Qué es el síndrome del domingo
El domingo por la tarde debería ser un día de descanso y desconexión, sin embargo son muchas las personas que lo experimentan de manera diferente.
Zaragoza-
Trabajar cinco días y descansar dos. Así es la jornada laboral más extendida en España, si bien es cierto que cada vez hay más excepciones. De hecho, de manera mayoritaria, lo habitual es trabajar de lunes a viernes, con el fin de semana dedicado a la desconexión y el asueto. Un tiempo libre que el grueso de las personas reparte como mejor puede entre descanso, ocio y compromisos familiares o sociales.
Claro que nada es para siempre y, queramos o no, dos días se pasan volando. El lunes está siempre a la vuelta de la esquina, con la rutina y las obligaciones laborales o académicas esperándonos de nuevo. Una realidad que afecta más a unas personas que a otras, aunque sí resulta común que desemboque en una suerte de desazón que se manifiesta generalmente durante el domingo por la tarde. De hecho, a ese sentimiento más o menos generalizado se le ha puesto nombre: síndrome del domingo.
Qué es el síndrome del domingo
Se conoce como síndrome del domingo al estado de ansiedad, inquietud o malestar psicológico que algunas personas experimentan el día antes de regresar a su actividad laboral o académica después de uno o dos días de descanso. Es importante tener en cuenta de que no se trata de una patología o un trastorno reconocido por la OMS, aunque eso no quiere decir que no exista.
O dicho de otro modo, el síndrome del domingo es un conjunto de síntomas negativos que aparecen ante la perspectiva de tener que volver al trabajo. Evidentemente, lleva adosado el apellido de domingo por ser el día de descanso por excelencia en Occidente, aunque se puede experimentar cualquier día de la semana dependiendo de las libranzas de cada persona.
Por qué se produce el síndrome del domingo
Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Exeter, en colaboración con Channel 4, reveló que el 79% de los encuestados habían sufrido en algún punto el llamado síndrome del domingo. Una sensación que era más habitual entre las personas más jóvenes, que lo describían como una mezcla de ansiedad, estrés, angustia, miedo o pesadez ante la semana que está por venir.
Las causas según este estudio son muchas y variadas, y no necesariamente implican una insatisfacción general con la carrera profesional elegida o la situación laboral. Más bien, el síndrome del domingo se relaciona con situaciones de sobrecarga de trabajo, tareas pendientes o una presión para rendir, ya sea exterior o autoimpuesta. Además, el estudio apunta a que las personas que son incapaces de establecer límites entre la vida laboral y la vida personal, que por ejemplo poseen hábitos como consultar el email del trabajo los fines de semana, preparar tareas los días libres o, incluso, aquellos que teletrabajan, son más propensos a sufrir esta pesadez dominical.
Cómo combatir el síndrome del domingo
En resumidas cuentas, el síndrome del domingo está profundamente relacionado con la ansiedad laboral y la incapacidad para balancear la vida profesional de la vida personal. Por ello, las medidas para evitarlo pasan por mitigar esa presión extra existente o generar dinámicas que permitan una desconexión real del trabajo durante los días de descanso.
Es, por ejemplo, el caso de la desconexión digital, un derecho laboral reconocido por la legislación española y que garantiza a los trabajadores el no tener que atender llamadas, correos electrónicos, mensajes o notificaciones profesionales fuera de su jornada laboral. La idea, por tanto, es aparcar los aparatos electrónicos dedicados al trabajo: móvil, ordenador portátil etc. y no tocarlos durante los días de descanso. Lo que se busca es conseguir evitar el estrés generado por la agenda y los asuntos pendientes.
En caso de tener altos niveles de estrés y ansiedad, una práctica con resultados probados es la meditación. Es una técnica que se basa en la concentración más absoluta en el presente, lo que por definición evita las preocupaciones venideras. Además, es positivo unir la meditación con realizar ejercicio físico, cuyo efecto positivo sobre la salud mental gracias a la creación de endorfinas también está comprobado.
Finalmente, en los casos de síndrome de domingo más acentuados, aquellos que, por ejemplo, afectan al descanso y, por ende, al rendimiento y bienestar durante el inicio de la semana, es recomendable ponerse en manos de un terapeuta profesional. Tanto la ansiedad como el estrés son patologías que pueden condicionar profundamente nuestra vida diaria y que han de ser tratadas por personal cualificado.
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