Un informe alerta de que 6,6 millones de mujeres en España están en riesgo de pobreza o exclusión social
El estudio señala que esta situación es "especialmente preocupante" en los hogares monomarentales, donde una de cada dos mujeres está en riesgo de pobreza.

Madrid--Actualizado a
En España las mujeres presentan de manera sistemática mayores niveles de pobreza y exclusión que los hombres: 6,6 millones de mujeres (el 26,8%) están en riesgo de pobreza y/o exclusión social, frente a los 5,9 millones de hombres (el 24,8%), una brecha estructural provocada por peores empleos e ingresos, menor protección social y mayor carga de cuidados.
Así se desprende del informe Feminización de la pobreza en España 2025: análisis y propuestas para su erradicación, que ha hecho público este viernes la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES) en la presentación del Observatorio Feminización de la Pobreza y Exclusión.
"La pobreza es más intensa, duradera y más difícil de revertir entre las mujeres, incluso en épocas de recuperación económica", ha alertado Alejandro Sanz, uno de los autores del informe, que ha destacado que cuando se ha producido una reducción de la brecha "no ha sido tanto porque la situación de las mujeres haya mejorado, como que la de los hombres ha empeorado y se ha igualado a la mala situación de ellas".
Uno de cada dos hogares monomarentales está en riesgo
El estudio subraya que la tasa de pobreza presenta una brecha de 1,5 puntos (20,4% en las mujeres frente al 18,9% en los hombres), una brecha que no se reduce desde hace casi una década y que se agrava en algunos grupos de población y a lo largo de la vida.
Así, el informe alerta de la situación "especialmente preocupante" de quienes viven en hogares monomarentales: una de cada dos está en riesgo de pobreza y/o exclusión social. Además, más de la mitad de las mujeres desempleadas (54,3%) o las de origen extracomunitaria (55,5%) están en la misma situación.
Incide también en que las mujeres mayores llegan a la vejez con pensiones inferiores a las de los hombres y muchas con ingresos apenas por encima del umbral de pobreza (965 euros).
Es en las pensiones contributivas donde la brecha de género ha marcado la mayor diferencia de la serie histórica (desde 2017): la pensión media en los hombres es de 1.510 euros y en las mujeres de 1.026 euros, 484 euros menos. Tendría que aumentar un 47% para equipararse.
Además, en 2024, la pensión media de jubilación no contributiva alcanza 601 euros mensuales y la de invalidez (662 euros) permanecen por debajo del umbral de pobreza severa (644 euros).
El empleo no garantiza la salida de la pobreza
El estudio incide en que la brecha en las pensiones deriva de un mercado laboral que se configura como "eje central" en la reproducción de las desigualdades, y que viene marcado por una mayor parcialidad involuntaria, temporalidad y jornadas interrumpidas por los cuidados.
De hecho, pese a tener un empleo, un 15,8% de las mujeres sigue en riesgo de pobreza y/o exclusión social, que se agrava en el caso de las desempleadas (54,3%).
Los bajos salarios y la precariedad son factores de empobrecimiento asociados a una mayor carga de los cuidados no remunerados, que reducen el tiempo disponible, los ingresos y las oportunidades de mejora laboral.
Según los datos del Observatorio, tres de cada cuatro personas con jornada parcial son mujeres, con una tasa de parcialidad del 21,4% frente al 6,8% de los hombres. El 16,6% de ellas declara cuidar a menores o dependientes como motivo principal, frente al 4,3% de los hombres.
El 15,4% de las mujeres dedicó el año completo a trabajo de hogar y cuidados no remunerado, frente al 0,3% de los hombres. Ellas se concentran en ocupaciones peor remuneradas: servicios de restauración y ventas (27,3%) y tareas administrativas (15,4%). Además, el salario medio mensual es un 16,4% más bajo que el de los hombres, cobran de media 405 euros menos.
Políticas para erradicar la pobreza con visión de género
Desde EAPN-ES, la responsable de Investigación e Incidencia Política, Ruth Caravantes, ha hecho hincapié en que el impacto desproporcionado de la feminización de la pobreza no es un fenómeno residual, sino un síntoma de desigualdades que las políticas públicas deben corregir.
Entre las propuestas que hace la Red se incluye un sistema público de cuidados, el refuerzo del ingreso mínimo vital y de las rentas mínimas, una prestación universal para niños y adolescentes, mejoras laborales en sectores de primera necesidad como el del empleo de hogar o la ayuda a domicilio, y mejora de las pensiones, especialmente las no contributivas.
"En un momento en el que hay un estancamiento global de los avances de las mujeres y se extienden discursos que cuestionan sus derechos y relativizan la violencia contra ellas, lo mejor es combatirlo con datos sólidos y verificables como los de este estudio", ha apostillado el director de la Red, José Javier López.

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