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Entrevista a Bob Black Bob Black: "Lo mejor sería una renta de subsistencia para todo ser humano"

El abogado y ensayista anarquista estadounidense Bob Black, autor de 'La abolición del trabajo', defiende en Madrid la renta básica universal “que permitiría a la gente crear por libre voluntad” y “que si ha de haber parados, sean quienes desean no hacer nada” 

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El abogado y ensayista anarquista estadounidense Bob Black. /Common Action Forum

El estadounidense Bob Black es alguien que llega al congreso internacional "Límites de la desigualdad. Hacia una sociedad sostenible" del Common Action Forum en Madrid y dice: “Ustedes desean influir en los gobiernos para mejorar la realidad. Yo creo que nada bueno vendrá de ningún gobierno”.

Pese a lo cual propone cómo avanzar hacia una sociedad más emancipadora para el individuo. Según él: aboliendo el trabajo e instaurando la renta básica universal. Algo que, defiende, no llevaría a la vagancia sino a una “creatividad lúdica” que reemplazaría a la alienante productividad.

Black es un anarquista que se asume contradictorio, abogado de derechos civiles acusado de denunciar en falso al autor contracultural Jim Hogshire (aquí su versión), escritor de ensayos como Fuego amigo, Tesis sobre el Groucho-marxismo o El anarquismo y otros estorbos para la anarquía.

Pero sobre todo creador de La abolición del trabajo (1986), obra que nace del análisis del socialismo utópico (Charles Fourier, William Morris) y El elogio de la pereza de Paul Lafargue del XIX, y textos New Left del XX (Paul Goodman, Marshall Sahlins). Ese ensayo es la médula de una carrera de 40 años que empezó cuando existían, como alternativa, los dos sistemas que repudia por vincular identidad humana y producción: el marxismo-leninismo y el capitalismo, hegemónico desde la caída del muro.

¿Por qué abomina del trabajo y ha dedicado su carrera a predicar su abolición?

¿Cómo no hacerlo? Los siervos del Medioevo nos parecen explotados pero no sufrían el encierro y monotonía que llegaron con la Revolución Industrial. Las fábricas del XIX fueron un catastrófico salto atrás: horas interminables en condiciones insalubres, sueldos miserables, mano de obra infantil, hambre y alienados.

El primer paso para frenar el capitalismo es controlar la jornada

La lucha obrera logró mejoras. Hubo dos ventanas de oportunidad, en los años 30 y 60, que se desaprovecharon. Desde 1980 vivimos una involución de sueldos, jornadas, legislación laboral, menos vacaciones, horas extra sin pagar, abolición del ocio, cultura reducida a extraña producción de especialistas, empleos más aburridos, menos necesitado de cualificación, insoportables

¿Para usted el trabajo no hace sentirse realizado?

En la sociedad marxista se planteaba “trabajar por la mañana, pescar por la tarde, cenar por la noche y luego charlar” y se creía que ese sistema daría plenitud al individuo y la sociedad. En el capitalismo se suponía que los trabajadores se auto-realizarían al lograr con sus sueldos una creciente capacidad de consumo y ocio.

La realidad ha superado ambas ideologías, dando la vuelta a sus argumentos. Y hoy el trabajador tiene que limpiar escaleras por la mañana, fregar platos por la tarde y ser tele-operador de noche. Cuando llega a casa sólo puede cenar ante la tele y acostarse. En su jornada ni ninguna tarea le ha realizado, ni le ha recompensado con un salario que permita consumo, ocio, cultura. Los beneficios de los dueños de los medios de producción, en cambio, siguen creciendo.

¿Ante tal panorama atisba esperanza?

Soy pesimista sobre reformas del mercado laboral enfocadas al beneficio del trabajador. ¡Lo único positivo es lo negro que es todo! Así el trabajo ya no es sagrado para nadie. ¡Es imposible tomarse en serio el tipo de empleo que la gente se ve obligada a aceptar!

No veo que triunfe una revolución... salvo tipo la de Terciopelo de Checoslovaquia (1989). Si la masa se planta, con su inacción, puede hundir gobiernos, el sistema económico, y alumbrar un orden nuevo. La tecnología hace factible y sencillo ese boicot que las huelgas generales del pasado hoy no conseguirán.

¿Por qué desestima como herramienta las huelgas?

La masa sindicada mengua y ¿qué trabajador precario va a arriesgar su empleo? Además una de las peores consecuencias del estatus quo es que se han roto, deliberadamente, las conexiones entre trabajadores y anulado el espacio-tiempo para pensar e intercambiar ideas. 

La tecnología hace factible y sencillo ese boicot que las huelgas generales del pasado hoy no conseguirán

En centro de trabajo, hasta en las empresas tradicionales, no hablemos de colaborativas con empleados en casa, la tendencia es a tener personal fijo y temporal, separado físicamente, contacto mínimo. Dividirlos es una decisión estratégica. Porque los temporales son tan buenos como los fijos y desean sus puestos y los fijos viven angustiados porque podrían reemplazarles.

¿Cómo generas solidaridad ahí? Luego, acabada la jornada, nadie tiene tiempo ni ganas de leer, pensar y comentar con nadie.

La TV que apunta como único ocio muestra a diario inventos tecnológicos, robóticos que no parece vayan a liberar al trabajador. Crecen los angustiadas en el primer mundo, el consumo de tranquilizantes y heroína en EEUU está disparado...

Algunos creen que para eso existe la televisión, para reforzar la angustia.

¿Qué piensa usted?

Lo hace, ¿no? Pero la clave, a la no se ha dedicado atención, es la importancia de las horas de ocio. El gran error de la lucha obrera ha sido enfocar la reivindicación al aumento de salario cuando el quid está en la reducción de jornada. Que además revierte en el sueldo porque se está trabajando más por igual precio.

El primer paso para frenar el capitalismo es controlar la jornada. Y quizá sea el momento ideal. ¿Por qué? En EEUU llegamos aquí desde el fin de la II GM cuando diez millones de soldados volvieron con cuatro años de paga y nada en qué gastarlo.

Durante cuatro años no había habido producción privada, de coches, por ejemplo, todo era para la contienda. Cuando acabó y además teníamos pleno empleo, hubo ese boom de consumo. Pero desde los 80 hemos llegado al actual 25 por ciento de paro y la Administración se empeña en que se necesita más empleo en vez de la reducción de la jornada a 35 horas semanales.

Pero, ¿el paro en EEUU no es del 4’5%?

La cifra oficial no incluye a quienes ya no buscan porque no quieren o porque no encontrarán ningún puesto. Según numerosos expertos la tasa real cuadruplica esa cifra.

Renta básica

¿Por qué es usted partidario de la renta básica universal?

Como anarquista no creo que ningún Gobierno haga nada útil para la ciudadanía, pero si alguno quiere intentarlo, lo mejor sería una renta de subsistencia para todo ser humano. Con ella se crearía una sociedad del libre albedrío que es la antítesis de lo que se suele relacionar con la renta básica, regímenes comunistas como el cubano en que el ciudadano no elige.

Yo propugno una sociedad del ocio, tiempo libre, esparcimiento. En los años 30 se empezó a hablar de que el desarrollo daría a la masa demasiado ocio e ingresos y habría riesgo de que la gente vagara por los bares sin hacer nada. En 1963 un idiota escribió el libro El problema del ocio. Pero ese problema jamás llegó.

¿Por qué renta universal y no una ayuda a rentas bajas? ¿Cómo se pagaría?

Se pagaría con los impuestos que sí deben ser graduales en función de la riqueza. La renta básica suena a algunos como pagar a millonarios pero su dinero vuelve vía impuestos. En cambio, la renta básica debe ser universal porque así se evita el estigma del subsidio para pobres y también la burocracia que pide formularios de solicitud, contesta, aprobando o denegando, y así devora el presupuesto.

¿Qué contesta a quienes temen que algo así incentive la vagancia?

Que se equivocan. La renta garantizaría una supervivencia decente pero a partir de ahí, cada individuo según su vocación, emprendería, sería creativo y podría ganar más si es su deseo, disfrutando el trabajo. No como ahora que el empleo es condena a producción obligatoria.

Sin experiencias comunes, sin interacción social, ni metas compartidas, la gente deja de estar motivada para ser buenos ciudadanos y olvida cómo hacerlo

Propugno reemplazar el trabajo por el juego productivo que da sentido y deja tiempo para leer, pensar, interactuar. A los tan temerosos de que se estimule la pereza, les diría, en última instancia: ¿pero no sobra mano de obra? ¿No se condena al desempleo al 25 por ciento de población activa -cifra oficial en España y extraoficial en EEUU-? ¡Pues pongamos a los vagos los primeros en la lista del paro!

Frente a su crítica a capitalismo y comunismo, el híbrido, China, se señala como modelo de éxito, ¿Cómo se ha llegado a ello? ¿El futuro global irá por esa senda?

El peor de los dos mundos posibles, ¿no? Mezcla de capitalismo y dictadura, ¡el Chile de Pinochet! Hace décadas se apuntó a Japón como sustituto de EEUU en el liderazgo y luego vino su estancamiento. Ahora se señala a China pero es un modelo no exento de problemas. El de la polución es grande, pero el mayor es que la población china no recibe los beneficios de ese supuesto éxito. Se han sofocado revueltas. Pero seguirá habiendo.

¿Como en un país tan poblado y con tantos excluidos, incluso bajo el férreo control estatal, no cristaliza una contestación eficaz?

China es un ejemplo espectacular de lo que pasa a la ciudadanía global. Marx criticaba a los revolucionarios inútiles, incapaces de agregarse. Y la cuestión, gráficamente, es que no es lo mismo “patatas en un saco” que “un saco de patatas”.

Aunque muchos individualmente se opongan a un régimen, si no logran hacerlo de forma agregada no conseguirán nada. Y está resultando difícil agregar a los descontentos del mundo para lograr una alternativa en el s.XXI. La idea del cambio está en la cabeza de muchos, quizá de la mayoría. Pero para que prenda en un hecho hace falta desarrollo organizativo.

Los EEUU de Trump

¿El éxito de Trump o del neo-fascismo en Europa tiene relación con la brecha entre progresistas de clases media y la clase trabajadora? ¿Obreros o parados sienten que demócratas/sociademócratas no les representa y votan a la extrema derecha?

En EEUU el problema es que el partido demócrata, tradicionalmente apoyado por los trabajadores, sobre todo los organizados, está dominado por Wall Street. La adscripción a la elite es cierta. A este problema se ha sumado el racismo, que Trump es un experto en azuzar.

Cada vez que le salpica el escándalo de la interferencia rusa en las elecciones, incendia Twitter hablando de transexuales en el Ejército, o futbolistas (negros) que no se ponen de pie en el himno, o con el veto anti-musulmán. Ha perdido los apoyos incluso de republicanos moderados pero hay una base dura, “carne roja” les llamamos, de valores muy conservadores a los que no les importa que mienta cada día, incumpla promesas como la del muro mexicano al ser inconstitucionales. Si no salen, culparán al tribunal.

¿Cabe auto-crítica de la clase media por no comprometerse con los trabajadores?

Sobre esto es revelador el libro de Robert D. Putnam Bowling Alone: The Collapse and Revival of American Community. Él habla de cómo desde los 60 la implicación en cualquier iniciativa colectiva ha bajado escandalosamente: desde la participación electoral a la asistencia a la iglesia. La imagen de “bowling alone” alude a que la gente solía disfrutar de ceremonias en grupo como ir, cada semana, a la bolera.

Propugno reemplazar el trabajo por el juego productivo que da sentido y deja tiempo para leer, pensar, interactuar

Ahora más y más individuos juegan a bolos solos. Y sin experiencias comunes, sin interacción social, ni metas compartidas, la gente deja de estar motivada para ser buenos ciudadanos y olvida cómo hacerlo. Lo que genera conflicto de todas las categorías: género, raza, clase...

Si Bernie Sanders hubiera ganado a Hillary Clinton en las primarias demócratas, ¿se habría frenado a Trump? ¿Tendrá opciones en las siguientes elecciones?

Sanders quiere intentarlo pero es bastante mayor y hay otros líderes demócratas que... Pero Wall Street seguirá controlando el partido, metiendo a gente en el Congreso Nacional Demócrata.

Su estrategia es ir a barrios residenciales disputables a los republicanos con vecinos, profesionales liberales, que creen deberían ser sus votantes y hablarles de tecnología, empleo... no de matrimonio homosexual ni medidas económicas como las demócratas de los años 30 o la renta básica que el presidente Nixon, republicano, casi implantó en 1968, porque creen que asustarán a Wall Street y a esa parte de las minorías raciales o las feministas, de clase media-alta. Y, por desgracia, el sistema electoral, la tradición y leyes hacen inviable la alternativa al bipartidismo.

¿Contempla o descarta el colapso de nuestra civilización?

Todas las previas han colapsado. Esta está siendo inusualmente estable. Y no veo nada particularmente bueno en la longevidad de una civilización. Colapsará como las demás. La duda es: ¿cuándo?

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