empleados.  

Aunque en países como Estados Unidos el teletrabajo ya estaba más consolidado, la pandemia aceleró este modelo laboral lo que provocó un cambio en el enfoque para muchos empleados que comenzaron a recelar de sus ‘anteriores’ trabajos. Tal vez el esfuerzo de pelear diariamente en un empleo poco estimulante no mereciese tanto la pena. ¿Y si renuncio?  

Esta pregunta que se hicieron millones de estadounidenses durante 2021 ha cruzado el charco para provocar las dudas de empleados del Reino Unido o de Italia, países que también han observado altas tasas de renuncia entre sus trabajadores hasta el punto de que algunos expertos consideran que estamos ante el fin de esa suerte de lealtad laboral que ata a los empleados a sus empresas durante toda una vida: “la lealtad al trabajo es cosa del pasado”, afirma Victoria Short, CEO de Randstad UK. 

8  causas para explicar la Gran Renuncia 

¿Qué es la Gran Renuncia?
¿Qué es la Gran Renuncia? Fuente: Unsplash

Casi un año después de que Klotz acuñase el término del que todo el mundo habla en el mercado laboral del mundo occidental, la Gran Renuncia sigue de actualidad y ya tenemos una mejor perspectiva de un fenómeno que, no obstante, sigue despertando cierta incertidumbre antes sus posibles consecuencias a largo plazo. Entender las causas de esta Gran Renuncia ayudará a anticipar soluciones y estrategias para mejorar las condiciones laborales de los empleados.  

Conciliación familiar imposible 

Las medidas diseñadas por empresas y organizaciones públicas para facilitar la conciliación entre el empleo y la familia se han mostrado insuficientes generando una creciente frustración entre los empleados, especialmente entre las mujeres trabajadoras que asisten indignadas a un panorama laboral que, en líneas generales, impide que el progreso laboral integre también las responsabilidades familiares

Flexibilidad insuficiente 

Es una de las palabras de moda en la cultura del trabajo y, pese a ciertos avances como consecuencia de la consolidación del teletrabajo, estos aún se muestran frágiles para numerosos empleados a los que se les cercena su autonomía laboral en pos del mantenimiento de un horario laboral tradicional que, en buena parte de los casos, genera más desafección y abulia que productividad.  

Problemas de salud mental 

La pandemia y las feroces restricciones derivadas de ella, algunas de las mismas todavía sin fiscalizar, han sido devastadoras para muchos trabajadores que se han visto en el centro de una tormenta perfecta de ansiedad, incertidumbre, miedo y frustración, además de acelerar cambios en la forma de trabajo para los que muchos de ellos no estaban suficientemente preparados.

Una de las consecuencias de esta situación es que un porcentaje cada vez más elevado de trabajadores alegan problemas de salud mental para pedir la baja o renunciar a sus trabajos. 

Bajos salarios 

Pocos trabajadores consideran su salario adecuadamente equiparado a su rendimiento, incluso aquellos que pasan buen parte de su horario laboral reflexionando sobre lo poco que ganan.

De cualquier forma, también es un hecho que las consecuencias económicas de la pandemia, a las que hay que sumar los conflictos energéticos y geoestratégicos, junto a la creciente inflación, han provocado que el coste de la vida se aleje cada vez más de los salarios. La Gran Renuncia es, en este caso, un eufemismo de lo que podría suceder a medio plazo si no se diseñan soluciones a este indecente desequilibrio entre salarios y coste de la vida


Ayudas públicas 

Otra de las razones esgrimidas para explicar la Gran Renuncia está en las ayudas y prestaciones por desempleo que administraciones como las de Estados Unidos inyectaron en el mercado laboral para contener las consecuencias económicas de la pandemia, especialmente entre los empleados más vulnerables que podrían haber facilitado estas renuncias, en este caso temporales, de cara reincorporarse una vez terminadas las ayudas y prestaciones. 

Desmotivación y desvinculación emocional 

Uno de los caballos de batalla de empresas y organizaciones es tratar de vincular emocionalmente a los empleados con sus empresas de forma que consideren que el progreso de la empresa repercute en el progreso de sus carreras.  

Esta estrategia que podría, en buena parte de los casos, denominarse como la ‘Gran Mentira’ se ha visto desenmascarada con la pandemia, cuando la mayor parte de las organizaciones se han apresurado a salvar sus negocios desvinculándose emocionalmente de sus empleados y ahondando en la desmotivación de los mismos, así como en el mencionado fin de la lealtad laboral.  

Tras la crisis del covid-19, las compañías tendrán que reforzar su estrategia para fidelizar y retener a su capital humano con algo más que buenas intenciones y palabrería, empezando, por ejemplo, con mejoras reales en flexibilidad y conciliación familiar.  

Más riesgo, menos conservadurismo 

En países como España aún perdura la cultura del trabajo tradicional según la cual un empleo es para toda la vida, para lo bueno y para lo malo, casi como si te casaras con él.

Las generaciones más jóvenes, no obstante, especialmente la generación Z —actualmente entre 18 y 26 años—, muestran un menor compromiso con sus trabajos de forma que asumen más riesgos a la hora de cambiar de empleo. 

Búsqueda de la felicidad 

Aunque el vínculo entre felicidad y trabajo sigue siendo muy frágil o directamente innacesible, el terremoto producido por el covid-19 ha provocado que muchos empleados se preguntan si el sacrificio laboral merece la pena, si permanecer 8 horas al día pegado a un trabajo poco estimulante y mal pagado no es un obstáculo insalvable para la búsqueda de la felicidad.


En última instancia, la Gran Renuncia sería el primer paso de un definitivo cambio de rumbo: retomar el control de sus vidas empezando por renunciar a aquello que se interpone en la consecución de sus objetivos vitales más elevados.  

¿Es posible una Gran Renuncia en España? 

¿Qué es la Gran Renuncia?
¿Qué es la Gran Renuncia? Fuente: Pexels

El mercado laboral, las condiciones de trabajo y la actitud general de los trabajadores españoles es bien diferente a la de los estadounidenses, siempre hablando en líneas generales. En el país norteamericano existe una tradición más asentada de movilidad y flexibilidad laboral, además de una lealtad laboral menos inquebrantable. 

De esta forma, la Gran Renuncia aún no se ha dejado sentir en España del mismo modo que al otro lado del Atlántico. Los expertos consideran que para que un fenómeno así tuviera verdadera relevancia en nuestro país deberíamos empezar por bajar la tasa de paro que, a pesar de los buenos datos de los últimos meses, está muy lejos de la estadounidense. 

Por otro lado, el conservadurismo tradicional del trabajador español, la mayor afiliación sindical que capitaliza los conflictos laborales, un menor individualismo, los mayores derechos laborales por antigüedad y la presión hipotecaría de buena parte de los españoles, entre otras razones, dificulta que la Gran Renuncia tenga alguna posibilidad a corto plazo de dinamitar una cultura laboral tradicional que, no obstante, exige cambios drásticos en los próximos años.

De no ser así, tal vez pasaríamos de la Gran Renuncia a una nueva Gran Depresión que, a buen seguro, llevaría a muchos trabajadores a actitudes un poco más contundentes que renunciar civilizadamente a sus trabajos.

Y después de la Gran Renuncia, ¿qué? 

¿Qué es la Gran Renuncia?
¿Qué es la Gran Renuncia? Fuente: Pexels

Teniendo en cuenta que estamos ante un fenómeno muy reciente, aún no se han establecido consecuencias a medio plazo del mismo. El propio Klotz afirmaba recientemente que su Gran Renuncia iría remitiendo con el paso del tiempo mientras otros fenómenos paralelos cogerían fuerza.

Por un lado, el empoderamiento del trabajador que, poco a poco, asume una posición más robusta ante el empleador. Por otro, una creciente competitividad del teletrabajo que, no cabe duda, cambiará para siempre la forma de trabajar, así como una imparable mejora de la flexibilidad ante el más que justificado clamor de los trabajadores.  

A pesar de la visión positiva y constructiva de algunos expertos como Klotz, aún faltan estudios que demuestren que la Gran Renuncia, además de ser algo más que un fenómeno coyuntural, pueda objetivamente cambiar las reglas del juego laboral estableciendo un equilibrio — en estos momentos muy lejos de concretarse — entre el beneficio empresarial y las condiciones laborales de los empleados.  

En última instancia, también cabe preguntarse qué han hechos esos casi 50 millones de estadounidenses que renunciaron a sus trabajos. Porque tras el ‘subidón’ inicial de dar un cambio radical al rumbo de una vida que se considera equivocado —casi como si rompieras con una pareja— llega la realidad. “Vale, he renunciado a mi trabajo mal pagado, alienante y desmotivador. Y ahora, ¿qué hago?”. 

Con el tiempo comprobaremos si esta supuesta Gran Renuncia pasa de fenoméno reactivo aislado a un hábito constructivo en el que participen todos los agentes laborales con el objetivo de establecer un mercado laboral más justo para todas las partes implicadas… no solo para los de siempre.



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