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El principio activo de la Viagra podría prevenir y tratar el alzhéimer

Un estudio en el que se analizaron más de siete millones de historiales médicos, determina que el sildenafilo, principio activo utilizado para tratar la disfunción eréctil, estaría detrás de la reducción del 69% en la incidencia del alzhéimer.

Un médico chino muestra una caja de Viagra en un hospital de Shanghai el 5 de julio de 2000.
Un médico chino muestra una caja de Viagra en un hospital de Shanghai el 5 de julio de 2000. Liu Jin / AFP

Se llama sildenafilo. Hasta la fecha era conocido por ser el principio activo que se emplea para tratar la disfunción eréctil y la hipertensión pulmonar bajo las marcas Viagra y Revatio. Y ahora, según recientes investigaciones, podría prevenir y tratar el alzhéimer.

Una publicación en la revista Nature Aging ha puesto al sildenafilo bajo los focos. Este artículo, que recopila las conclusiones de un estudio en el que se analizaron más de siete millones de historiales médicos, determina que dicho principio activo estaría detrás de la reducción del 69% en la incidencia del alzhéimer.

Los autores del trabajo, del Instituto de Medicina Genómica de la Clínica Cleveland, en Estados Unidos, se muestran cautos por el momento y se remiten a la necesidad de realizar nuevos ensayos clínicos que puedan respaldar las conclusiones que ha deslizado el análisis computacional.

"Este estudio es un ejemplo de un área de investigación en auge dentro de la medicina de precisión, en la que el 'big data' es clave para conectar los puntos entre fármacos ya existentes y enfermedades complejas como el alzhéimer", ha afirmado –en declaraciones a EFE– Jean Yuan, investigador del Instituto Nacional del Envejecimiento (NIA, en inglés).

Los científicos han comprobado que la acumulación de proteínas beta amiloide y tau lleva a la formación de placas y conglomerados anormales en el cerebro, dos de los principales marcadores del desarrollo del mal de Alzheimer.

Hasta ahora, ninguno de los numerosos ensayos clínicos que se han llevado a cabo en la última década con moléculas que prometían contrarrestar esos procesos han resultado satisfactorios. "Estudios recientes indican que la interacción entre las (proteínas) amiloide y tau contribuye más al alzhéimer que cualquiera de las dos por sí mismas", ha señalado Feixiong Cheng, autor principal del trabajo publicado en Nature Aging.

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