Público
Público

Iglesia de Cádiz El Obispado de Cádiz cesa al principal crítico con su gestión "neoliberal" por sus comentarios en Facebook

La Diócesis destituye como profesor del Seminario al canónigo de la Catedral que se ha prodigado en las redes sociales denunciando la política de despidos y desahucios en el Obispado

Publicidad
Media: 5
Votos: 1

El obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza Boy, en la Catedral gaditana. OBISPADO DE CÁDIZ

La guerra en la Diócesis de Cádiz y Ceuta se recrudece entre el obispo, Rafael Zornoza Boy, y los sectores eclesiásticos y seglares que denuncian los modos “neoliberales” de monseñor, modos que se saldan hasta el momento con más de una veintena de despidos, varios desahucios y el cierre de centros de emergencia social en la provincia que soporta las mayores tasas de paro de España.

El último capítulo de esta batalla ha sido el cese del principal opositor del obispo como profesor del Seminario Diocesano, Rafael Vez Palomino, por “pérdida de confianza” a causa de sus numerosos comentarios críticos en Facebook contra la gestión del Obispado.

Rafael Vez no es un cualquiera en la Diócesis; es el canónigo maestro de ceremonias de la Catedral de Cádiz y párroco en la conocida localidad turística de Conil, la única persona, además, que dentro del estamento eclesiástico se ha mostrado públicamente en contra de la gestión del obispo, formando parte de un amplio movimiento muy crítico con Rafael Zornoza Boy tanto dentro como fuera de la Iglesia de esta provincia. Y las redes sociales, fundamentalmente Facebook, han sido el medio de difusión de sus proclamas contra la labor de un prelado que llegó al sur en 2011 procedente de Getafe, donde ejercía como obispo auxiliar en los tiempos en que el ultraconservador Antonio María Rouco Varela presidía la Conferencia Episcopal.

Esos posts publicados en Facebook, a veces velados, otras muchas muy explícitos, son los que ahora le han costado el puesto como profesor de Liturgia Fundamental y Homilética en el Seminario Diocesano de Cádiz y Ceuta, labor que Rafael Vez ejercía desde hace más de 20 años. A finales del pasado mes de agosto, según ha informado el mismo canónigo a través de su cuenta, el rector del Seminario le comunicó, tomando un café, que el obispo había decidido cesarlo por “pérdida de confianza”.

Así detalla Rafael Vez el contenido de la conversación en una entrada titulada El silencio de los lobos con piel de ovejas: “Le insistí, porque no me había quedado claro, si (la pérdida de confianza) era por algún tema doctrinal, o académico, por faltar a clase, o por decir algo inconveniente a algún alumno, o por los 154 euros que nos pagaban mensualmente, o por el café que tenía que tomar en el bar de enfrente, porque nunca jamás me ofrecieron nada. Pero no. Esos no han sido, ninguno de ellos, motivo para mi cese. El motivo era más simple, pérdida de confianza del Obispo Diocesano hacia mi persona por todo lo que estaba escribiendo en mi Facebook”.

Decenas de personas han compartido esta entrada en Facebook y han reaccionado con comentarios de apoyo al canónigo, que en unas declaraciones hechas a Público el pasado mes de junio se lamentaba del miedo y el silencio de la gran mayoría de la Iglesia en Cádiz ante la gestión de Zornoza Boy. Esa lucha larvada, clandestina, se deja entrever en algunos de los comentarios dejados en el último post del principal ariete de la oposición al obispo: “Estoy contigo, Rafael, y con muchos más que no pueden escribir por aquí, para ver todos los apoyos que tienes de personas con boca cerrada atemorizados por las represalias de los demás”. “Esto parece cosa de otros tiempos, se quitaban de en medio a las personas que ellos consideraban peligrosas porque podían contagiar con la verdad a los demás”.

Una “limpia de personal”

Lo que estaba escribiendo Rafael Vez en Facebook era, por ejemplo, aquello que comentó de forma contundente a raíz del despido de una empleada del Obispado que llevaba en el trabajo 18 años, despido que luego fue declarado nulo por un Juzgado de lo Social de Cádiz por “represalia empresarial”: “Estos despidos –advirtió- no pretenden reducir plantilla ni reducir costes, sino hacer una limpia en el personal, quitando de en medio a todo el que opina contrario o no sigue las directrices marcadas o ve demasiado. Si nos ponemos a hacer cuentas de lo que se lleva gastado, cualquier empresa neoliberal se llevaría las manos a la cabeza”.

A las noticias de los despidos en el Obispado siguieron las del desahucio de un matrimonio de 70 años que habita desde hace más de cuatro décadas una vivienda en el interior de un convento de la localidad de San Fernando. El asunto del desahucio aún está pendiente de resolución judicial, pero el Juzgado de lo Social número 2 de Cádiz ya ha condenado a la Diócesis a pagar 6.977 euros a la mujer, que trabajaba como limpiadora y portera del convento sin estar dada de alta en la Seguridad Social y sin cobrar ninguna retribución, salvo el disfrute del uso de la vivienda junto a su marido.

El fallo del Juzgado de lo Social, contra el que cabe recurso, estima en parte la demanda presentada por la mujer, Carmen Guerrero, que reclamaba la extinción de la relación laboral por haber estado 44 años trabajando sin haber sido contratada ni recibir retribución económica alguna, lo cual le impide, además, cobrar ahora una pensión de jubilación. El magistrado sólo considera probado la existencia de una relación laboral con el Obispado a partir del 24 de enero de 2017, cuando las monjas de clausura que ocupaban el convento se marchan a El Puerto de Santa María y la Diócesis se hace cargo del edificio. A partir de esa fecha, se señala en la sentencia, “el Obispado sabe con claridad y exactitud” que hay una vivienda dentro del inmueble en la que viven la demandante y su marido, que se realizan trabajos de limpieza “y sin embargo sólo inicia actuaciones de requerimiento al esposo para que él y su familia abandonen esa vivienda, dado que él ya se había jubilado en la relación laboral que tenía con las monjas”.

Poco después, Rafael Vez publicó en su muro de Facebook el siguiente comentario: “Lo que sí es pecado es engañar, robar, mentir, contratar ilegalmente, pisotear al prójimo, negar derechos, humillar, etc.”

La gestión de Zornoza Boy al frente del Obispado de Cádiz y Ceuta también ha sido muy criticada por el cierre de centros de emergencia social como la casa de acogida La Esperanza, que auxiliaba en la parroquia del barrio de los Pescadores de Algeciras a migrantes que acababan de jugarse la vida en el Estrecho y alcanzado la costa gaditana, principal punto de llegada de pateras en España. El párroco, Andrés Avelino, se enteró un día por la prensa de que el Obispado había decidido cesarle en su puesto y cerrar el centro, pese a que el Ayuntamiento de Algeciras había llevado a cabo entre 2015 y 2016 las obras para rehabilitar un edificio que se encontraba en malas condiciones, pero que no consiguió finalmente que se reabriera tras una larga e infructuosa negociación con el Obispado, con el que había firmado previamente un convenio.

A falta de clérigos que den la cara en el sector crítico con el obispo, han sido los seglares, las organizaciones de cristianos de base las que han abanderado la oposición al prelado. El Grupo Cristiano de Reflexión y Acción, Redes Cristianas y otras asociaciones muy activas han apoyado a los trabajadores despedidos, a los que han sufrido desahucios, y han cargado duramente contra la gestión de Zornoza Boy. A juicio de uno de sus portavoces, el profesor jubilado Francisco González, lo que está en juego en Cádiz es la confrontación que se dirime en la Iglesia Católica entre los “nuevos aires” que ha traído el Papa Francisco, apoyando a los sectores más desfavorecidos de la sociedad y promoviendo líneas aperturistas, y el ala conservadora que domina parte de la jerarquía eclesiástica en España.

En su última entrada en Facebook, el canónigo Rafael Vez concluye: “He aprendido la lección. Cuando te atacan es porque la verdad les escuece. Si alguno piensa que me voy a callar ante lo que está sucediendo en la Diócesis, quiero despejarle la duda: No me van a callar. Seguiré levantando la voz y denunciando aquello que considero alejado del Evangelio”.

Más noticias en Política y Sociedad