La Navidad en 24 casillas: la evolución de los calendarios de adviento que pueden llegar a costar 600 euros
El aumento en la demanda de estos productos lleva a muchas marcas a apostar por creadores de contenido para promocionarlos.

Madrid--Actualizado a
Hubo un tiempo en el que abrir un compartimento de los calendarios de adviento desde el 1 al 24 de diciembre era una actividad sencilla que ilusionaba a todas las niñas y niños que querían su pequeño trozo de chocolate. Ahora, este gesto se ha transformado y lo que se abre son enormes paquetes que incluyen numerosos artículos como maquillaje, velas, cervezas, alimentos gourmet o detalles para la casa, entre otros, y pueden superar los 600 euros.
Los calendarios de adviento –que tienen una gran relación con el cristianismo– son una de las tradiciones navideñas más extendidas, y ahora una temporada muy esperada también para las marcas ante el éxito en ventas. En los últimos años, se han convertido en uno de los escaparates comerciales más potentes en estas fechas, ya que van dirigidos a todo tipo de públicos: amantes de la lectura, el autocuidado, los funkos o aficionados de películas como Star Wars y Harry Potter.
La demanda de estos productos, que pueden llegarse a agotar en cuestión de días, ha motivado a numerosas marcas a comercializar con ellos. Empresas como Maisons du Monde, Sephora, La Sagra, Maybelline o L'Oreal, son algunas de las que ya tienen en el mercado sus propios calendarios con sus productos.
Esto ha supuesto una evolución en los artículos. Como señala Ana Valenzuela, catedrática de marketing en ESADE, las marcas aprovechan el recuerdo de los calendarios de chocolate para llegar ahora a los adultos. "Esta tradición, que hace unos años era considerada infantil, se ha convertido en algo dirigido a los adultos, contando con productos más aspiracionales", apunta.
Los tradicionales calendarios de chocolate siguen presentes, pero frente las marcas blancas de los supermercados, algunas firmas como Kinder, Milka, Lacasitos o Neuhaus también lanzan sus propios modelos. Una tendencia a la que se suman cada vez más empresas.
Ana Valenzuela explica que el valor de las marcas se basa en asociaciones que los consumidores tienen, por lo que "tener la posibilidad de conectar con algo tan querido y cálido como la anticipación de la Navidad es una de esas asociaciones muy positivas que si las marcas pueden, van a capturar".
Estos productos son una nueva forma que tienen las marcas de entrar en las casas de los consumidores en una temporada del año en la que aumenta el consumo. Esto, junto al efecto sorpresa y emoción que generan –ya que es algo muy vinculado a la infancia–, es lo que puede explicar el éxito de estos calendarios de adviento.
Calendarios de hasta 650 euros
Mara Perea, estudiante de 23 años, asegura que lo que más le gusta de estos productos es el momento justo antes de abrir cada ventana porque no sabes qué te va tocar. "La sorpresa es parte de la magia. Me encanta descubrir cada día un labial, una mini crema, un sérum pequeñito… Es como si cada celda guardara un regalo pensado especialmente para alegrarme el día", señala.
Ella, junto a su hermana, se ha comprado este año un calendario de maquillaje y productos de cuidado facial de la marca Jövö y explica que es como "recuperar una tradición" que le hace sentir como si volviera a su infancia por unos segundos cada mañana.
Por su parte, Luna González, estudiante madrileña de 21 años, asegura que prefiere seguir comprando los típicos calendarios de chocolate "por la tradición de tener uno todas las navidades". "Es cierto que al ser mayor ya no se tiene la misma ilusión, pero sí que es gracioso tener la intriga de ver qué toca cada día", comenta.
La evolución de los calendarios de adviento también se refleja en sus precios, ya que los modelos de marca más económicos que se pueden encontrar rondan una media de 20 euros. Aún así, hay otras marcas como Dior (650 euros), Benefit (179 euros) o Sephora (159 euros) que tienen unos precios bastante elevados y que no todo el mundo se puede permitir.
Ante esto, González considera que las marcas inflan mucho los precios: "Entiendo que sean 24 productos, pero son minitallas de esos productos. Inflan los precios porque son conscientes de que van a venderlo igual porque lo que atrae es el nombre de la marca y la promoción que les hacen".
Las marcas apuestan por creadores de contenido
Con el auge de los calendarios de adviento, cada vez es más común ver en las redes sociales a creadores de contenido compartiendo el calendario que han adquirido y los productos que consiguen, algo que influye a las personas a querer tenerlo. "Ver durante todo el mes los calendarios que tienen los influencers hace que te den ganas de comprarlo", dice González.
Tal es así, que muchas empresas optan por influencers para promocionar sus modelos. En este sentido, Campofrío -a través de su marca Snack'IN- ha lanzado el primer calendario de adviento de fuet en distintos formatos y sabores y, para ello, han apostado por los creadores de contenido Lola Lolita y Papi Gavi como los protagonistas.
La iniciativa permite acercar la marca a una audiencia más joven a través de perfiles conocidos que cuentan con grandes comunidades en redes sociales. Papi Gavi, que lleva más de 15 años en las redes, cuenta a Público que cree que sus seguidores, que han crecido con él, sienten cada cosa que hace como "algo cercano" y confían en su criterio "a la hora de colaborar con marcas", algo que la empresa también busca.
A pesar de que hasta este año no ha sido un consumidor de estos productos, el youtuber explica que trabajar en esta campaña le llamó la atención, "no solo porque es una marca muy respetada, sino porque es ponerle cara a algo que protagoniza las navidades, que a la gente le gusta y que puede ser divertido".
Campofrío optó por sacar este producto en edición limitada, lo que según Papi Gavi, puede hacer que "mucha gente lo vea como algo exclusivo", que puede o no funcionar, pero que en este caso ha tenido mucho éxito. "Es una apuesta de la marca y confían en los públicos que tenemos tanto Lola Lolita como yo", señala.
El estudio realizado por Facttory -que pertenece a la consultora española especializada en comunicación y marketing digital BeConfluence- Bajo la lupa de la Generación Z: lo que enamora, incomoda y moviliza frente a las marcas señala que existe un gran nivel de influencia sobre los jóvenes. El informe, que fue publicado el pasado mes de mayo y recoge datos desde 2023 hasta marzo de 2025, muestra que el 54,20% de los jóvenes valora una marca por las recomendaciones u opiniones que se dan a través de las redes sociales.
Otros streamers como Ibai Llanos o Peldanyos también han sacado sus propios calendarios de adviento. Al final, ni ellos ni las marcas se quieren quedar atrás en este auge vertiginoso que deja muchos beneficios. Tal es así que muchos de ellos buscan la forma de promocionar sus calendarios aludiendo a la originalidad o exclusividad de los productos.
Los medios digitales han permitido generar una publicidad mucho más personal y eficaz que a las empresas les resulta muy rentable, pero el problema surge cuando los creadores de contenido no indican que aquello de lo que hablan es publicidad.
En los vídeos sobre calendarios de advientos algunos influencers señalan que se trata de un regalo de la marca, pero no de que les están haciendo publicidad, cuando sus vídeos son incentivo para animar a la gente a comprarlos.
Esta práctica fue regulada el año pasado a través del Real Decreto 444/2024 por el que todos los creadores de contenido -con más de 100.000 seguidores en una plataforma o 200.000 acumulados en varias- tienen que indicar el contenido patrocinado para diferenciarlo del normal. Además, en este contenido se incluyen regalos, viajes, eventos o experiencias que les hayan proporcionado las marcas.


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