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Lucha popular en València La lucha de Benimaclet por los solares vacíos de Metrovacesa

Vecinos de Benimaclet (València) hace años que se oponen a la edificación de un plan urbanístico. Ahora, la empresa constructora ha decidido cerrar decenas de solares que había abandonado y que se utilizaban como aparcamientos o parques autogestionados por los vecinos.

Una protesta vecinal contra el vallado de un solar de Metrovacesa en València el pasado junio.
Una protesta vecinal contra el vallado de un solar de Metrovacesa en València el pasado junio. Joan Canela

"Nos avisaron de que había venido una excavadora al Jardín Lluerna y fui corriendo. Había mucha más gente, en total nos juntaríamos hasta un centenar de personas. También había policía y la situación acabó poniéndose tensa, con empujones, y a mí me identificaron".

Quién explica esto es Natxo Calatayud, vecino del barrio valenciano de Benimaclet, y los hechos se refieren al intento, el pasado 21 de junio, de desbrozar un solar conocido en el barrio como el Jardín Lluerna. El terreno es propiedad de Metrovacesa, una inmobiliaria que pretende ejecutar un PAI (Programa de Actuación Integrada) en el barrio desde hace años y que ha recibido una importante oposición ciudadana.

La situación se mantenía básicamente estancada desde que el Ayuntamiento de València decidió no aprobar el proyecto presentado por Metrovacesa, que incluía la construcción de 1.345 viviendas en varias torres de hasta 30 pisos, además de zonas comerciales y espacios verdes. Pero este junio la inmobiliaria decidió dar un paso más, encargando cerrar 24 solares de su propiedad. Fuentes municipales han confirmado a Público que esta medida ha sido leída como un intento de presión al consistorio para desbloquear el proyecto.

Los solares, la mayoría en desuso desde hace más de 20 años, los ha ido acumulando Metrovacesa a partir de diferentes propiedades de los desaparecidos Banco Popular y Banco de València, que después heredarían el BBVA y Caixabanc, respectivamente.

A lo largo de todos estos años, en que los diferentes propietarios nunca se han encargado del mantenimiento y limpieza de los terrenos, el vecindario los ha estado utilizando, mayoritariamente como aparcamientos, pero en algunos casos se están cultivando huertos o, incluso, como es el caso del citado Jardín Lluerna –en homenaje a un popular teatro de títeres que existía en el barrio- en parques creados de forma autogestionaria y mediante trabajo voluntario de vecinos que limpiaron, desbrozaron, plantaron árboles y construyeron bancos.

Ya cuando empezaron a colocar las primeras vallas, a principios de junio, se convocó una manifestación que acabó sin incidentes, pero donde sí hubo momentos de tensión con la policía y algunas vallas acabaron por el suelo.

En un comunicado, Metrovacesa argumentaba que el vallado respondía a los "requerimientos del Ayuntamiento" de mantener limpios y conservados los solares y "lamentaba las posibles molestias puntuales" que pudieran causar. También se ponía la venda antes que la herida y aseguraba que no querían "utilizar esta acción como medida de chantaje o presión".

Guardias voluntarios a pie de solar

Desde entonces las máquinas no han vuelto al Jardín Lluerna a "limpiarlo", pero muchos vecinos se han organizado para hacer guardias, bien a pie de calle bien desde los balcones, para volver a parar las máquinas si es necesario.

En otras zonas del barrio, las vallas de los solares han aparecido tumbadas. "La gente está muy enfadada. Durante años se han encargado de mantener los solares cuando la empresa se desentendía y ahora pretende cerrarlos cuando tienen un uso muy extendido", explica Calatayud.

"Legalmente la empresa puede cerrar los solares –explica la diputada Papi Robles, también vecina de Benimaclet-, pero no sé si se lo han pensado bien. También han presentado demandas contra algunos de los huertos en terrenos suyos, pero son acciones muy impopulares y no ayudan a buscar soluciones. Por ahora parece que han optado por no volver, esperemos que sea porque se lo han repensado".

Según ha podido saber Público, las obras de cercado han costado 65.000 euros a la empresa, sin contar la reparación de las vallas dañadas. Según la denuncia interpuesta por Metrovacesa después de la manifestación, solo los daños causados en aquella protesta habrían tenido un coste de 2.500 euros.

Nueva fase de protestas

"Hasta el momento hemos estado haciendo trabajo de organización y pedagogía –explican desde Cuidem Benimaclet, la plataforma vecinal que ha liderado la oposición al PAI, refiriéndose a la campaña realizada durante años para extender sus argumentos-, pero ahora pasaremos a una fase de acción".

Desde Cuidem Benimaclet, que pide el abandono definitivo de cualquier construcción y la desclasificación de los terrenos para que vuelvan a ser agrícolas, han convocado ya varias jornadas del que denominen "patrimonialización" de los solares vacíos, convirtiéndolos en parques y zonas verdes. También han anunciado acciones para evitar el botellón en los solares, además de denuncias a Metrovacesa por haber cerrado terrenos que aseguran que no son de la empresa. "Metrovacesa no puede construir allí, el PAI está parado, pero ellos prefieren tener la tierra muerta incluso cuando no pueden hacer nada, pero nosotros no nos quedaremos de brazos cruzados ante su coacción, exigiremos que se declaren los solares de interés general y realizaremos una auditoría para demostrar que no tienen el 50% del terreno afectado por el PAI y que, por lo tanto, no pueden ser considerados agente urbanizador", continúan desde la plataforma vecinal.

Otra fuente de conflicto es la acusación de nueve personas, por presuntos desórdenes públicos y daños durante la manifestación en que se tumbaron las vallas. Cinco de estas ya han sido detenidas por la policía, en una acción que el colectivo Alerta Solidaria –que ha asumido la defensa jurídica de los investigados- ha definido como "innecesarias" y "represivas".

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