El Pacte Nacional per la Llengua reivindica el consenso político y social por el catalán: "Es de todos y todas"
El acuerdo, que contempla una inversión de 255 millones de euros y la incorporación de 600.000 nuevos hablantes en cinco años para combatir la emergencia lingüística en Catalunya, no ha contado con el apoyo de Junts ni de la CUP.

Barcelona--Actualizado a
El Pacte Nacional per la Llengua ya es una realidad como herramienta para hacer frente a la emergencia lingüística que vive Catalunya, con un descenso alarmante del uso social del catalán, tal y como reflejan todos los últimos estudios sociolingüísticos. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha encabezado este martes el acto de firma del pacto, que ha tenido lugar en el Institut d’Estudis Catalans (IEC), en Barcelona. Como ya se había anunciado, el acuerdo ha sido firmado por el Govern, el PSC, ERC y los Comuns, además de entidades en defensa de la lengua, de la sociedad civil, sindicatos y agentes económicos. "Desde hoy tenemos el deber compartido de llevar el acuerdo del papel a la calle, a todos los ámbitos que deben garantizar el futuro del catalán", ha señalado Illa.
Asimismo, el presidente ha remarcado que la lengua "es de todos y todas" y "nos necesita a todos y todas". Por eso, el Pacte "deja las puertas abiertas" a quien quiera "sumarse", como una crítica sutil a la falta de apoyo de Junts y la CUP. No obstante, el consenso político y social ha sido muy amplio: han firmado el acuerdo entidades como Òmnium, Plataforma per la Llengua o el CIEMEN y sindicatos como CCOO, UGT y La Intersindical. "El catalán es un elemento indispensable de prosperidad, disfrute y convivencia. Debe seguir formando parte de la columna vertebral de la nación catalana", ha añadido durante su intervención.
La última persona en firmar el pacto, en nombre del Govern de la Generalitat, ha sido el conseller de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila, una de las figuras clave en la configuración del acuerdo que empezó a gestarse en 2021. En la rueda de prensa posterior al acto, el presidente del grupo parlamentario del PSC, Ferran Pedret, ha afirmado que lo importante del pacto es que "comparte un diagnóstico sobre la situación de la lengua y las limitaciones de las políticas que se han aplicado hasta ahora".
El Pacte Nacional per la Llengua prevé una inversión de 255 millones de euros destinados al catalán desplegados en nueve ámbitos estratégicos con horizonte 2030. Al mismo tiempo, contempla incorporar 600.000 nuevos hablantes y trazar las líneas maestras en materia lingüística para fomentar el uso social de la lengua, en retroceso en los últimos años. "Este pacto no se queda solo en palabras. Tiene partidas y objetivos a corto, medio y largo plazo para ir evaluando las acciones que no consigan los resultados marcados", ha advertido la presidenta del grupo parlamentario de los Comuns, Jéssica Albiach.
En cuanto a las entidades defensoras del catalán, el Coordinador de Empresa y Consumo de Plataforma per la Llengua, Xavier Dengra, ha avisado de que este es "solo el inicio de unos compromisos políticos" que sitúan el catalán en el centro de la política. Según ha dicho, el pacto no es lo bastante "ambicioso", pese a que le han dado su apoyo. "Hay partidas que no tienen suficientes recursos, falta concreción y calendario", ha señalado, a la vez que ha exigido más "medidas para hacer frente a los casos de catalanofobia".
El diputado de ERC Jordi Albert, por su parte, ha celebrado la continuidad del pacto que nació "gracias al Govern republicano de Aragonès", así como la inversión y los objetivos previstos, que deberán ser "revisables" con el paso del tiempo.
Un pacto largamente esperado
Desde la toma de posesión de Salvador Illa, celebrada el 10 de agosto, han pasado 276 días de mandato. Esto supone un gran retraso respecto al plazo pactado entre el PSC y ERC para materializar el acuerdo. En principio, los republicanos accedieron a investir al socialista si, entre otras condiciones, se firmaba el pacto durante los primeros 100 días de legislatura. Este plazo no se ha cumplido debido a las negociaciones con Junts y la CUP, pero finalmente se ha impulsado la iniciativa que empezó a tomar forma durante el Govern de Pere Aragonès y que no llegó a prosperar en su momento.
Más allá de los miembros de los grupos parlamentarios, del Govern, de las entidades de la sociedad civil, de los sindicatos y de los agentes económicos firmantes, también han asistido al acto figuras destacadas del mundo político catalán como el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol.
Sin el apoyo de Junts ni la CUP
Quienes no han participado en el acto han sido el resto de partidos del arco parlamentario: ni Junts –principal partido de la oposición–, ni la CUP, ni el PP, ni la extrema derecha. Los firmantes del pacto han sido críticos con los juntaires y los anticapitalistas por no sumarse a la firma, pero ambas formaciones independentistas se descolgaron por discrepancias con la política lingüística del Govern. Por un lado, el partido de Carles Puigdemont señaló que "esperaría" a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el 25% de castellano en la escuela. Por otro lado, la CUP alegó que el pacto podía quedarse en "papel mojado" si no se "planta cara" al Estado.
Preguntado por la ausencia de Junts y la CUP, Pedret ha afirmado que hay que "dar tiempo para aterrizar el acuerdo". "Estoy convencido de que factores externos no alterarán el espíritu del pacto. No queremos que sea una herramienta de confrontación electoral", ha concluido. En la misma línea, Albert ha dicho que el acuerdo no tiene que ver con "la voluntad política de los partidos", sino con lo que quiere la sociedad catalana.
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