Qué hay detrás del uso de Ozempic para adelgazar: cuando el capitalismo crea el problema y la solución
Este medicamento antidiabético ha demostrado ser eficaz en la pérdida de peso y la evidencia científica también identifica beneficios en dolencias cardiovasculares.
La proliferación de esta clase de fármacos responde a una hipervigilancia del cuerpo que afecta sobre todo a las mujeres, según analizan expertos consultados por 'Público'.

Madrid-
En los años noventa se puso de moda el estilo de la heroin chic, que se caracteriza por ser un cuerpo extremadamente delgado, ojeras y piel pálida... En general, rasgos propios del abuso de heroína. Popularmente se atribuye la opera magna de esta tendencia a la supermodelo Kate Moss y al anunció que protagonizó para el perfume Obsession de Calvin Klein en 1993. Parecía que durante la década de los 2010 el paradigma había evolucionado hacia mensajes body positive, que buscan aceptar y celebrar la diversidad de cuerpos. Pero la era pospandemia ha dado un nuevo giro de 180 grados, con los pantalones de tiro bajo ganando terreno a las imágenes curvy. Una semiótica que somete sobre todo a las mujeres a una hipervigilancia sobre sus cuerpos. Y en este escenario, Ozempic cobra cada vez más presencia, un medicamento originalmente pensado para la diabetes, pero cuyo uso para adelgazar se ha popularizado entre las famosas y se extiende ahora a la ciudadanía.
Ozempic es en realidad una de las comercializadoras de semaglutida, un medicamento que se utiliza para tratar la diabetes. Sin embargo, estudios recientes apuntan a su utilidad para combatir problemas cardiovasculares en personas con obesidad. Una investigación publicada en 2023 en la revista científica The New England Journal of Medicine concluía que una dosis semanal de 2,4 miligramos de este fármaco contribuía a la reducción de la incidencia de muerte por causas cardiovasculares, infarto de miocardio no mortal o accidente cerebrovascular no mortal.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó en marzo de 2024 el uso de Wegovy –otra comercializadora de semaglutida– para reducir el riesgo de muerte cardiovascular, infarto de miocardio y accidente cerebrovascular en adultos con enfermedades cardiovasculares y obesidad o sobrepeso. El Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP), perteneciente a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) dio luz verde a Wegovy con estas indicaciones en julio del mismo año.
Inka Miñambres, del comité gestor en el área de obesidad en la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, aclara a Público que la semaglutida actúa en el "sistema nervioso central favoreciendo la saciedad, y es por eso que uno de los principales beneficios es la pérdida de peso". La experta añade que, además del efecto saciante sobre el cerebro, también ralentiza el vaciado del estómago. "El proceso de adelgazamiento tiene lugar a los largo de un año y es más intenso en los primeros meses de tratamiento, observándose recuperación al suspender el tratamiento", añade.
Una revisión bibliográfica publicada este junio en Clinical Nutrition ESPEN explora los efectos metabólicos de la semaglutida. El artículo reconocía cómo investigaciones anteriores habían mostrado que este medicamento podía reducir la grasa visceral al tiempo que preservaba la masa muscular. Los autores concluyen que la semaglutida ralentiza la recuperación del peso y favorece su pérdida tras el fracaso de la cirugía bariátrica –los procedimientos dirigidos al adelgazamiento–. Además, disminuyó el hambre y aumentó la saciedad en múltiples ensayos. Con ello, los científicos subrayan el potencial de la semaglutida como tratamiento integral para la obesidad y la diabetes tipo 2. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), dependiente del Ministerio de Sanidad, reconoce que Ozempic contribuye a "una supresión del apetito inducida por semaglutida en estado de ayunas", así como "un mejor control de la ingesta, una disminución de la ansiedad por comer y una preferencia relativamente menor por alimentos ricos en grasas".
Vigilar y adelgazar: la coerción del cuerpo femenino
Lo que esconde tras de sí el uso de esta clase de medicamentos con el objetivo de perder peso va más allá de una preocupación por la salud. Una gran variedad de celebrities de todos los ámbitos se han pronunciado a favor de estos fármacos, dando testimonio sobre su propio cambio de imagen. Es el caso de la tenista Serena Williams, el actor Eric Stonestreet (Modern Family, American Horror Story) o la cantante Meghan Trainor. Esta última se dio a conocer en 2014 con su sencillo All About That Bass, una canción que alcanzó el foco mediático por su mensaje positivo con los cuerpos y la aceptación de los mismos, especialmente los gordos. Pero el pasado mes de abril explicó en su cuenta de Instagram que había utilizado esta clase de fármacos para moldear su imagen y hacerla más delgada.
Pablo Barragán, psicólogo sanitario especializado en imagen corporal y trastornos de la conducta alimentaria (TCA), declara a Público que "cuando personajes públicos con un mensaje de aceptación del cuerpo tienen una deriva a caer en las garras de los cánones de belleza, ese discurso se pierde". El experto recuerda cómo en la década de los 2010 el movimiento You are not a size (No eres una talla) se difundía con fuerza en las redes sociales. Este reclamaba "diversidad en el tallaje de las grandes marcas, así como que fuera más realista". Sin embargo, parece que en la actualidad "ha perdido el foco mediático", valora Barragán.
Amparo Calabuig, experta en estudios de género: "El capitalismo crea un canon de belleza femenino basado en la delgadez"
"Los productos adelgazantes, en sus diferentes versiones y fórmulas, son un ejemplo perfecto de la intersección entre el sistema capitalista y el patriarcado", explica a este medio Amparo Calabuig, politóloga especialista en estudios de género e igualdad. La experta señala que este modelo social, político y económico "crea un canon de belleza femenino basado en la delgadez. Si no se cumple con dicha norma, será señalada y castigada socialmente, haciendo que su autoestima y seguridad bajen. Para solucionarlo, la industria crea diferentes soluciones que vender: medicamentos, dietas, etc. El propio sistema crea la necesidad de consumo".
La exigencia estética de la delgadez provoca un estado de hipervigilancia muy presente en las mujeres. "A la mujer siempre se le vende que los cuerpos exitosos son los delgados", afirma Barragán. Por su parte, la experta en estudios de género reconoce que los hombres "también sufren presión estética", pero esta se despliega con características distintas, más dirigidas a la "demostración de hombría". En el caso de ellas, Calabuig indica que el sistema capitalista apuntala un deseo masculino cuyo "elemento común denominador ha sido el buscar la manera de que especialmente nosotras nos sintamos en una eterna inconformidad y búsqueda del agrado".
El psicólogo analiza que "hemos pasado del body positive al body checking". Es decir, que los movimientos que abogaban por una actitud positiva hacia el cuerpo han quedado relegados a un segundo plano en pro de la hipervigilancia sobre la imagen corporal. Se trata de un comportamiento obsesivo que estaría recobrando fuerza al mismo tiempo que vuelve la moda propia de los 2000, basada en "los pantalones de tiro bajo, un modo de vestir que busca ese cuerpo pequeño", aduce Barragán. En este escenario, subraya que "emplear un medicamento antidiabético para adelgazar es el máxime de la problemática".
Gordofobia en la consulta del médico
La realidad es que Ozempic y otras comercializadoras de semaglutida tienen también contraindicaciones. Inka Miñambres destaca que se desaconseja en personas embarazadas o en período de lactancia, y aquellas que tengan "antecedente de hipersensibilidad al principio activo". La propia FDA destaca que este fármaco provoca tumores en las células C –ubicadas en las tiroides– de los roedores, si bien señala que todavía no se ha determinado la relevancia de esta relación causa-efecto en los estudios realizados. Por esta misma razón, "se desconoce si Ozempic provoca tumores de células C tiroideas, incluido el carcinoma medular tiroideo [un cáncer de tiroides], en humanos", indica la autoridad estadounidense en sus documentos.
Miñambres añade que "la semaglutida se ha asociado con una mayor incidencia de eventos gastrointestinales como náuseas, diarreas o vómitos, que suelen ser leves y suelen mejorar con el curso del tratamiento". De todos modos, matiza que "estos síntomas deben valorarse cuidadosamente, especialmente en pacientes con afecciones a nivel gastrointestinal". Pablo Barragán problematiza cómo desde las instituciones médicas también se reproducen las presiones del canon de belleza y el discurso gordófobo. "Son muchas las personas que han denunciado cómo cuando entran a la consulta, lo primero que le dicen es: 'Uy, pero es que hay que perder unos kilitos', incluso antes de valorar si es un riesgo para su salud o si necesita alguna otra cosa", declara.
"En la actualidad no solo se asemeja delgadez con belleza, sino también con salud, provocando que la presión sea mayor para aquellas mujeres que se salen de dicha norma", analiza por su parte Calabuig. "Ha tomado mucha fuerza el mito de que, si no tienes un cuerpo normativo, tienes una salud pésima y en realidad eres una especie de fracaso social". Todo ello opera en la presión estética que conduce a utilizar medicamentos antidiabéticos como Ozempic. Si bien la evidencia científica no parece ser alarmante en cuanto a sus efectos adversos, el aumento de su popularidad refleja un nuevo paradigma que promueve de nuevo la extrema delgadez entre las mujeres en detrimento de los discursos body positive.
Referencias:
A. Michael Lincof et al., "Semaglutide and Cardiovascular Outcomes in Obesity without Diabetes". The New England Journal of Medicine. DOI: 10.1056/NEJMoa2307563.
Sara Sokary et al., "Exploring beyond numeric weight loss: The metabolic effects of semaglutide". Clinical Nutrition ESPEN. DOI: 10.1016/j.clnesp.2025.03.010.


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