Catalunya afronta el relevo generacional en sus bomberos: "En algunos parques el más veterano no supera los tres años de experiencia"
Los profesionales celebran la incorporación de más efectivos, pero advierten de que el cuerpo no está preparado para asumir tantas convocatorias de golpe, hasta llegar a los 4.000 miembros en los próximos cuatro años. Los voluntarios piden mejorar su situación "antes de agrandar más el problema".

Barcelona--Actualizado a
El Govern republicano de Pere Aragonès inició la ampliación del cuerpo de bomberos de la Generalitat ante la previsión de jubilaciones masivas en los próximos años. Un plan que Salvador Illa ha mantenido, anunciando un aumento de casi el 37% de bomberos para alcanzar los 4.000 en cuatro años. Lo hizo en el reciente debate de política general del Parlament. El cuerpo celebra la noticia, pero advierte que "hay que dotar al cuerpo y toda la estructura de los recursos necesarios para que el crecimiento sea ordenado y seguro". "Las prisas nunca son buenas", comenta Antonio del Rio, delegado de UGT-Bombers. Repasamos las principales reivindicaciones del colectivo.
"El déficit de personal es fruto de decisiones tomadas hace años por gobiernos anteriores, tanto desde el ejecutivo como desde la oposición", destaca del Rio, que recuerda cómo en 2012 el entonces conseller de Interior, Felip Puig (Convergència), consideró que los bomberos no éramos un servicio esencial debido a la crisis y al decreto de ahorro. Se amortizaron jubilaciones y estuvimos diez años sin nuevas incorporaciones", lamenta.
Aquella situación, recuerda del Rio, "generó graves carencias de personal". Ahora, sin embargo, el reto es otro: "No estamos preparados para asumir tantas convocatorias de golpe". "Éramos un colectivo de 2.500 bomberos y ahora somos unos 3.000; en cinco años se ha renovado más de un tercio de la plantilla", dice el bombero, quien señala que eso ha provocado que "muchos parques tengan personal muy joven y con poca experiencia". "Hay parques donde el bombero más veterano tiene tres o cuatro años de experiencia, y eso genera problemas de seguridad y de transmisión del conocimiento", prosigue.
Según el Govern, con las convocatorias anuales de 300 plazas "se garantizará un despliegue progresivo del personal necesario y un relevo generacional que haga posible el traspaso de conocimiento y experiencia". Todo ello forma parte del Plan Estratégico Bombers 2030, aprobado esta semana y que pretende "renovar y dimensionar la plantilla, las infraestructuras y los recursos del cuerpo de acuerdo con los riesgos actuales y futuros".
Una escuela de formación de bomberos autónoma
Del Rio también pone el foco en la falta de "recursos estructurales", como una escuela de formación de bomberos: "No tenemos una escuela de bomberos lo suficientemente grande". Actualmente los aspirantes a bombero, una vez superadas las oposiciones, se forman durante nueve meses en el Institut de Seguretat Pública de Catalunya (ISPC), en Mollet del Vallès (Barcelona), donde también se forman los Mossos d’Esquadra, Agentes Rurales, Protección Civil y Policía Local. "El ISPC no puede acoger cursos de 300 aspirantes al año. Necesitamos una escuela de bomberos autónoma y con capacidad para formar al menos a 600 bomberos por año", reclama del Rio.
En cuanto al estado de los parques, del Rio denuncia que muchos "están obsoletos o en ruinas". "Algunos —como Manresa, Sant Celoni o Badalona— sufren plagas y problemas estructurales. Es cierto que este Govern, y también el anterior, está haciendo esfuerzos, pero ya sabemos cómo van las infraestructuras en este país: todo va muy lento", lamenta. Sobre los vehículos, comenta que se ha hecho un esfuerzo "importante", pero también "se han comprado muchos de golpe para compensar años de olvido, y eso puede provocar errores de planificación".
Ante la Comisión de Interior del Parlament de Catalunya la semana pasada, UGT-Bombers reclamó una nueva Ley de Bomberos que sustituya la actual de 1994, adaptada a la realidad actual y a la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, además de una ley de coordinación de emergencias que devuelva a los bomberos el mando operativo. En este sentido, del Rio defiende que Protección Civil y Bomberos deberían funcionar como "un solo cuerpo, no como agencias separadas". "La emergencia climática nos obliga a hacerlo", sentencia.
Una gestión más preventiva, no solo reactiva
Del Rio celebra el cambio de paradigma en la gestión forestal, sobre todo a raíz de los incendios del verano pasado. Illa proclamó hace unos meses que hay que "reducir la masa forestal". "Durante décadas hemos protegido los bosques, pero ahora debemos protegernos de los bosques. Es necesaria una gestión activa: trabajar conjuntamente administración, sector primario y bomberos para crear un mosaico territorial que reduzca el riesgo de incendios", comenta el bombero, que sentencia que "necesitamos un cuerpo de bomberos más preventivo, no solo reactivo".
Este verano ha habido menos incendios, pero han sido más devastadores, especialmente en cuanto a hectáreas quemadas y vidas humanas: un bombero muerto, un agente forestal y dos civiles. "Ese debería ser el criterio de evaluación", lamenta del Rio.
En la línea de impulsar un modelo dinámico de gestión integral de las emergencias que potencie la prevención, el plan del Govern catalán contempla la creación de una nueva unidad específica que hará seguimiento ante el anuncio de tormentas susceptibles de provocar inundaciones, como las del pasado 12 de octubre en el sur de Catalunya. El Ejecutivo también se ha comprometido a construir un nuevo Complejo Central de los Bomberos de la Generalitat, que actuará como centro neurálgico de gestión de emergencias en Catalunya.
La feminización del cuerpo de bomberos
La actual convocatoria de oposiciones de bomberos es la segunda que reserva un 40% de las plazas para mujeres, siguiendo la política de feminización de los cuerpos de emergencia impulsada por el Departament d'Interior. Del Rio hace una valoración "muy positiva". "La integración de la mujer en los cuerpos de emergencia es una pantalla superada. No hay debate. Evidentemente, habrá que ver cómo evoluciona, pero creemos plenamente en su incorporación", comenta.
Del Rio señala que las polémicas en torno a la reserva de plazas "son fruto de la desinformación y los prejuicios ideológicos. Es cierto que hay resistencias, como en cualquier cambio, pero la experiencia demuestra que la convivencia es positiva".
Regularizar la figura del voluntario antes de ampliar los efectivos
El Govern también prevé la ampliación del cuerpo de bomberos voluntarios, hasta los 2.000. Actualmente hay 1.400. Un colectivo que se encuentra en pie de guerra con el Ejecutivo para regularizar su situación. Reclaman una relación laboral normalizada que les permita estar dados de alta en la Seguridad Social. Critican que actualmente se encuentran en un "régimen precario y sin derechos laborales esenciales", al mismo tiempo que se les exige "obligaciones propias de los funcionarios de carrera", señala Francesc Castillo, portavoz de Bombers Precaris en Lluita.
Dicha asociación, formada por el 31% del cuerpo de bomberos voluntarios activos de Catalunya, ha coordinado un total de 470 demandas individuales para presentar una de colectiva ante los juzgados antes de que acabe el año. "Hemos iniciado el proceso para presentar una demanda que exija mejoras laborales a la Generalitat", explica.
Solicitan, además, mejoras como la reducción de horas de servicio sin necesidad de convertirse en bomberos de carrera, o la posibilidad de cotizar esas horas de trabajo. "Si eres voluntario, vas cuando puedes, pero a nosotros nos exigen 650 horas anuales, formaciones obligatorias, reuniones presenciales… Eso ya no es voluntariado. Además, cobramos una pequeña cantidad por servicio, pero con retenciones de IRPF. No somos ni funcionarios ni voluntarios: somos trabajadores encubiertos y a muy bajo coste para la Generalitat", denuncia Castillo.
Sobre la ampliación del cuerpo de bomberos voluntarios, Castillo señala que "el Govern, en lugar de solucionar el problema, lo agranda". Asegura que la convocatoria actual "ha degradado aún más la figura del bombero voluntario". "Ahora se han dividido en dos categorías: los bomberos de primera y los bomberos de segunda. Los de primera solo podrán realizar algunos servicios concretos —forestales, búsquedas, asistencias técnicas y grandes emergencias—, pero no podrán acudir a incendios de vivienda, industria o accidentes de tráfico. Todo esto es un despropósito", denuncia.
Castillo se pregunta por qué en lugar de "aprovechar a los más de 1.500 bomberos voluntarios formados y experimentados que ya existen, la Generalitat prefiere ampliar la plantilla con gente nueva que habrá que formar de cero". "Pasamos exámenes teóricos, pruebas físicas, médicas, prácticas, entrevistas y formación. El proceso es público y abierto, igual que el de los funcionarios, con temarios muy similares", comenta el bombero voluntario.
Por su parte, del Rio defiende que este modelo mixto —formado por bomberos voluntarios y profesionales— "se ha pervertido por intereses políticos e institucionales". "Estamos en contra de que se utilice este modelo para entrar al cuerpo por la puerta de detrás. Si alguien quiere ser bombero profesional, debe superar las mismas oposiciones que los demás". Y añade que "las emergencias del futuro requieren un cuerpo 100% profesional y público".


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