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Esther Quintana, ante el tribunal, sobre la pelota de goma: "Vi un mosso armado, me giré y recibí el impacto"

La manifestante ha relatado que en la zona donde cayó herida durante la huelga general del 14-N de 2012 no había ningún tipo de altercado, sino que la gente se retiraba "tranquilamente" de la protesta

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Los periodistas siguen la declaración ante el tribunal de Ester Quintana, la mujer que perdió el ojo por la actuación policial durante la huelga general del 14 de noviembre de 2012. EFE/Alejandro García

BARCELONA.- Ester Quintana, que perdió un ojo por la actuación policial durante la huelga general del 14N de 2012, ha afirmado hoy ante el tribunal que juzga a un subinspector y a un escopetero de los Mossos por las lesiones causadas que la situación aquel día era de miedo: "Vi un mosso armado, me giré y recibí el impacto".

Quintana ha declarado hoy en la segunda sesión del juicio que se celebra en la Audiencia de Barcelona contra un subinspector y un escopetero de la unidad antidisturbios de los Mossos, acusados de disparar la pelota de goma que la dejó ciega de un ojo cuando regresaba a casa tras la manifestación por la huelga general.

La manifestante ha relatado ante el tribunal que en el paseo de Gràcia de Barcelona, donde cayó herida, no había ningún tipo de altercado, sino que la gente se retiraba "tranquilamente" de la protesta, hasta que llegaron grupos de personas corriendo procedentes de zonas conflictivas y, seguidamente, varios furgones de los antidisturbios a gran velocidad.

"La sensación era de miedo", ha evocado Ester Quintana, que asegura que optó por cruzar la acera del Paseo de Gràcia de Barcelona al percibir una "situación peligrosa", al mismo tiempo que veía detenerse varios furgones de los Mossos, de uno de la cuales bajó un agente "con una arma" en la mano cuando el vehículo ni siquiera se había detenido completamente.

"Me giré para ver si veía a Lluís (su compañero), lo vi a él y a los policías y entonces recibí el impacto", ha relatado Quintana, que ha añadido que escuchó dos detonaciones procedentes de la zona en que estaban los agentes -"pum, pum", ha dicho- y de forma "inmediata" cayó al suelo herida. "Lluís, me han dado", avisó Ester Quintana a su compañero, al que preguntó "¿tengo ojo?" y recibió un "no lo sé" por respuesta.

Quintana, que tras caer herida fue atendida por un guardia urbano y después trasladada al Hospital de Sant Pau de Barcelona en ambulancia, ha sido operada en seis ocasiones del ojo izquierdo y es posible que se le someta a otra intervención quirúrgica del derecho para que ambos resulten más parecidos, ya que el lesionado ya no soportaría más reconstrucciones.

La manifestante, que el año pasado fue indemnizada con más de 260.000 euros por la Generalitat, aunque Interior sigue sin admitir que el 14N se dispararon pelotas de goma, ha explicado que el Departamento, que en 2012 dirigía Felip Puig, no se puso en contacto con ella hasta que Ramon Espadaler fue nombrado conseller.

Según su relato, el conseller le llamó por teléfono y le dijo que le sabía "muy mal" lo que le había sucedido, pero que su "posición institucional" le impedía decirlo públicamente.

Cuando, después de Espadaler, Jordi Jané asumió la consellería de Interior, también llamó por teléfono a Quintana, se reunió con ella personalmente y le pidió disculpas.

Además de las secuelas estéticas que arrastra, la mujer ha explicado que tiene problemas para respirar, para calcular las distancias y las profundidades -lo que le dificulta un gesto cotidiano como llenar un vaso de agua-, además de que se golpea a menudo en la parte izquierda de la cabeza.

Quintana ha estado en tratamiento psiquiátrico a raíz de los hechos y ha permanecido de baja 562 días, hasta que finalmente se le ha concedido la invalidez permanente.

La Fiscalía pide dos años de cárcel y cuatro de inhabilitación en el ejercicio de la profesión para los dos mossos, E.C.P. y Ll.B.B., acusados de un delito de lesiones por imprudencia grave, mientras que la abogada de Quintana solicita para ambos una pena de nueve años de prisión y de inhabilitación, al entender que su actuación fue dolosa, dado que los agentes eran conscientes del daño que podían causar al disparar. 

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