El sur de Catalunya se organiza para frenar el tercer intento de imponer una nueva línea de Muy Alta Tensión
La Plataforma No a la MAT Aragó-Catalunya presentará alegaciones contra el proyecto y pide a los ayuntamientos de las poblaciones afectadas que se posicionen en contra.

Barcelona-
Esta semana ha salido a información pública el proyecto de una línea de Muy Alta Tensión (MAT) —de 400 kV de potencia— que quiere conectar Catalunya y Aragón. La línea eléctrica recorrería más de 200 kilómetros y afectaría a una treintena de municipios catalanes del Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre. Entre las comarcas afectadas se encuentran la Terra Alta, la Ribera d’Ebre, el Priorat, el Baix Camp, el Alt Camp y el Tarragonès.
Esta es la tercera vez en la última década que se presenta el proyecto MAT Aragó-Catalunya. En las otras dos ocasiones —en 2012 y 2022—, la movilización ciudadana y el posicionamiento contrario de los ayuntamientos lograron frenar su imposición. En el caso del último intento, la Generalitat —con Pere Aragonès al frente— emitió un informe medioambiental y de biodiversidad negativo, la estocada final al proyecto después de que el Ministerio para la Transición Ecológica mostrara su disposición a archivarlo.
Ahora, un año después de la última vez que se descartó, el proyecto vuelve en escena, y de la mano de Red Eléctrica Española (REE) —en las otras dos ocasiones había sido impulsado por empresas privadas—. La Plataforma No a la MAT Aragó-Catalunya denuncia que se trata del mismo proyecto y que tendrá el mismo impacto sobre el territorio, pero con un nuevo elemento clave: el paraguas del “interés público general”, una figura legal que, según la plataforma, puede acelerar expropiaciones y reducir la capacidad de oposición del territorio.
Jaume Formosa, miembro de la Plataforma No a la MAT Aragó-Catalunya, asegura que esta vez será más complicado detenerlo porque se ha declarado de interés público general. “A los ayuntamientos se les está diciendo que es una obra necesaria, que se hará sí o sí y que no hay margen de oposición. Y esto está calando”, afirma. Aunque algunos consistorios han expresado reticencias, la plataforma les pide ser más contundentes y posicionarse en contra del proyecto para frenar la MAT.
Desde la plataforma insisten en que el debate no es solo técnico, sino de modelo. La línea, dicen, responde a una estrategia energética centralizada que concentra la producción eléctrica en grandes instalaciones —sobre todo en Aragón— y traslada la energía a largas distancias hacia polígonos industriales y grandes núcleos urbanos, como el área de Tarragona o Barcelona.
Formosa añade una lectura crítica del discurso del progreso que acompaña este tipo de infraestructuras. “Nos dicen que es para traer energía a la industria, para seguir creciendo, para macroproyectos como centros de datos o la reindustrialización del territorio. Pero esto no crea puestos de trabajo estables, acelera el colapso climático y destroza el territorio”, denuncia.
Impactos ambientales, sociales y sobre la salud
La plataforma alerta de que los efectos de la MAT serían múltiples y graves. El paso de la línea comportaría una fragmentación severa del territorio, con afectación directa sobre paisajes de gran valor, zonas agrícolas, espacios forestales y corredores ecológicos. Entre los principales impactos denunciados se encuentran: afecciones a la biodiversidad; un impacto visual muy fuerte en zonas de turismo rural y paisaje protegido; desvalorización de fincas agrícolas, viviendas y alojamientos turísticos; y riesgo de despoblación en zonas ya frágiles desde el punto de vista demográfico.
Formosa también pone el acento en la cuestión de la salud: “Hay estudios independientes que recomiendan una distancia mínima de 400 metros entre una línea de 400 kV y las viviendas, como medida de precaución. Pero la administración se basa en informes de organismos no independientes que minimizan los riesgos”, denuncia. Todo ello, asegura, tiene un efecto directo sobre la calidad de vida: “Cuando una línea así pasa por tu lado, el territorio queda marcado para siempre”.
La primera acción que llevará a cabo la plataforma será la presentación de alegaciones durante el período de información pública, la recogida de firmas —ya hay cerca de 2.000— y la organización de charlas informativas en los municipios afectados junto con otras entidades ambientales y agrarias como Unió de Pagesos, Xarxa Sud o GEPEC-Ecologistes de Catalunya. De hecho, el viernes tuvo lugar un acto público en el Centre de Lectura de Reus (Baix Camp) que abordó el impacto negativo de la MAT. No descartan movilizaciones.
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