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Grecia intenta contener varios incendios en la peor ola de calor de los últimos 40 años

Mientras que en Atenas el fuego parece controlado por el momento, en la Isla de Eubea la situación es drámatica con viento cambiante y temperaturas de 45º.

Un coche incendiado en el suburbio de Varybobi, en el norte de Atenas.
Un coche incendiado en el suburbio de Varybobi, en el norte de Atenas. YANNIS KOLESIDIS / EFE

Los bomberos griegos continúan dando la batalla para contener varios grandes incendios en todo el país, los más importantes a las puertas de Atenas y en la isla de Eubea, todo en medio de una ola de calor sin precedentes, con temperaturas medias de 45 grados y un récord en el norte del país, donde el termómetro llegó a marcar 47,1 grados. El país está plagado de incendios que han llevado a Grecia a pedir ayuda internacional para sofocar los fuegos, por ahora Chipre y Suecia están enviando bomberos.

En los suburbios de Varimbombi y Adames, más de medio millar de bomberos, centenares de voluntarios y policías, con 150 medios terrestres y 14 aéreos han luchado por controlar la propagación de un incendio que comenzó el mediodía del martes, presumiblemente por la explosión de un poste eléctrico que no resistió la tensión que está registrando la red en todo el país a causa de la ola de calor. A pesar de que el incendio ha arrasado docenas de propiedades no se ha registrado ninguna víctima mortal y tan solo siete personas tuvieron que ser ingresadas con problemas respiratorios leves. Actualmente, los bomberos trabajan en controlar que no vuelva a resurgir.

Se mantiene el temor de que si vuelven a subir las temperaturas, la carga térmica pueda reavivar algunos focos 

El primer ministro, Kyriakos Mitsotakis, quien acudió al centro de coordinación, destacó que lo principal es que no se hayan registrado víctimas y que el suministro eléctrico no haya colapsado por completo. Según informaron los bomberos, por la mañana y debido a la humedad el frente de fuego muestra un mejor panorama, pero se mantiene el temor de que a medida de que avance el día y vuelvan a subir las temperaturas, la carga térmica pueda reavivar algunos focos, sobre todo en los pinares que rodean las zonas afectadas.

El daño es incalculable, ya que decenas de casas se han quemado e innumerables áreas de pinar han quedado reducidas a cenizas

En declaraciones a la cadena Skai, Spyros Vrettos, alcalde de Ajarnés, el municipio en el que se encuentran las citadas poblaciones, dijo que el daño es incalculable, ya que decenas de casas se han quemado e innumerables áreas de pinar han quedado reducidas a cenizas. Agregó que el área será declarada en estado de emergencia con el fin de brindar una compensación adecuada a los residentes afectados. Los incendios de Atenas son el ejemplo más visible de casi un centenar de fuegos que se han desatado a causa del calor extremo y la consecuente sequía.

El fuego sigue sin control en Eubea

Mientras la imagen en las islas de Rodas y Kos ha mejorado, la situación en la isla de Eubea, cercana a Atenas, continua dramática por tercer día consecutivo. Al igual que en los otros incendios, Protección Civil ordenó la evacuación de tres pueblos más, por lo que ya hay un total de 13 municipios sin gente, lo que por ahora ha evitado que haya víctimas. 

Las aldeas de Jronia y Sepiada han sido evacuadas

El incendio forestal se declaró el martes junto al lago de Eubea, en una zona de grandes pinares en el norte de la isla, y por la mañana seguía descontrolado. En total, ha dejado 150 hogares destruidos y más de 2.000 hectáreas quemadas. Los bomberos han estado toda la noche luchando por contener las llamas, una batalla complicada debido a que los vientos cambian constantemente de dirección y el humo no deja llevar a cabo las labores de extinción aéreas. Según indicaron los bomberos, el perímetro en llamas supera los 9 kilómetros y se extienden desde los pueblos de Drymonas y Kurkuli hasta las aldeas de Jronia y Sepiada, cuya población ha sido evacuada. 

Grecia está pasando estos días por la peor ola de calor de los últimos 40 años, a lo que se añaden vientos que alcanzan fuerza 6 en la escala Beaufort, dos ingredientes que sumados a las malas condiciones de la red eléctrica forman el peor coctel posible.

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