¿Por qué el sur de Catalunya se revela contra el plan de implementación de energías renovables?
El llamado PLATER prevé instalar paneles fotovoltaicos en 740 hectáreas y unos 135 aerogeneradores en el Baix Camp, en Tarragona, una "estocada de muerte" para la actividad agraria, según denuncian el GEPEC y Unió de Pagesos

Barcelona--Actualizado a
La presentación del Plan Territorial Sectorial para la Implantación de las Energías Renovables en Catalunya (PLATER) ha encendido todas las alarmas en el Camp de Tarragona, que alberga el polígono petroquímico más grande del sur de Europa. El documento, impulsado por la Generalitat y desplegado a través del Instituto Catalán de Energía (ICAEN), fija objetivos concretos de producción de energía renovable para cada comarca hasta el 2050.
Lo que el Govern defiende como "una planificación necesaria para la transición energética" es percibido para muchos sectores del sur del territorio como una imposición que puede transformar radicalmente el paisaje y la economía rural. Una "transformación" que no viene de nuevo, teniendo en cuenta que el sur, sobre todo la Terra Alta, es uno de los principales polos de la energía eólica de Catalunya y el Estado.
En el centro de la polémica, sin embargo, está el Baix Camp, donde el plan asigna 903,2 MW de energía fotovoltaica y 677,7 MW de eólica. Esta cifra se traduce sobre el terreno en la previsión de ocupar 740 hectáreas con placas solares e instalar hasta 135 aerogeneradores. Desde el GEPEC explican a Públic que habían recibido el plan con "esperanza", pero que finalmente "consolida y oficializa el mismo modelo que hemos tenido hasta ahora". Su presidente, Xavi Jiménez, lamenta que "volvemos a meter centrales por todo el territorio, sin ningún tipo de planificación previa según las necesidades de consumo y de ubicación".
La tensión ha aumentado durant las últimas semanas a raíz del proyecto de seis aerogeneradores de 180 metros de altura en la llanura del Baix Camp, concretamente en Montbrió del Camp y Riudecanyes. Esta nueva instalación eólica se ha convertido en un símbolo del conflicto ambiental, aunque de momento la comisión territorial de Urbanismo de la Generalitat ha emitido un informe desfavorable. Plataformas como Aturem els Molins preparan movilizaciones este domingo contra un modelo que consideran impuesto.
El mundo agrario es uno de los sectores más afectados. La Unió de Pagesos califica el plan "de estocada de muerte" para el campo. El sindicato alerta que el territorio "se trinchará" y que "todo esto es incompatible con la agricultura y con el turismo rural". Además, advierte de un efecto en cadena: "Perderemos fincas agrícolas y acabaremos dependiendo de países terceros".
Las entidades ecologistas también cargan contra el proceso de elaboración del plan. Desde el GEPEC denuncian que se ha hecho sin "ningún tipo de consenso" con los municipios y lo califican directamente "de imposición". Jiménez insiste en que el documento "se presenta sin justificación" y que incluso puede llegar a "vulnerar los planeamientos municipales". En la misma línea, reprocha que el PLATER "vulnera" la ley de cambio climático, ya que esta establecía que la transición energética debía hacerse en espacios antropizados y cerca de los centros de consumo "para no continuar deteriorando el territorio".
El malestar no es exclusivo del Baix Camp. En el conjunto del Camp de Tarragona y Terres de l'Ebre, las cifras evidencian una fuerte carga de parte de esta energía renovable. La Conca de Barberà deberá asumir 1.303,7 MW de eólica y 901,7 MW de solar, mientras que el Priorat deberá aportar 567,5 MW eólicos.
En el Tarragonès, donde actualmente no hay ningún parque eólico, se proyectan 180,9 MW de esta tecnología y hasta 944,4 MW de fotovoltaica. Y en el Baix Ebre, el plan fija 1.261,9 MW de eólica y 509,7 MW de solar. Un reparto que, según las entidades, concentra el esfuerzo en territorios rurales: "Una implementación desmesurada con una ocupación de espacios arágerios muy bestia", denuncia Jiménez.
La MAT, foco del conflicto
Una producción de energía muy concentrada en el Camp de Tarragona que explica el interés de la Administración y las compañías energéticas para implementar una línea de Mucha Alta Tensión (MAT) -de 400kV de potencia- y que tiene a las entidades ambientales en pie de guerra. La línea eléctrica recorrería más de 200 kilómetros y afectaría a una treintena de municipios catalanes del Camp de Tarragona y las comarcas afectadas están la Terra Alta, la Ribera d'Ebre, el Priorat, el Baix Camp, el Alt Camp y el Tarragonès. "La MAT posibilita que toda esta energía que se quiere generar en los espacios agrarios y naturales se puedan transportar", explica Jiménez.
Según el Instituto Catalán de Energía, este reparto de energías renovables responde al potencial de cada comarca y forma parte de una estrategia global para alcanzar los objetivos climáticos. Pero en el territorio, el discurso es otro. "No estamos en contra de las renovables, estamos en contra de cómo se están implementando", repiten las entidades, que reclaman un modelo más distribuido, vinculado al consumo y respetuoso con el suelo agrícola.

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