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Encierro por la sanidad pública El grito de auxilio del Ramón y Cajal: "Están desmantelando un hospital que era enorme"

Más de cien personas, entre trabajadores y usuarios, se han encerrado en el edificio para denunciar los recortes de Cifuentes en éste y otros hospitales públicos madrileños mientras aumenta el presupuesto para la sanidad privada

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Momento del encierro en el hall del hospital Ramón y Cajal de Madrid.- PÚBLICO

"Somos 500 trabajadores menos que en 2011 y vamos a ser menos cada vez. El presupuesto para personal de 2017 son nueve millones menos. Es como si estuvieran empequeñeciendo un hospital que era enorme, con una dotación tremenda y que atendía todo tipo de patologías. Se está desmantelando progresivamente, igual que otros grandes hospitales públicos", lamenta Luis Fernández Pineda, médico de cardiología pediátrica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid y uno de los portavoces de la Plataforma Área 4 - Salvemos el Ramón y Cajal.

Esta plataforma, que integra a trabajadores del hospital y a asociaciones de vecinos de los barrios de Hortaleza, Ciudad Lineal, Barajas y San Blas-Canillejas, los distritos atendidos por este centro, ha conseguido congregar a más de cien personas en un encierro que se prolongará hasta las 19.30 horas de este miércoles.

En el hall del edificio, micrófono en mano, diferentes miembros de esta plataforma han explicado ante pacientes y numerosos medios de comunicación cómo ha sido este proceso que tiene un nombre propio: el de la expresidenta regional Esperanza Aguirre, pero también el de la actual, Cristina Cifuentes, "que continúa con este plan", han denunciado. Personal técnico, de mantenimiento, de limpieza, algún médico, personal de enfermería e, incluso, de la cafetería han denunciado la reducción de personal en unos casos, su sustitución por contratistas, en otros, y que no se cubren bajas y jubilaciones. Que hay menos camas disponibles, que la lista de espera para intervenciones quirúrgicas es muy elevada o que la zona de preingreso es "un zulo sin ventanas donde esperan enfermos más de 24 horas en muchas ocasiones cuando hay plantas enteras vacías", entre otras carencias.

La protesta, más que clamar contra el desmantelamiento de este hospital, pretendía relanzar la protesta en defensa de la sanidad pública una vez que el PP ha pactado con Ciudadanos el proyecto para los presupuestos de la Comunidad de Madrid para 2017. El Ramón y Cajal recibiría seis millones de euros más que el año anterior, según el borrador presentado por el PP, pero resulta "insuficiente" para esta plataforma porque, aunque aumenta la partida general, otras específicas como la de personal se ven reducidas. Además, añaden, esta asignación es 57 millones de euros menos que lo gastado por el hospital en 2015. Eso "supone claramente una merma en la calidad asistencial", explica Fernández Pineda.

Al encierro han acudido diputados regionales como José Ángel Gómez-Chamorro, del PSOE, que ha denunciado el "plan del PP para descapitalizar la sanidad pública y beneficiar a la privada". También estaba la diputada de Podemos Mónica García, que ha criticado la estrategia del PP de empeorar la calidad de la sanidad pública mientras se da más presupuesto a los conciertos con clínicas privadas, en concreto "un 8% más para estos centros mientras los hospitales 100% públicos se van deteriorando", ha dicho.

El actor Alberto Sanjuán ha sido el encargado de leer el comunicado del encierro, aunque no ha dejado pasar la oportunidad de recordar el mal estado de los hospitales públicos madrileños, que han sufrido el derrumbe de techos, goteras e inundaciones. "Exigimos que no se nos caiga el techo encima, porque este hospital también es mío y de mis hijos", ha afirmado. Precisamente, Cifuentes ha reconocido este problema con os centros y ha destinado recursos adicionales para paliarlo, aunque ha señalado directamente a Esperanza Aguirre y a su estrategia en materia de sanidad como responsables de ello.

La plataforma critica que el proyecto de presupuestos de Cifuentes supone la pérdida de 66,7 millones de euros para los hospitales públicos mientras que la asignación para el Hospital Fundación Jiménez Díaz, del grupo Quirón, con concierto con la Comunidad de Madrid, ha aumentado 50 millones.

"Es una apuesta por la sanidad privada de una manera flagrante y consciente. Los gerentes de los hospitales públicos saben que reciben menos dinero. La Paz, hospital emblemático, recibe 22 millones menos este año y su gerente sabe que esos supone perder calidad. El problema es que los gerentes son puesto políticos y eso es otra cosa que se tiene que acabar a corto plazo. Cuando cambia un gobierno o un solo consejero, los nuevos traen a sus gerentes debajo del brazo. Son puestos de confianza, no hay profesionalización, son correas de transmisión y la voz de su amo. Y así nos va", lamenta el portavoz de la Plataforma Área 4, miembro también del sindicato Movimiento Asambleario de Técnicos Sanitarios (MATS), sin mucha representación en los hospitales madrileños, pero muy activo en la protesta contra el deterioro. De hecho, ya convocaron otro encierro hace pocas semanas con el Hospital 12 de Octubre por las mismas razones. "Se está derivando a la privada a pacientes que pueden ser atendidos en la pública, con los recursos de la pública, con personal de la pública. Y eso sale mucho más caro", critica el médico.

La dirección del hospital niega el desmantelamiento


Por su parte, el director médico del hospital, Agustín Utrilla, ha negado que se esté desmantelando el hospital. En declaraciones a Público, Utrilla ha afirmado que no hay carencia de camas en el hospital y que gran parte de la reducción se debe a que se han transformado habitaciones para tres personas en cuartos para dos o incluso de uno y que la necesidad de camas ha disminuido con los años. "tenemos camas libres todos los días", ha afirmado.

En cuanto a las listas de espera para intervenciones quirúrgicas, el director médico defiende que se han reducido en un año en torno a mil pacientes. "Siempre hay motivos para protestar y cosas que mejorar, pero la financiación que recibimos es adecuada. Nos gustaría recibir más, como todo el mundo, para hacer más cosas", especifica. Reconoce que hay una parte del hospital es muy antigua y que hay que mejorarla, como la zona de preingreso que denuncian los trabajadores, pero niega que haya pacientes esperando más de 24 horas para ser ingresados. "Claro que me gustaría aumentar la plantilla del hospital, pero para lo que hacemos, la plantilla es ajustada", ha afirmado.

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