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El médico que certificó la muerte de George Floyd sostiene que falleció por asfixia

La jefa de Policía de Mineápolis condena la actuación del expolicía acusado de asesinato y asegura que su presión "debería haber terminado" cuando Floyd "dejó de resistirse".

Fotografía de una imagen del afroamericano George Floyd colgada en la valla de seguridad puesta alrededor del Centro Gubernamental del Condado de Hennepin, en Mineápolis, Minesota (EE.UU.).
Fotografía de una imagen del afroamericano George Floyd colgada en la valla de seguridad puesta alrededor del Centro Gubernamental del Condado de Hennepin, en Mineápolis, Minesota (EE.UU.). Alex Segura / EFE

La última jornada del juicio por la muerte del afroamericano George Floyd se ha centrado en los testimonios del médico que declaró su fallecimiento, quien ha sostenido que fue por asfixia, y de la jefa de Policía de Mineápolis, que ha condenado la forma de actuar del expolicía acusado de asesinato, Dereck Chauvin.

Una nueva jornada del proceso contra Chauvin, en el condado de Hennepin, se ha centrado en las declaraciones del médico de emergencias Bradford Langenfel, que atendió al fallecido durante cerca de 30 minutos, quien ha asegurado que el deceso se produjo probablemente por asfixia y no por un ataque al corazón, como argumenta la defensa del expolicía.

En concreto, Langenfeld ha indicado que "la posibilidad más probable" de la muerta Floyd era la hipoxia o falta de oxígeno, como se entiende "comúnmente" la asfixia. Durante su intervención, ha apuntado a que la hipoxia puede ser causada por múltiples razones, incluidos el consumo de fentanilo y la metanfetamina.

Otro de los citados a declarar en la jornada de este lunes ha sido la jefa de Policía de Mineápolis, Medaria Arradondo, quien ha asegurado que la acción de Chauvin sobre el fallecido "debería haber terminado" cuando este "dejó de resistirse".

"Hay una cierta razón inicial en tratar de mantenerlo bajo control en los primeros segundos", ha apuntado, para, no obstante, recalcar que una vez no hubo resistencia, y "claramente cuando Floyd ya no respondía y estaba inmóvil", "continuar aplicando ese nivel de fuerza a una persona que estaba en posición vertical, esposada a la espalda, no es de ninguna forma parte del protocolo".

"No es parte de nuestra ética o nuestros valores", ha agregado la policía, quien ha añadido que el hecho de que Chauvin se arrodillase durante 9 minutos y 29 segundos sobre Floyd fue una violación de las políticas de detenciones, informa CNN.

"La restricción consciente del cuello por política menciona una presión de leve a moderada. Cuando miro (las imágenes de los hechos) y cuando miro la expresión facial del señor Floyd, eso no aparece de ninguna manera o forma que sea una presión moderada", ha añadido.

Frente al jurado ha testificado también este lunes la inspectora de la Policía Katie Blackwell, que ha lamentado que no estaba al tanto de la "posición improvisada" utilizada por Chauvin. "Eso no es lo que entrenamos", ha aseverado.

Blackwell ha garantizado que Chauvin fue instruido regularmente en tácticas defensivas y el uso adecuado de la fuerza.

Se acusa a Chauvin de homicidio en segundo grado, homicidio involuntario en segundo grado y asesinato en tercer grado. Si el jurado, compuesto por doce personas, le declara culpable en el juicio, Chauvin podría enfrentarse a una pena máxima de 40 años de prisión por asesinato en segundo grado, 25 años por asesinato en tercer grado y diez por homicidio involuntario.

Floyd, ciudadano de raza negra de 46 años, murió el 25 de mayo de 2020 tras quejarse de que no podía respirar por tener la rodilla de Chauvin en su cuello, una secuencia que fue grabada en vídeo. La respuesta policial se originó porque Floyd realizó un pago con un billete falso de 20 dólares.

Chauvin fue expulsado del Cuerpo de Policía poco después y puesto en libertad bajo fianza una vez imputado por asesinato y malos tratos. Otros tres agentes se enfrentan a cargos de complicidad a la hora de cometer el supuesto crimen. Todos ellos serán juzgados en agosto.

El suceso desató en 2020 una ola de protestas contra la violencia policial y el racismo en todo Estados Unidos.

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