José Soares, el CEO formado en la industria química empeñado en construir la celulosa de Altri en Galicia
El máximo ejecutivo de la multinacional portuguesa, directivo durante 15 años en la multinacional Dow Chemical, mantiene su campaña de 'greenwashing' pese al rechazo a su proyecto de la sociedad gallega.

A Coruña--Actualizado a
El CEO de Altri, la multinacional portuguesa que quiere construir una macrofábrica de celulosa en Palas de Rei (Lugo), asegura que su empresa no trabaja allí donde no es bienvenida. "No invertimos en espacios donde las comunidades donde nos integramos no quieren nuestras instalaciones", dijo José Soares de Pina (Oporto, 1967) el pasado 3 de junio en una rueda de prensa en Santiago, apenas una semana después de que más de 20.000 personas se manifestaran contra Altri en Palas, un pequeño pueblo de 3.300 habitantes en la comarca de A Ulloa.
Hacía poco que la Xunta había sacado a exposición pública el permiso solicitado por la compañía, que desveló que lo que la planea construir, al contrario de lo que afirmaba el relato de greenwashing que construyó para allanar la contestación social que presumiblemente iba a enfrentar, no es una biofábrica verde de fibras textiles ecológicas. Se trata de una planta con capacidad para producir, literalmente, 400.000 toneladas al año de pasta de celulosa y 200.000 de lyocell, un tejido artificial elaborado a partir de pasta de madera de eucalipto.
Desde entonces se han producido numerosas protestas contra Altri en toda Galicia que han puesto de manifiesto el rechazo no ya de A Ulloa y de Arousa, la comarca que alberga la ría más rica en marisco y donde desemboca el río al que la fábrica verterá sus residuos, sino de buena parte de la sociedad gallega, que ya sabe lo que es convivir con una celulosa. Ence se insaló hace más de 60 años en Pontevedra y aún sigue allí, pese a que apestó durante décadas la ciudad con emisiones nauseabundas y arrasó su ría con vertidos de lodos y mercurio. La ciudadanía con algo de memoria está en estado de alarma ante la previsible carga contaminante y el enorme impacto paisajístico, económico, cultural y social que tendría la fábrica.
Sin embargo, pese a la constatación de que su empresa no es bienvenida en Galicia si viene de la mano de ese proyecto, el chief executive officer –director jefe ejecutivo, CEO en sus siglas en inglés– de Altri sigue empeñado en sacarlo adelante, aun a riesgo de faltar a su palabra.
Ingeniero civil graduado en Nueva Jersey
Según relata él mismo en la web de la empresa, Soares es un ingeniero civil graduado en Estados Unidos que empezó su carrera trabajando en proyectos de rehabilitación de monumentos, como el de la Torre de Belem de Lisboa. Fue una etapa corta, de apenas dos años, porque con sólo 27 fichó como director comercial en Portugal de Dow Chemical, la multinacional de la industria química donde se formó como profesional y fue ascendiendo hasta llegar a director de estrategia y desarrollo de negocio de la división de Asia-Pacífico.
Dow Chemical ya era una de las mayores industrias químicas del mundo, quizá la más conocida. Fue la que compró los activos de Union Carbide Corporation (UCC), reponsable de una de las peores catástrofes de la historia reciente de la humanidad: más de 25.000 personas murieron y cerca de medio millón resultaron heridas a principios de diciembre de 1984 en la ciudad india de Bhopal, por una fuga en una planta de UCC que liberó a la atmósfera decenas de toneladas de isocianato de metilo, un tóxico empleado en la fabricación de pesticidas.
Soares trabajó para Dow Chemical en Portugal, Alemania, Suiza y Estados Unidos, vivió su fusión con otro gigante químico, Rohm&Haas, y se encargó de sus filiales y divisiones de pesticidas en Estados Unidos y en Asia. Allí vivió la nueva fusión con DuPont Corporation, que dio lugar a la que es hoy la mayor empresa química del mundo.
A finales de 1998, Dupont se había visto envuelta en un sonado escándalo cuando se supo que durante años había contaminado con toneladas de vertidos de ácido perfluoroctanoico el suministro de agua de la localidad de Parkersburg, en Virginia Occidental, envenenando a unas 70.000 personas y provocando miles de casos graves de cáncer en humanos y sacrificios masivos de ganado enfermo. Mark Ruffalo está inmenso en el papel de Robert Bilott, el abogado das víctimas, en Dark waters, la película dirigida por Todd Haynes en 2019 que ficciona aquel caso.
Engaño con la connivencia de las autoridades
La peli narra cómo DuPont engañó durante lustros a los vecinos del pueblo con la connvencia de las autoridades medioambientales del Estado, negando una y otra vez las evidencias de su peligrosa forma de actuar. El cine nunca ha sido benevolente con la industria química, y lo cierto es que la industria de la celulosa es una industria química. En febrero de 2020, tras 15 años en Dow Chemical, Soares de Pina se convirtió en CEO de Altri.
Durante muchos años la compañía formó parte de Cofina, hoy Medialivre, el mayor grupo de comunicación de Portugal, del que el futbolista Cristiano Ronaldo es el principal accionista. Altri se segregó del grupo mediada la década de los 2000, pero sus propietarios siguen siendo los mismos que fundaron y aún poseen importantes participaciones en el grupo editorial: Ana Rebelo de Carvalho Menéres de Mendoça, con el 19,6% de las acciones de Altri a través del holding Promendo Investimentos; João Manuel Matos Borges de Oliveira, dueño del 18,7% a través de Caderno Azul SA; Paulo Jorge dos Santos Fernandes, del 15,9% a través de Actium Capital SA, y Domingo José Vieira de Matos, con el 13,8% en manos de su firma de inversión VDM Capital SA. Medialivre, a cuyo capital siguen vinculadas esas sociedades, edita cinco periódicos y nueve revistas de papel.
Altri, que ya produce 1,2 millones de toneladas de celulosa al año en sus tres fábricas de Portugal, tuvo en 2024 unos beneficios antes de impuestos de 218,3 millones de euros
Altri produce cada año 1,2 millones de toneladas de pasta de celulosa para papel en sus fábricas portuguesas de Figueira da Voz, Vila Velha de Rodao y Constância. La primera localidad tiene 60.000 habitantes, pero las otras dos, como Palas de Rei, rondan apenas los 3.000. El año pasado registró récord de ingresos, más de 855,3 millones de euros, con un beneficio antes de impuestos de 218,3 millones. La inmensa mayoría procede de la pasta de celulosa para papel. Altri asegura que lo que pretende en Galicia no es eso, sino un negocio cerrado de economía circular que nutra de fibras ecológicas a la industria textil local. Sin embargo, desde Inditex a Bimba y Lola ya son varias las compañías que se han desmarcado de la posibilidad de ser sus clientes.
Volviendo a Soares de Pina, fue quizá su experiencia en Dow Chemical la que le llevó a tener claro que la industria de la celulosa necesita combatir la imagen negativa que arrastra. Es decir, blanquearla, como se hace con la pasta de papel. Con él al mando de la empresa, la compañía se ha blanqueado repentinamente de verde, si se puede expresar así: ha creado centros de biodiversidad y de interpretación de la naturaleza; se define como "gestora forestal" para describir su división maderera, que no hace otra cosa que plantar, talar y devorar eucaliptos; y se ha asociado a compañías de energías renovables eólicas y solares para anteponer los prefijos "bio" y "eco" a todas sus actividades.
Más 'greenwashing'
Con la fábrica de Palas, Altri usa el mismo greenwashing. En febrero de 2022, logró que el Parlamento de Galicia aprobara por unanimidad con los votos de BNG y PSOE una propuesta del PP que presentaba el proyecto como una biofábrica textil no contaminante. El 26 de abril de ese año, sólo tres días antes de abandonar Galicia para dirigir el PP estatal, Alberto Núñez Feijóo recibió a Soares de Pina en su despacho oficial para garantizarle el apoyo sin fisuras de la Xunta, que días después herederaría Alfonso Rueda, para que Altri optara a los 250 millones de euros de financiación europea que pretende y que dependen del Gobierno que Feijóo pensaba iba a ganar pronto.
El CEO no quiso dejar cabos sueltos: encargó la tramitación administrativa de las licencias y las ayudas comunitarias a la consultora Acento, fundada por José Blanco, exministro socialista de Fomento y exportavoz del PSOE en el Parlamento Europeo, y Alfonso Alonso, exministro de Sanidad y expresidente del PP de Euskadi. Blanco es natural de Palas, y en Acento, especializada en lobby, están también el exministro de Trabajo del PSOE Valeriano Gómez, la exeurodiputada y exsecretaria general de ese partido Elena Valenciano, y la exsecretaria de Estado de Comercio con el PP Elena Pisonero. También Esteban González Guitart, hijo de Esteban González Pons, portavoz del PP en el Parlamento Europeo y vicesecretario de la ejecutiva de Feijóo.
En Galicia, Soares de Pina asoció a Altri con Greenalia, la empresa de renovables en cuyo consejo de administración se sientan exconselleiros de Industria y Medio Ambiente del PP en la Xunta. También se alió con Abanca, Reganosa y Naturgy, que serán previsiblemente sus principales soportes financieros y de suministros energéticos, a través de la sociedad mixta Impulsa Galicia, cuyo accionista mayoritario es la Administración autonómica. La Xunta de Rueda se niega a hacer público el contenido del acuerdo que Altri e Impulsa Galicia, bajo el Gobiero de Feijóo, firmaron en 2021 poco antes de engañar al Parlamento de Galicia con el supuesto proyecto verde de fibras textiles ecológicas.
La producción de pasta de celulosa y de papel es un proceso químico complejo que emplea compuestos como sosa cáustica, dióxido de cloro, anhídrido ácido, carbonato de calcio, sulfato de aluminio, agua oxigenada, ácido peracético, peróxido de sosa, ácido sulfídrico, sulfuro de hidrógeno y dióxido de azufre, entre otros. Para la pasta de madera destinada al lyocell también se emplea óxido de amina, un producto muy tóxico para el medio ambiente y la salud humana.
Ignorancia y oportunismo político
Soares de Pina mantiene su campaña de greenwashing y asegura en cada entrevista que concede que su factoría no afectará ni al uno ni a la otra, que todo es fruto de la manipulación de quienes se oponen a ella por ignorancia o por oportunismo político. Lo cierto es que su proyecto prevé instalaciones que suenan a todo menos a sostenibilidad: tres calderas para el tratamiento de la madera –1,2 millones de toneladas anuales de eucaliptos–, dos turbogeneradores eléctricos, un horno de cal, una planta de regasificación, una chimenea de 75 metros para expulsar a la atmósfera gases y cenizas, tres plantas químicas y depósitos para producir, manipular y almacenar compuestos químicos...
Además, levantará junto al Camiño de Santiago, a escasos metros de granjas y viviendas y de una zona protegida de Red Natura, doce kilómetros de tuberías de ida y vuelta y centros de bombeo para sacar agua del Ulla y devolverla depurada, pero aún contaminada y a una temperatura de 27 grados. Desaguará en el embalse de Portodemouros, afectado desde hace años por una severa contaminación por nitratos que da lugar a episodios recurrentes de proliferación de cianobacterias –las mismas que asfixian al Mar Menor en Murcia o al embalse de As Conchas en A Limia, en Ourense–. El estudio de impacto de Altri no analiza la reacción combinada de los nitratos de Portodemouros con los residuos químicos añadidos que verterá.
La fábrica de Altri tendrá tres calderas para madera, dos generadores eléctricos, un horno de cal, una planta de regasificación, una chimenea de 75 metros, tres plantas químicas y varios almacenes de compuestos tóxicos
Esa es otra, porque el proyecto presentado a la Xunta asegura que Altri sacará diariamente del Ulla una cantidad de agua equivalente a la destinada al consumo humano de la mayor ciudad de Galicia –Vigo, 300.000 habitantes– o de casi la de toda la población de la provincia de Lugo –325.000–, y que sólo devolverá el 65% del caudal extraído en las condiciones citadas en el párrafo anterior. Soares promete que la fábrica no tendrá una afección relevante sobre el río porque la cantidad de agua que detraerá de su cauce, pese a lo que prevé su propio estudio de impacto ambiental publicado en el Diario Oficial de Galicia, será mucho menor.
Resulta difícil creer al CEO, porque hasta ahora ha sido incapaz de explicar las contradicciones entre lo que él dice y lo que cualquier ciudadano pueden leer en los documentos oficiales. Como los que recogen que quiere optar a los fondos europeos destinados a proyectos de descarbonización cuando la actividad de su fábrica supondrá la emisión a la atmósfera de una cantidad de CO2 equivalente a la polución de más de 21.000 turismos.
Tontos y películas
Está grabado, Soares de Pina lo dijo en aquella rueda de prensa del 3 de junio de 2024 en la que también afirmó que Altri no quiere invertir donde no es bienvenida. Lo curioso es que tanto él como sus inversores dan la impresión de no haberse dado cuenta de que nadie en Galicia, salvo sus socios políticos y financieros, saluda su presencia. Quizá el CEO piensa que el resto de los gallegos son manipulables, o tontos, o que han visto demasiadas películas sobre los desmanes de la industria química al estilo Dark waters. No parece el caso. Más bien, sencillamente, que defienden su territorio, su naturaleza y su modo de vida. Y ojo, que ellos sí son gente de palabra.




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