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Derechos Humanos El colectivo LGTB planta cara ante el repunte de las agresiones en Catalunya

La extrema derecha se siente impune, pero entidades y activistas reclaman sus derechos y denuncian más las agresiones. Actualmente, alrededor del 26% de las denuncias por crímenes de odio son por LGTBfobia.

Un tren de Ferrocarril de la Generalitat decorado con los motivos de la campaña contra la LGTBfobia en su exterior. - ACN
Un tren de Ferrocarril de la Generalitat decorado con los motivos de la campaña contra la LGTBfobia en su exterior. ACN

El Observatori Contra l’Homofòbia (OCH) ha registrado 189 incidencias contra personas LGTB en 2020 en Catalunya. Se trata de un aumento del 25% respecto a 2019 y es la cifra más alta de los últimos cinco años. Para varios miembros del colectivo, estos números no demuestran necesariamente que haya aumentado la LGTBfobia durante la pandemia, pero sí ponen de manifiesto dos ideas clave: que ha crecido la sensación de impunidad para perpetrar este tipo de actos debido al blanqueamiento de la extrema derecha y que, a su vez, el colectivo se ha sentido más empoderado para denunciar las agresiones.

Para el director del OCH, Eugeni Rodríguez, la violencia contra las personas LGTB "es estructural", y lamenta que la víctima que sufre una agresión no siempre tenga las herramientas para denunciarlo. En el OCH hace cinco años que atienden este tipo de casos en Catalunya, pero Rodríguez reconoce que en la provincia de Lleida es más difícil obtener denuncias. Para dar un paso adelante, la semana pasada el Ajuntament de Lleida aprobó el primer Plan Municipal de Políticas LGTB.

La frecuencia de las denuncias

"Hay el mismo odio de siempre, pero los gays y las mujeres trans se animan más a denunciar"

Xavi Tellón, activista del 28J-Autònom, considera que "hay el mismo odio de siempre, pero los gays y las mujeres trans se animan más a denunciar". En ese sentido, las mujeres lesbianas, los hombres trans o las personas bisexuales no denuncian con la misma frecuencia. Una de las posibles explicaciones, según Alba Medrano, activista del colectivo la SAL (Suport i Autodefensa Lesbofeminista), es que normalmente la violencia hacia hombres gays y mujeres trans es física y, por lo tanto, más visible, aunque eso no sea garantía de que la denuncia prospere en un juicio.

"Los ataques contra lesbianas, bisexuales u hombres trans son más verbales o ideológicos, por lo que ni te planteas denunciar", dice. Tellón añade que para una mujer lesbiana puede ser mucho más agresivo ir a denunciar de lo que ya lo es para cualquier otra persona. "Si para un hombre ya es difícil que te cuestione otro hombre, una lesbiana ni se acercará a una comisaría para recibir violencia pregunta tras pregunta", remarca.

"No tener trabajo es una violencia muy grande frente a las mujeres trans"

Por otro lado, el activista insiste en que la cifra que se registra es "mínima" frente a las agresiones que sufre el colectivo diariamente. La falta de conocimiento por parte de las instituciones hace que las violencias LGTBfóbicas también se encuentren en los ámbitos de la salud, la educación, los juzgados y también en el área laboral. "No tener trabajo es una violencia muy grande frente a las mujeres trans", reclama. Según datos de 2019, más del 80% de las personas trans están en el paro en el Estado español.

Extrema derecha y concienciación

Otra de las causas que podrían explicar la LGTBfobia en Catalunya es el blanqueamiento de la extrema derecha. En ese sentido, Medrano opina que la polarización de la política está dando más alas a los discursos de odio. "Cuanto más visible es la ultraderecha, más crece su sensación de impunidad y más se atreven a agredir", advierte.

Lo mismo considera Rodríguez, quien apunta que, con la aparición de Vox en el Congreso de los Diputados y su posible entrada en el Parlament, "se ha ampliado el discurso fascista" y, en consecuencia, se han puesto en debate derechos como los de las personas trans. En ese sentido, alarma que mucha gente joven, sobre todo a través de las redes sociales y de organizaciones ultraconservadoras como Hazte Oír, han legitimado los discursos LGTBfóbicos.

Pero no todo es oscuro. La concejal y cuarta teniente de alcaldía y directora del área de Derechos Sociales, Justicia Global, Feminismos y LGTB del Ayuntamiento de Barcelona, Laura Pérez, señala que los miembros del colectivo están reivindicando más sus derechos y por eso hay más denuncias. En la ciudad, en el primer semestre de 2020 hubo 28 situaciones de discriminación.

"La violencia se ha trasladado de la puerta de la discoteca a la puerta de casa"

Ahora bien, durante la pandemia ha habido más ataques en las comunidades de vecinos o familiares, hecho que también se ha trasladado en otras discriminaciones como el racismo o la islamofobia. "La violencia se ha trasladado de la puerta de la discoteca a la puerta de casa", denuncia Rodríguez. La LGTBfobia supone el 26% de las denuncias por crímenes de odio en Barcelona, y en el 52% de estas son por ataques a la integridad moral.

El 'sexilio'

Frente al aumento de la extrema derecha, Laura Pérez defiende que en Barcelona no se da la impunidad social que habría en otros territorios, y que eso la hace más segura para el colectivo. "En Barcelona la impunidad social no existe. Hay un apoyo masivo también a través de las instituciones", celebra la concejal. Esta situación cambia en los pueblos o ciudades más pequeñas, y eso provoca que muchas personas se vayan a las grandes urbes para sentirse más seguras y poder expresar su identidad con libertad y normalidad.

"Tienes que irte del núcleo de donde eres conocido para huir de esta sensación de sentir que te están juzgando"

"Yo en mi pueblo seguramente me sentía menos segura por la calle siendo lesbiana que por Barcelona. No es una crítica al pueblo, ni una glorificación a Barcelona: la gente no normativa suele intentar huir a las grandes ciudades para encontrar una mayor comunidad", relata Medrano. "Tienes que irte del núcleo de donde eres conocido para huir de esta sensación de sentir que te están juzgando", añade Rodríguez. Laura Pérez remarca el gran trabajo que hacen ayuntamientos y pequeñas entidades del territorio, y añade que el centro LGTB de la capital catalana tiene la voluntad de ser "un centro de país" y atender a toda la población de Catalunya.

Combatir el odio más allá de la Ley 11/2014

Aunque la Ley 11/2014 contra la LGTBfobia ha sido un paso adelante celebrado por las entidades, el director del Observatori Contra l’Homofòbia, Eugeni Rodríguez, remarca que aún no se ha aplicado de forma integral. La parte de los protocolos en las escuelas, dispositivos policiales y la visibilización del colectivo sí que se está cumpliendo, pero no se ha creado una organización independiente para atender estos casos, y el trabajo sigue recayendo en las entidades. Además, la infrafinanciación y los recortes económicos impuestos por las instituciones a causa de la pandemia ponen aún más dificultades a su labor.

Por otro lado, remarca que la parte sancionadora "se descafeinó al máximo" durante la elaboración de la ley, hecha durante el mandato de Artur Mas. "Esta ley no evita que la gente deje de agredir, porque no funciona: no se está aplicando porque hacerlo es muy complicado", denuncia Alba Medrano. Para la concejal del Ayuntamiento de Barcelona, Laura Pérez, "no todo pasa por la ley y el código penal". "Los cambios de imaginario se consiguen desde la alegría, desde generar complicidades", concluye.

Para Xavi Tellón, una de las herramientas principales para acabar con la LGTBfobia es la educación. "Si desde pequeño ves la diferencia, eres más capaz de entenderla y no de ejercer violencia", defiende. Pese a ello, insiste en formar también a médicos, jueces y el resto de profesionales para que los derechos del colectivo sean respetados en cualquier parte de su vida.

Por su parte, Medrano defiende la vía de la autodefensa. "Nos tenemos que proteger a nosotras mismas, creando redes de apoyo e impidiendo estas agresiones", desarrolla. Pese a ello, reconoce que, al no haber una estructura sólida para esta autodefensa, es difícil ejercerla, pero eso no implica que deba dejar de hacerse y se siga organizando una respuesta colectiva contra ataques a la comunidad.

Aprovechando las próximas elecciones al Parlament, el Observatori Contra l’Homofòbia presentará un compromiso a todos los grupos parlamentarios contra las violencias LGTBfóbicas. Una las demandas es que se comprometan a que la ley sirva para que la persona que denuncie no sea revictimizada, que tenga un itinerario claro y que sea un organismo independiente quien atienda el caso. También reclama reforzar el protocolo policial y de salud, así como potenciar políticas laborales que decreten una cuota de personas trans en las administraciones públicas.

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