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El monumento a la memoria de las víctimas del Yak-42 en Madrid lleva seis meses terminado pero sin inaugurar

Está situado en el Parque del Oeste. Ni siquiera ha habido contacto con los familiares de las víctimas del avión que se estrelló en Turquía en 2003, y en cuyo siniestro murieron 62 militares españoles provenientes de Kabul.

El monumento de la víctimas del Yak-42, en le Parque del Oeste de Madrid, al que se accede por un estrecho pasillo.
El monumento de la víctimas del Yak-42, en el Parque del Oeste de Madrid, al que se accede por un estrecho pasillo. Aitor Merino Martínez / FOTO Cedida

Las víctimas del siniestro del avión en el que murieron 75 personas, de las que  62 eran militares españoles que provenían de Kabul, vuelven a sufrir las consecuencias de la dejadez política y judicial. El Ayuntamiento de Madrid erigió un monumento en su honor en el Parque del Oeste, diseñado por el hijo arquitecto de uno de los militares caídos, pero lleva seis mes terminado y aun no se ha convocado a los familiares directos para una inauguración oficial del mismo, tal y como marcan las reglas del más elemental protocolo.

Como denuncia el Grupo Más Madrid en el Consistorio, el complejo alegórico, que se compone de una serie de muros de hormigón que se integran en el propio parque, costó cerca de 93.000 euros y el Pleno del Ayuntamiento de Madrid acordó su construcción en sesión de 28 de febrero de 2017.

Según el propio ayuntamiento madrileño, el mensaje que transmite es el de la "búsqueda de la verdad", algo paradógico teniendo en cuenta el calvario que han sufrido los familiares y allegados de las víctimas para que la Justicia y las Administraciones Públicas depurasen las responsabilidades y contasen con detalle la verdad de lo ocurrido.

El monumento, donado por el arquitecto Diego Manuel Novo Menéndez, hijo de uno de los fallecidos, consta de un par de muros entre los que llega al "espacio estancial en el que, desde el reposo, se puede observar un muro con 62 huecos, uno por cada vida perdida, los huecos permiten simbólicamente la reconciliación mediante la visión de la vida de la vegetación del parque", reza el proyecto.

Preguntada por Público, un familiar de José Antonio Fernández Martínez, fallecido en el siniestro, confirma que todavía no han recibido ninguna comunicación, ni del Ministerio de Defensa ni del Ayuntamiento de Madrid, sobre la inauguración del monumento; de hecho, considera que "es el Ayuntamiento el que debe agilizar la inauguración del monumento porque es la institución que tuvo la reunión con los familiares" cuando era un proyecto .

"Lo he ido a ver varias veces porque vivo en Madrid", afirma en un mensaje, y añade: "Está vallado y terminado". Resignado, concluye: "Las familias estamos ya curadas de espanto".

Tampoco Mari Paz Fernández, viuda del comandante José Manuel Ripollés, ha recibido comunicación oficial de ningún tipo. El monumento "está realizado desde hace tiempo", comenta a Público, "pero no se ha inaugurado oficialmente, ni hay comunicado a la vista".

Casi dos décadas de dolor

El 26 mayo del 2003 quedó para la historia como la fecha de la mayor tragedia de las Fuerzas Armadas españolas en tiempos de paz; un vetusto avión Yakovlev 42, fletado a través de una cadena de subcontratas por el Ministerio de Defensa de Federico Trillo, se estrelló cerca de su escala, Trebisonda, en la costa norte turca.

Desde entonces, muchos de los familiares que han luchado por saber la verdad de lo acontecido, o algo tan básico como la identificación de los cuerpos, no han dejado de sufrir agravios, desplantes y desprecio por parte de los diferentes Ejecutivos desde 2003 hasta ahora.

Estas personas, viudas, padres e hijos, han llegado a ser calificados en el pasado de "locos" por el propio Ministerio de Defensa, mientras se sucedía escándalos durante los procesos abiertos. Varios litigios contra el Estado, los carpetazos de los casos, la ausencia de responsabilidad política, y el indulto de los dos militares condenados por este caso, además del olvido institucional, han convertido a los afectados en ya no sólo en víctimas del accidente, sino también de las Administraciones públicas.

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