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"Maltratan a un chaval
y, acto seguido,
lo denuncian para cubrirse las espaldas"

La madre de un chico internado en el centro de menores de Almería investigado por supuestos maltratos cuenta que su hijo ha sido atado y maltratado varias veces: "Le vi con cicatrices en la cara y con las muñecas y los pies hinchadísimos".

Captura del vídeo que denuncia los maltratos a internos en el centro de menores Tierras de Oria de Almería.

MADRID.- Mientras la Junta de Andalucía investiga al centro de menores Tierras de Oria de Almería por supuesto maltrato a internos, a Laura (nombre falso) se le rompe la voz cuando cuenta por teléfono que las vejaciones que refleja el vídeo difundido por la asociación centrosdemenores.es son el pan de cada día en esta institución.

Sabe de lo que habla porque su hijo lleva varios años en este centro dependiente de la Consejería de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía. Esta madre, que prefiere no aportar detalles ni fechas concretas que puedan delatar la identidad de su hijo, denuncia "graves irregularidades" en los procedimientos terapéuticos y de contención practicados a los internos en este centro de titularidad pública gestionado por la empresa Ginso.

"A mi hijo lo han atado varias veces. Un día le vi cicatrices en la cara y tenía las muñecas y los pies hinchadísimos, ni siquiera podía ponerse unas chanclas", recuerda esta mujer, cuyo testimonio se une al de Alfonso Galiana, presidente de centrosdemenores y ex interno del Tierras de Oria que denunció agresiones en 2012 aunque finalmente su caso se sobreseyó.

Los medios de contención pueden utilizarse legalmente "para evitar actos de violencia o lesiones de los menores a sí mismos o a otras personas, para impedir actos de fuga, para impedir daños en las instalaciones del centro y ante la resistencia activa o pasiva a las instrucciones del personal del centro en el ejercicio legítimo de su cargo", según refleja el Real Decreto por el que se aprueba el Reglamento de la Ley Orgánica reguladora de la responsabilidad penal de los menores

De hecho, el Defensor del Menor de Andalucía recomendó cambiar las medidas de "aislamiento y sujeción mecánica" del centro tras las quejas de tres jóvenes. En el informe La atención a menores infractores en centros de internamiento de Andalucía entregado al Parlamento autonómico en diciembre de 2014, los menores afectados por el incidente "coincidían en lamentar el tiempo excesivo que permanecían inmovilizados, sujetos por correas", así como el "daño psicológico" que les producía la luz continúa de la habitación "al no permitirles conciliar el sueño con facilidad".

Laura explica el que, según ella, es el modus operandi del centro: "Ellos maltratan a un chaval y, acto seguido, lo denuncian para cubrirse las espaldas". De hecho, una de las veces que los trabajadores del Tierras de Oria ataron a su hijo, Laura y su familia tuvieron que indemnizar a uno de los trabajadores porque el juez le dio la razón". 

Este lunes, justo después de anunciar que la Consejería de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía investigará los supuestos maltratos en este centro, su representante, Emilio de Llera, ha afirmado: "Me extrañaría mucho que hubiese ese tipo de irregularidades en ese centro" porque "es emblemático en la justicia juvenil andaluza y tiene unos resultados extraordinarios".

En el vídeo —denunciado por el centro ante el Juzgado de Instrucción Único de Purchena— aparecen dos jóvenes atados a una cama, llorando y gritando. "¡Dadme agua, por favor, os lo pido!", exclama uno de los chicos, entre sollozos. El director del centro, Manuel Madrid, declaró este lunes a Público que las imágenes "están manipuladas y tienen fines sensacionalistas".

 

Madrid ha insistido en que el equipo profesional del Tierras de Oria está "muy tranquilo" aunque "consternado" por si "estas mentiras" empañan "el trabajo impecable de una plantilla volcada en unos chavales que, por otra parte, son muy difíciles". El director del centro repite que "todo está conforme a derecho". "Ojalá pudieran venir al centro y ver cómo trabajamos de verdad", concluye.

Laura no sólo denuncia agresiones físicas en el centro, sino también malas prácticas terapéuticas. Asegura que los chavales "no reciben tratamiento psicológico", sino que el centro se limita, cada tres meses, a hacer rellenar un cuestionario a los niños para mandarlo al juzgado". Madrid afirma que estas afirmaciones son "inciertas".

Laura, sin embargo, repite que en el Tierras de Oria todo funciona al revés que fuera de sus instalaciones: "Aquí te pueden quitar la custodia por darle una bofetada a tu hijo y allí pueden darle palizas y no pasa nada", sentencia.