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Migración Canarias La sociedad suple las carencias de los campamentos de migrantes en Canarias

Varios vecinos se unen para aportar comida, alojamiento y apoyo emocional a las personas migrantes ante una situación de vulnerabilidad.

campamento de Las Raíces, La Laguna (Tenerife)
Imagen recurso de migrantes en el campamento de Las Raíces, en La Laguna (Tenerife). Ramón De La Rocha / EFE

La sociedad canaria ha comenzado a organizarse para compensar las carencias y malas condiciones del acuartelamiento de Las Raíces, en Tenerife, y del campamento conocido como "Canarias 50", en Gran Canaria. Las redes sociales y las aplicaciones de mensajería como WhatsApp están sirviendo para que se comiencen a tejer colectivos sociales como Somos Red.

Un mes después de la apertura del acuartelamiento de Las Raíces las condiciones en las que se encuentran las personas migrantes no han mejorado. La escasez de comida en el interior del centro, el agua fría de las duchas y la humedad ha hecho que muchos de las personas que se encontraban en su interior comenzarán a acampar en el exterior como método de protesta. Con gran agilidad e ingenio, en menos de 15 días, han construido casetas con palos, plásticos y bolsas de la compra. Entre las tiendas de campaña se encuentra la de Sandra, una enfermera de 24 años del Hospital Universitario de Canarias (HUC) que ha aprovechado sus vacaciones para ayudar. Esta joven cuenta cómo ha vivido en primera persona la falta de previsión y descontrol en aspectos sanitarios del centro.

Sandra forma parte de una de las comisiones surgidas a raíz de una asamblea celebrada el pasado fin de semana con el objetivo de cubrir las necesidades de los migrantes que se encuentran tanto dentro como fuera del antiguo acuartelamiento militar.

Sandra, junto a un grupo de profesionales, ha creado una comisión de Salud para atender a los migrantes

"Yo vine el día de la asamblea. Había un chico con dolor de oídos y mi padre dijo que era enfermera. A partir de ahí se creó una comisión de Salud, en ella estamos una enfermera, una médica, un farmacéutica y estudiantes de medicina. Aunque tenemos distintas categorías profesionales y trabajamos en distintos centros, nosotros solo hacemos una labor básica de evaluación y derivamos los casos que creemos que necesitan tratamiento a ACCEM", explica Sandra. Esta enfermera cuenta que, aunque su idea principal era hacer un acompañamiento emocional a los migrantes, se está encontrando con casos que requieren atención médica y que una vez derivados a ACCEM no son debidamente atendidos.

Sandra señala que ha visto desde posibles infecciones de orina hasta problemas de insomnio por ansiedad. Esta enfermera del HUC explica que dependiendo del personal de seguridad que se encuentra en la puerta del centro la comunicación con los trabajadores de la ONG varía, "Ha habido casos en los que les he explicado que uno de los chicos necesitaba atención sanitaria y sí se ha activado un protocolo, pero la comunicación cambia dependiendo de las personas de seguridad que se encuentren en la puerta. Continúa: "Uno de los casos que me ha desbordado y por lo que he decidido contar la situación es el de un chico de 17 años muy cohibido, nervioso, agitado que me contó que llevaba varios días estreñido. Llevaba varios días con dolor de barriga y contaba con una receta que decía que debía tener tratamiento desde el 24 de febrero. Le debían dar un laxante y si eso no funcionaba un enema. Le dieron el laxante el día 2 de febrero y lo vomitó. Fue a ACCEM y le dijeron que lo atenderían al día siguiente que por ese día el trabajo había terminado, a las 19:00 de la tarde". Sandra señala que ha tenido que llevar a algunos chicos al Servicio de Urgencias en su coche, añade: "Hay mejoras, pero no todo se está haciendo bien".

Ante las dolencias físicas las psicológicas pasan a un segundo plano, una de las dolencias que ha detectado Sandra es la alta incidencia en Pterigion, "solo lo había visto en personas mayores, suele aparecer con la edad. Sucede cuando la piel invade el ojo por falta de lubricación. Hay muchos factores que pueden influir, pero la suciedad o la privación del sueño en circunstancias de mucha ansiedad son alguna de ellas".

Sandra teme que cuando a ella se le termine el periodo de vacaciones y tenga que reincorporarse a su puesto de trabajo los migrantes se queden sin la atención suficiente.

El Ayuntamiento de La Laguna ha comenzado una campaña para combatir los bulos contra migrantes

Tras la detención de un hombre como presunto autor de un delito de odio por publicar en redes un relato en el que se acusaba a dos migrantes de realizar un atraco violento, el Ayuntamiento de La Laguna ha comenzado a hacer una campaña para perseguir los bulos que surgen en redes sociales acerca de los migrantes: "Vamos a tratar de verificar los mensajes y la información que se difunde con Policía Nacional, Policía Local y Guardia Civil. Además, nos reunimos todas las semanas con los vecinos de Las Raíces y de Las Canteras para que cuenten con toda la información", explica el concejal de Seguridad Ciudadana, Alejandro Marrero. El concejal dice que el trabajo que realiza la Policía local es de apoyo y que el ambiente que se da en las afueras del centro es tranquilo.

Somos Red

En Gran Canaria la ciudadanía también se ha comenzado a organizar: "Somos Red nace con un interés e impotencia común de lo que está ocurriendo. Somos un grupo de personas que se ha organizado de manera horizontal, no somos una ONG ni una asociación. Por eso, también, es complicado porque no contamos con los recursos de las administraciones", explica Helena Talavera una de sus miembros.

Sara Fresno, una de las responsables del área de comunicación del colectivo, explica cómo en apenas 15 días se han organizado un grupo de más de 150 personas para colaborar con los migrantes que se encuentran durmiendo en la calle: "En los últimos días hemos visto cómo había algunos que estaban durmiendo en barrancos e, incluso, se están produciendo agresiones. Psicológicamente vienen mal y dormir en la calle acelera la mala situación". Tanto Talavera como Fresno resaltan que hay alrededor de 100 migrantes que se encuentran en la calle. "Hay familias que de manera voluntaria están acogiendo en sus casas a estas personas, nos encontramos el caso de un chico de 18 años que estaba durmiendo en la calle y tenía diabetes. La Policía lo había parado, desnudado y registrado y se encontraba en la calle con la posibilidad de que le diera un bajón y una familia se ofreció a acogerlo", explica Helena Talavera.

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