con la colaboración de la generalitat de catalunya
"Cuando los sanitarios nos vacunamos, actuamos como barrera para proteger a los más frágiles"
Coincidiendo con la campaña de vacunación de la gripe y la COVID-19, ya en marcha en Catalunya, los profesionales de enfermería reivindican la importancia de que el personal sanitario se inmunice para garantizar coherencia, seguridad y confianza en las vacunas

Público
Barcelona--Actualizado a
En los pasillos del CAP Roger de Barcelona, las enfermeras Blanca Camallonga y Elisenda Vidal lo tienen claro: la vacunación del personal sanitario es mucho más que un acto preventivo individual. Es, sobre todo, una responsabilidad colectiva. En plena campaña de otoño contra la gripe y la COVID-19, ambas profesionales explican por qué el personal sanitario —y también otros sectores esenciales— debe vacunarse. Y lo hacen no solo con argumentos técnicos, sino con una convicción que se ha convertido en ejemplo para sus pacientes.
Prevenir la enfermedad y evitar su transmisión
Camallonga sintetiza la importancia de la vacunación del personal sanitario con una idea central: “Es importante para prevenir la enfermedad, para pasarla de forma más leve y para reducir la transmisión.” Según explica, los sanitarios trabajan cada día con personas especialmente vulnerables: “Tenemos pacientes con inmunosupresión, personas que están en tratamiento oncológico, gente mayor frágil... Si nosotros estamos protegidos, actuamos como barrera.”
Esta barrera inmunitaria es clave en entornos donde cualquier infección respiratoria puede tener consecuencias graves. No solo para los pacientes, sino también para las familias de los profesionales: “También estamos en contacto constante con virus. La vacunación nos protege y reduce el riesgo de transmitirlos en casa.”
Camallonga insiste en que las vacunas utilizadas —tanto contra la gripe como contra la COVID-19— tienen un perfil de seguridad alto: “Son vacunas seguras, con efectos secundarios leves, fáciles de administrar y que confieren una protección muy buena.”
El ejemplo profesional: coherencia que genera confianza
Pero más allá de la prevención, la enfermera defiende otro argumento tan importante como a menudo silenciado: la coherencia. “Sobre todo, es importante por coherencia. Si recomendamos una vacuna pero nosotros no nos vacunamos, el mensaje no es el mismo, por más que te esfuerces.”
Camallonga conoce bien esta situación: “En la consulta lo veo. Cuando puedo decir: ‘Yo estoy vacunada, yo vacuno a mi madre, a mí me ha funcionado y estoy contenta’, eso convence mucho más que cualquier explicación técnica.”
Para ella, la credibilidad se construye desde la experiencia personal: “Decirle a alguien ‘es segura, tendrás pocos efectos secundarios’ es una cosa. Pero decirle ‘lo sé porque yo lo he vivido’, eso es mucho más potente y coherente.”
Esa coherencia —asegura— es uno de los pilares que refuerza la confianza de la población en las vacunas, especialmente en un momento en que la desinformación puede erosionar la percepción de seguridad. Los profesionales sanitarios, recuerda, son la primera referencia para la ciudadanía.
No solo sanitarios: otros profesionales que también deben protegerse
Aunque los sanitarios son un colectivo prioritario, Vidal recuerda que la vacunación también es crucial para otras profesiones que, aunque no pertenezcan al sector salud, mantienen un contacto constante con personas vulnerables.
“Es importante que no solo se vacunen los sanitarios. También bomberos, policías, profesores…” detalla. Son perfiles que trabajan diariamente con niños, personas dependientes o colectivos frágiles. “En las aulas hay muchos niños que necesitan un poco de atención y cuidado especial. Y los profesionales que están allí están en contacto constante.”
Vidal también menciona a los trabajadores del sector agrícola y ganadero, especialmente quienes trabajan en granjas con aves. “Estas personas pueden estar expuestas a patógenos que luego pueden transmitirse a la comunidad. Son trabajadores familiares o asalariados que tienen un papel muy importante.”
La enfermera resume la idea con una perspectiva social: “Es importante que todas las personas que están en contacto con quienes son más frágiles se protejan. Es una responsabilidad compartida por toda la población.”
Una responsabilidad que refuerza el sistema de salud
Las declaraciones de Camallonga y Vidal ponen en evidencia que la vacunación, sobre todo entre los profesionales, es una de las herramientas más potentes para reforzar el sistema sanitario. Menos contagios, menos bajas laborales, menos transmisión a pacientes y un entorno clínico más seguro. Pero también una comunidad que confía más en las recomendaciones de quienes la cuidan.
