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Covid País Valencià El 'milagro sanitario' valenciano de la covid descansa en el sobresfuerzo de las plantillas... y están agotadas

El País Valenciano presenta algunas de los mejores datos de la pandemia de toda España, con una incidencia acumulada de los últimos 14 días solo rebajada por Canarias. Pero el secreto de este éxito, el compromiso de los trabajadores de la salud, empieza a agotarse y aumentan los conflictos laborales

Personal sanitario del hospital de Aranda de Duero atiende a un paciente enfermo de Covid-19. EFE/Paco SantamarÍa/Archivo
Personal sanitario de un hospital atiende a un paciente enfermo de Covid-19. EFE/Paco SantamarÍa/Archivo

Eva González es enfermera en el Hospital Clínico de València, situado a la siempre concurrida avenida de Blasco Ibáñez. Hace tres años que trabaja allí y está adscrita a una unidad de quirófano. Antes había trabajado 15 años en hospitales privados, con condiciones laborales mucho peores, y está acostumbrada a sacar el trabajo sea como sea. Pero lo que está viviendo ahora no lo había visto nunca. "La ratio de pacientes por enfermera es altísima, me paso todo el servicio apagando fuegos porque no llego además. Y, si un paciente infarta, ya estás, el resto queda todo pendiente", explica.

Con todo, González no quiere quejarse demasiado. Está adscrita en la "zona limpia" –sin covid-, que es "mucho más relajada". Sus compañeras de la "zona sucia" lo pasan mucho peor: "Emocionalmente, es muy agotador, además del material servido con cuentagotas, la incomodidad de los trajes y la carencia de personal". El último punto es clave en toda la conversación y aparece una y otra vez: "Tenemos el 50% de la plantilla confinada y estamos en cuadro. Volvemos a estar en pico de la pandemia, cada día hay decenas de pacientes sin cama y tienen que habilitar los quirófanos por la noche para que puedan dormir. Y toda la carga de trabajo recae en el sobresfuerzo del personal".

"El problema es que las plantillas están bajo esta presión extrema desde hace ocho meses –explica Rosa Atiénzar, responsable de sanidad de CCOO del País Valenciano-. Ni siquiera el verano ha servido para poder descansar, puesto que la Consellería no contrató personal para cubrir las vacaciones, lo que obligó a doblar muchos turnos, y ahora afrontamos la segunda oleada con el personal cansado, física y psicológicamente, y con la sensación de abandono. Si volvemos a la presión de marzo, la gente no lo aguantará".

Desde el sindicato calculan que en los últimos meses se han hecho entre 250 y 280 horas extras mensuales por persona, una situación que aseguran que "no se puede mantener" y piden la contratación de, al menos, 7.000 personas para poder incrementar un 15% las plantillas de atención especializada y un 25% las de atención primaria. Para reclamarlo, han iniciado una serie de movilizaciones –a escala estatal y europea- ante los centros de salud, que ahora mismo son la primera línea de batalla contra la pandemia y dónde más sufren el sobresfuerzo y el cansancio. Una protesta que se suma a la huelga indefinida de los MIR, que dura desde hace ya 86 días sin que, por ahora, se divise ninguna solución.

Refuerzo presupuestario

Desde el Gobierno valenciano se destaca el inmenso esfuerzo económico realizado para hacer frente a la covid, con una factura que ya supera los mil millones de euros, la mitad de los cuales destinados a la sanidad, con una partida importantísima para la contratación de refuerzos. A finales de septiembre, el presidente valenciano, Ximo Puig, ya avanzaba la prórroga de seis meses para todo el personal contratado específicamente por la crisis sanitaria, además de la apertura de los centros de salud por la tarde y una paga extra para todo el personal sanitario. Y esta misma semana anunciaba la contratación de 260 nuevos rastreadores.

En esta figura se centra la piedra angular de todo el éxito valenciano contra la covid. Una estrategia que –al menos en comparación con otras autonomías- está resultando exitosa. "La vigilancia precoz y la investigación activa de casos es fundamental para controlar la transmisión del virus. Cada vez detectamos más casos y lo hacemos de manera más rápida", explicaba la consejera de Sanidad Universal y Salud Pública, Ana Barceló, en una reciente rueda de prensa a raíz del brote aparecido en la Universitat Politècnica.

"Este seguimiento es mucho más importante que los PCR masivos y aleatorios [el País Valenciano es uno de los territorios que ha hecho menos PCR por habitante] y son un hecho diferencial clave entre lo que pasa aquí y lo que pasa en otros territorios", explica Carles Esteve, diputado de Compromís y miembro de la comisión de Sanidad del Parlamento autonómico. Pero esta estrategia se basa en dos patas principales. La primera, la Red de Vigilancia Epidemiológica, creada hace 15 años, en una experiencia única en España y que "a pesar de la precariedad y la falta de medios con la que trabaja, ha conseguido que dispongamos de datos en tiempo real para poder ser muy eficientes en las intervenciones", explica Esteve. La segunda pata es la atención primaria. "Si en la primera oleada la emergencia era reforzar las UCI y se vaciaron los centros de salud para salvar los hospitales –continúa Esteve-, esta segunda oleada se está enfrentando desde la atención primaria, con una red mucho más capilar y mucho más efectiva en la detección y prevención".

Covid y crisis estructural

El problema es que, precisamente, es en la atención primaria donde se acumulan más los déficits estructurales de la sanidad pública. Si la OMS recomienda invertir hasta un 25% de los presupuestos de sanidad en este concepto, en el País Valenciano se queda en el 14%, una cifra que ha ido cayendo desde la década de 1980, cuando todavía se destinaba una quinta parte del presupuesto.

"Al final, la covid ha puesto sobre la mesa, y de la forma más cruda, una debilidad del sistema, después de muchos años de recortes, que ya hacía tiempo que estábamos denunciando", explica Rosa Atiénzar. Para esta sindicalista, la gran tarea de control de la pandemia que se está haciendo desde los centros de salud es a costa de una mayor dificultad de atender todo el resto de patologías. "El problema de los refuerzos de covid –continúa Atiénzar- es que todo son promesas a corto plazo, que están muy bien, pero lo que la sanidad valenciana necesita es que se aborden mejoras estructurales. Todos estos refuerzos no suponen ni la mitad del personal ordinario que se necesitaría. Hay que hacer un esfuerzo presupuestario más grande y llegar, como mínimo, a la media europea".

Justamente, lo que vendrá después es una de las preocupaciones de la enfermera Eva González. "¿De verdad todo el personal extra de la covid se irá cuando se controle la pandemia? –se pregunta-. ¿Y no podrían dedicar esta paga extra que nos quieren pagar a contratar más gente?".

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