La transición energética de Feijóo: de querer llenar Galicia de molinos a demonizar las renovables
La oposición y las asociaciones ecologistas critican el desarrollo eólico "caótico" y "desmedido" que promovió el actual presidente del PP en sus años al frente de la Xunta.
El Partido Popular niega que exista contradicción en el discurso de su líder pero acusa al Gobierno de Sánchez de "mimar" la industria eólica y solar mientras ponía en cuestión la nuclear y la hidroeléctrica.

A Coruña--Actualizado a
El relato del Partido Popular atribuyendo el apagón del pasado 28 de abril a la mala gestión del bum de las energías renovables no cuadra con la praxis de la acción de gobierno de su líder. Según sostienen la oposición y las organizaciones ecologistas y vecinales, Alberto Núñez Feijóo fue en sus últimos años en Galicia el principal valedor de las industrias eléctricas que promueven los parques de molinos en la comunidad, pese al rechazo ciudadano a su proliferación indiscriminada.
Cuando Feijóo accedió a la presidencia de la Xunta en 2009, Galicia tenía una potencia eólica instalada –la capacidad de generación de electricidad a partir de esa fuente– de unos 3.200 megavatios. Hoy supera los 4.000, más que Andalucía (3.700), que la triplica en superficie y población, y sólo por debajo de Castilla y León (casi 7.300 megavatios), Aragón (5.700) y Castilla La Mancha (5.000). Es cierto que 800 megavatios no son una exageración, pero sucede que hay centenares de nuevos proyectos que sumarían más de diez veces esa cantidad y que están a la espera de autorización de la Administración autonómica o que se resuelvan recursos en los tribunales.
Como los ya existentes, la mayoría o casi la práctica totalidad de esos nuevos parques estarían destinados a producir energía para su uso fuera de Galicia, especialmente en Madrid, sin un sólo molino en su territorio pero que consume una cantidad de electricidad equivalente al 97% de toda la producción eólica estatal. Aún así, el presidente del PP cree que la fragilidad del sistema español está en las renovables, una premisa bajo la que justifica sus críticas al Gobierno y la supuesta necesidad de prorrogar la vida útil de las centrales nucleares.
"El Partido Popular defiende una cosa y su contraria dependiendo de cuándo y dónde le conviene utilizar uno u otro discurso", señala Belén Rodríguez, secretaria executiva de la Asociación para Defensa Ecolóxica de Galicia (Adega). "Aquí [por Galicia] promueve de manera caótica los proyectos eólicos y en Madrid defiende que las renovables no son adecuadas para transicionar y que hay que apostar por la energía nuclear. Es incoherente”, subraya.
"Un desarrollo eólico ordenado"
La portavoz de Adega asegura que llevan años pidiendo "un desarrollo eólico ordenado" y que, aunque defienden la energía eólica, no son partidarios "del modelo actual, masivo y caótico y que no está avalado ni desde el punto de vista ambiental ni desde la perspectiva social". Rodríguez recuerda además que el 28A "las centrales nucleares no sirvieron para evitar el apagón: al PP le habría pasado exactamente lo mismo si hubiera estado en el Gobierno".
El PP rechaza ese argumento alegando que si ese día las nucleares estaban desconectadas del sistema fue por decisión de Red Eléctrica, y también niega que exista contradicción alguna en el discurso de Feijóo. La vicesecretaria de Medio Ambiente, Movilidad y Sostenibilidad de su ejecutiva, Paloma Martín explica que su propuesta sigue siendo "avanzar en renovables pero con energías de respaldo, como la nuclear, que garanticen la estabilidad del sistema". "Es exactamente lo que figura en el plan energético que Feijóo le entregó a Pedro Sánchez en 2022 y en las iniciativas que hemos ido presentando desde entonces en el Congreso y en el Senado", añade.
Martín detalla que la energía solar tiene capacidad de producción durante unas 2.000 horas al año y la eólica unas 3.500 horas. "Necesitamos llenar los huecos [un año tiene 8.760 horas] con esas otras energías de respaldo, incluida la nuclear, apostando por la neutralidad tecnológica y por un mix diversificado", matiza. También critica que el Gobierno de Sánchez "haya demonizado fuentes como la nuclear y la hidroeléctrica para mimar a la fotovoltaica y la eólica", aunque obvia que esta última también fue la que promovió Feijóo en Galicia, y que de las cinco comunidades con más aerogeneradores del Estado, en cuatro gobierna su partido.
Para la oposición en Galicia, la apuesta del PP por la energía eólica tiene más que ver con su defensa de los intereses de la gran industria eléctrica que con ningún compromiso medioambiental. De hecho, los gobiernos en la Xunta de Feijóo y de su sucesor, Alfonso Rueda, han incumplido reiteradamente la obligación derivada de la legislación europea de establecer figuras de protección sobre buena parte del territorio, que impondrían normas más estrictas para impedir o mitigar el enorme impacto ambiental de los parques –la nueva generación de aereogeneradores permite alturas de más de 150 metros–.
Sólo un 12% del territorio de Galicia está en Red Natura
"No es compromiso ambiental sino puro negocio", sostiene Luis Bará, viceportavoz del Bloque Nacionalista Galego (BNG) en el Parlamento autonómico, quien recuerda que Galicia sólo tiene un 12% de su superficie incluida en Red Natura, cuando todas las demás comunidades del Estado superan el 20% y cuatro de ellas, el 30%. Bará opina que el cambio de posición del expresidente de la Xunta y líder del PP sobre las renovables "es puro oportunismo, puro partidismo".
El viceportavoz nacionalista, cuyo partido lleva años reclamando que los consumidores gallegos paguen una tarifa eléctrica rebajada que compense el impacto ambiental y sobre la riqueza paisajística y cultural de su país que tienen los megageneradores y las explotaciones hidroeléctricas, añade que a éste se suma el de las infraestructuras de evacuación de energía desde Galicia hacia la meseta. Esos enormes tendidos de cientos de kilómetros que atraviesan el país de oeste a este no sólo agravan esa afección, sino que añaden un coste económico real para los usuarios.
Luis Bará, portavoz del BNG: "La supuesta apuesta por las energías renovables no es compromiso ambiental sino puro negocio"
"Las redes de transporte son muy caras de mantener pero poco eficaces porque se pierde mucha electricidad. Y quienes las sostenemos porque lo pagamos en la factura de la luz somos los consumidores. Así que los gallegos no sólo no nos beneficiamos por producir energía para el resto, sino que se nos penaliza porque también tenemos que pagar su transporte fuera de Galicia".
En cuanto al empresariado local, el presidente de la Asociación Eólica de Galicia, Manuel Pazo, considera que culpar a los productores tanto del apagón del 28A como de la supuesta fragilidad del sistema energético español "no tiene sentido": "Quien nos quiera demonizar se está equivocando. El día del apagón la producción eólica estaba siendo sólo del 10%, y con respecto a la transición energética, hay países en Europa como Reino Unido que la están ejecutando hacia las fuentes renovables de manera mucho más rápida e intensa".
9.000 megavatios pendientes de licencia
Sobre la proliferación de parques de aerogeneradores en Galicia durante los últimos 15 años de gobiernos del PP, Pazo advierte de que en ese tiempo sólo ha habido ese incremento de 800 megavatios, cuando en otras comunidades esa cifra es la del aumento anual. Y resta importancia a que en Galicia haya cerca de 9.000 megavatios pendientes de licencia, la mayoría presentados durante los mandatos de Feijóo, porque a su juicio, "sólo se aprobarán un 15% o un 20%". "En el resto de España sucede lo mismo: hay 30.000 megavatios de potencia instalada y proyectos presentados por más de 60.000".
Desde el punto de vista del patrimonio histórico y cultural, sí hay críticas al desarrollo eólico que Feijóo promovió durante sus años en la la Xunta. "Hay una invasión desmedida de proyectos dado que en el país ya están implantados cientos de parques", apunta David Pérez, arqueólogo que ha realizado estudios profesionales para la evaluación del impacto de varios parques sobre la riqueza histórica local. "Da la impresión que desde Madrid se reparten el territorio como hacían los países europeos con las colonias en África", advierte.
Manuel Pazo, presidente de la Asociación Eólica de Galicia: "Quien quiera demonizar a la industria eólica se está equivocando"
Pérez también es secretario de la asoaciación vecinal mancomunada que gestiona el Monte Grande de Bande, en Ourense, un espacio natural que forma parte de la reserva transfronteriza de la biosfera Gerês-Xurés en el que hay catalogados 40 yacimientos arqueológicos con petroglifos, mámoas y túmulos funerarios megalíticos. Allí, la compañía Greenalia –la misma que se ha asociado a Altri para construir una macrocelulosa en Palas de Rei (Lugo)– trató de construir otro megaparque eólico.
"Nosotros apostamos por el uso diversificado del monte y queremos que el nuestro genere riqueza y empleo para el futuro, asentando habitantes y frenando la despoblación", relata el arqueólogo. "Soy partidario de apostar por las energías renovables pero no a cualquier precio ni de que las exploten desde fuera. Me gustaría que se generara energía para nuestra comarca para que la luz les salga gratis a sus habitantes", narra, para concluir: "Es en eso en lo que trabajamos en la directiva de Monte Grande de Bande: en poner la riqueza que genera el monte al servicio y beneficio de los vecinos y vecinas".


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