Masculinidad, gimnasio y proteínas: un cóctel que cabalga entre la salud y la obsesión por la imagen
La cultura del gimnasio crece en España impulsada por la promesa de salud, pero también por un canon estético que promueve entre los hombres la hipervigilancia del cuerpo y el aumento de músculo.

Madrid--Actualizado a
Día de pierna. Calentamiento en la elíptica, set de sentadillas con barra, hip thrust, extensión de cuádriceps, press de pierna y diez minutos de cinta. Te miras al espejo. ¿Notas algún cambio? Vuelves a casa. No coges el ascensor, subes las escaleras. Te sientes bien. Leche, suplemento de proteínas, agitas y bebes. No te gusta el sabor. Te sientes bien. Vas a ducharte y te miras de nuevo. "Mañana toca bíceps", piensas. Cantas en el baño con la música a tope. Tienes mucha energía. Te sientes bien. Sales y te preparas la comida. Otra vez arroz con pollo, sin condimentos. Te sientes bien. Leche, suplemento de creatina, agitas y bebes. Te preparas para salir. El mundo es tuyo. Te miras al espejo. Te miras al espejo. Te miras al espejo. ¿Te sientes bien?
El deporte es bueno. Ya sea en casa, en el gimnasio o al aire libre, "tiene beneficios psicológicos y físicos", recalca en declaraciones a Público Pablo Barragán, psicólogo sanitario especializado en imagen corporal. "La actividad física libera endorfinas y ayuda con el estrés, la ansiedad o problemas de ánimo". El experto también valora positivamente el gimnasio, en la medida en la que puede servir como espacio de socialización que "permite desconectar". Pero tiene una contrapartida: "Detrás del mensaje de hacer deporte, hay una imposición de un canon de belleza. No solo para estar sano, sino para verte de la forma que te tienes que ver", apunta.
El gimnasio puede servir como espacio de socialización que te permite desconectar, destaca el psicólogo Pablo Barragán
El sector del fitness en España continúa una tendencia al alza desde los últimos años. Según el último informe disponible de la consultora deportiva Valgo, en el año 2020 aumentaron un 7,69% las empresas especializadas en gimnasios low cost con respecto a 2019, con un 14,18% más de centros. Un estudio publicado en febrero de 2024 por OBS Business School asegura que "España se posiciona como uno de los mercados líderes en actividad física". Así lo apunta también el European Health and Fitness Market Report 2025, realizado por la patronal Europe Active y por Deloitte. Este análisis señala a España como tercera potencia europea en cuanto a número de afiliados, con 6,2 millones de personas. La superan Reino Unido y Alemania, con 11,2 millones y 11,7 millones, respectivamente.
Barragán observa en el discurso dominante actual cierta "obligación prácticamente impuesta de tener que hacer ejercicio e ir al gimnasio". Y la proliferación de sus versiones low cost estaría relacionada con las cuestiones vinculadas a la hegemonía de la estética: "Muchas veces el único servicio que se ofrece son las zonas de musculación, acceso a las máquinas o al peso libre. Antes era también un espacio en el que podías apuntarte a zumba, a boxeo, a cualquier tipo de actividad física que no estuviera tan dirigida a aumentar la masa muscular, a modificar el cuerpo de una forma tan directa".
Un discurso masculinizado (y rico en proteínas)
Esta clase de mensajes acerca del cuerpo, enfocados en la ganancia de masa muscular, parecen contar con cierto sesgo de género. "El discurso, por lo general, suele ser que el hombre tiene que ser más grande, más vigoroso, más fuerte", indica Barragán. "La mujer tiene otros cánones y patrones de belleza", añade, más vinculados a la delgadez, mientras que ellos "tienen que ser súper musculosos". Esta visión del mundo se deja ver en la publicidad, no solo de los propios locales, sino también de los suplementos proteicos, donde se pueden ver "imágenes de chicos muy tonificados con una masa muscular muy alta".
Pablo Barragán, psicólogo: "La cantidad de alimentos que hay en los supermercados ahora mismo suplementados con proteína es inmensa"
El consumo de estos productos se ha sumado a la cultura del gimnasio, señala el psicólogo sanitario. "La cantidad de alimentos que hay en los supermercados ahora mismo suplementados con proteína es inmensa, cuando realmente no es necesario", asevera. Las dietas con un alto aporte proteico forman parte de los hábitos dirigidos al aumento de músculo. "Contamos con evidencia científica sólida de que la proteína del suero de leche favorece la recuperación después de entrenar, ayuda a mantener o ganar masa muscular, mejora la inmunidad de la mucosa gastrointestinal y la densidad mineral ósea", informa a Público Mónica Pernas, dietista-nutricionista especializada en nutrición deportiva y divulgadora en sus redes sociales.
La experta reconoce que estos suplementos "son una ayuda práctica cuando cuesta llegar a los requerimientos de proteínas necesarias solo con la comida". Sin embargo, apunta que "lo más habitual es gastarse dinero sin necesidad o tomarlos de más, sin obtener un beneficio real". Por este motivo recomienda acudir a un especialista que pueda asesorar sobre el tipo de proteína y la dosis que mejor se puede adaptar a cada persona. En el caso de los alimentos ofertados en supermercados, subraya que "hay que sacar la lupa y leer bien las etiquetas, porque estos productos suelen ser ultraprocesados disfrazados de producto saludable simplemente porque llevan mas proteína".
Suplementos de creatina, una tendencia en aumento
Ya no son solo los suplementos de proteína. El consumo de creatina también se está popularizando en la cultura del gimnasio y el deporte. Se trata de "un compuesto natural que el cuerpo produce a partir de tres aminoácidos: arginina, glicina y metionina, y que también se obtiene de la dieta, principalmente a través de carnes rojas, pescado y pollo", aclara Helios Pareja, doctor en Fisiología y coordinador del grupo de investigación Fisiología del Ejercicio y Nutrición de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), en declaraciones al Science Media Centre España. Su uso en el contexto de la actividad física abunda porque "permite entrenar con más intensidad, mejora la fuerza y la potencia, y ayuda a recuperarse mejor", añade Mónica Pernas.
Un informe de la consultora Global Market Insights pronostica que el tamaño del mercado de creatina se incrementará un 8,1% entre 2024 y 2032. Por otro lado, la consultora Verified Market Reports estima un aumento del 6,5% entre 2026 y 2033. Ante el creciente aumento de su consumo, el comité científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) elaboró un informe en junio de 2024 sobre el riesgo asociado de este compuesto en los complementos alimenticios. Dicho estudio concluye que el consumo máximo de tres gramos diarios de creatina es aceptable "desde el punto de vista de su seguridad en su uso como complementos alimenticios para población adulta sana".
La dietista-nutricionista también advierte de que su consumo no es recomendable para todo el mundo y se desaconseja a "personas con patología renal, predisposición a cálculos renales, así como mujeres embarazadas y durante la lactancia". Tanto Pernas como la Aesan coinciden en la importancia de informar a un profesional de la salud cuando se toman estos suplementos, ya que de lo contrario "puedes no sacarle partido o hacer un mal uso", incide la experta.
Pernas insiste en que el consumo de creatina "no es imprescindible", pero sí destaca que "puede ser un buen apoyo para ciertos objetivos. El cuerpo produce aproximadamente de uno a dos gramos de creatina al día, principalmente en el hígado, el páncreas y los riñones. Esta producción endógena, sumada a la que se obtiene de la dieta, de alimentos ricos en proteína, suele ser suficiente para una persona con actividad física moderada". En cualquier caso, remarca que "no es recomendable tomar creatina monohidratada ni ningún otro suplemento de forma indiscriminada. La creatina está diseñada para potenciar el rendimiento en el ejercicio, y su uso sin una rutina de entrenamiento puede generar efectos secundarios como malestar intestinal".
Hombres del colectivo LGTBIQ+, víctimas de su propia mirada
Quienes acuden al gimnasio con asiduidad y toman suplementos de proteína o creatina para transformar su cuerpo no tienen por qué hacerlo como muestra de una conducta patológica. Así lo subraya Pablo Barragán, que recuerda que los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y los problemas relacionados con la imagen son términos "grandes y complejos". Pero esto tampoco significa que tales hábitos no deban ser reflexionados y sometidos a revisión, ya que pueden rebasar las intenciones de lo saludable y, en su lugar, estar relacionados con el hecho de que "no te sientes a gusto con con la imagen que transmites, no te sientes a gusto con el cuerpo, no te aceptas como eres". Y todo ello "sí que puede llegar a generar un algún tipo de obsesión o algún problema".
El psicólogo destaca que la persona puede "generar cierta distancia con su cuerpo" y desarrollar así estas conductas de carácter más obsesivo. Además, señala que los discursos relacionados con el culto al cuerpo afectan de manera particular a los hombres del colectivo LGTBIQ+. "Lo que nos dicen las estadísticas y los estudios es que los TCA, incluida la vigorexia, están mucho más presentes en hombres que tienen sexo con hombres (HSH) que en la población heterosexual", afirma Barragán. El experto aclara que esto se debe a que son simultáneamente sujeto y objeto de deseo. Es decir, ellos se miran a sí mismos sabiendo qué características del cuerpo masculino les parecen atractivas en los otros, lo cual puede agudizar la hipervigilancia estética sobre la imagen propia.
Este fenómeno no parece repetirse entre ellas. "En el caso de las mujeres lesbianas –los estudios no incluyeron a mujeres bisexuales– no tendrían tanta prevalencia de TCA como en mujeres heterosexuales o en en hombres que tienen sexo con hombres", matiza el psicólogo. Esto se debe a que "al hombre se le educa como persona que cosifica. En las sociedades occidentales, es la visión masculina la que ocupa el espacio de importancia y la que ostenta el poder decidir si algo (o alguien) es atractivo o no", contextualiza.
Por lo general, Barragán aboga por evitar juntar el deporte con problemas de autoestima, pues esta "puede ser una combinación peligrosa". El experto advierte de que "si el aumento de la autoestima sucede por modificar tu cuerpo más que por hacer otro tipo de trabajo más interno, juegas con el riesgo de que se acabe convirtiendo en una obsesión". En su lugar, el especialista en imagen corporal considera "más interesante trabajar la autoestima por otros aspectos, como los valores que uno tiene, cuestiones que estén un poco más alejadas de esa arbitrariedad de los cánones".

Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.