La resistencia a los antibióticos, una pandemia silenciosa que amenaza la salud a escala mundial
La OMS considera en su último informe que esta es una de las grandes amenazas sanitarias del futuro y señala destacadas variaciones entre las diferentes regiones del mundo.
Según los últimos datos de la Comisión Europea, cada año 35.000 personas mueren en Europa como consecuencia directa de infecciones por bacterias capaces de sobrevivir a estos medicamentos.

Madrid--Actualizado a
La ONU calificó la resistencia a los antibióticos como una "pandemia silenciosa" en 2024 por su rápido aumento, el cual había pasado inadvertido hasta la época reciente. La OMS la declaró en 2019 una de las diez amenazas para la salud global. Un informe de la misma organización publicado este lunes advierte de un incremento generalizado de esta resistencia en todo el mundo. En concreto, una de cada seis infecciones bacterianas en 2023 fue resistente a estos medicamentos. Además el estudio apunta que el problema ha crecido un 40% entre 2018 y 2023.
"Es un problema importante ya que dejamos de poder utilizar algunos de estos antibióticos para el tratamiento y debemos usar otros, que en algunos casos pueden ser menos efectivos o pueden tener más efectos tóxicos", declara a Público Jordi Cámara, investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red del área de Enfermedades Respiratorias (CIBERES) y del Hospital Universitario de Bellvitge. El experto recuerda que "existen determinados grupos de pacientes más sensibles a las infecciones, como personas trasplantadas o en tratamientos oncológicos. En estos grupos, las infecciones sin antibióticos efectivos podrían llegar a ser fatales".
El informe de la OMS, consultado por Público, pone el foco en las bacterias gramnegativas como la mayor amenaza. De acuerdo con la agencia nacional de salud pública de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), estas son las responsables de causar neumonía, infecciones del torrente sanguíneo, de heridas o de meningitis en entornos sanitarios. Se tratan de dolencias difíciles de tratar porque sus bacterias pueden volverse resistentes a los antibióticos comunes. El estudio menciona E. coli y K. pneumoniae como las principales bacterias de este tipo detectadas en infecciones sanguíneas, que son las más graves según apunta la organización.
Más del 40% de las infecciones mundiales por E. coli y del 55% por K. pneumoniae son resistentes actualmente al tratamiento de primera elección –las cefalosporinas de tercera generación–. De igual modo, la OMS también observa una reducción en la eficacia de otros fármacos. Esto "reduce las opciones terapéuticas" y obliga a acudir a "antibióticos de último recurso", advierte la organización en un comunicado. Jordi Cámara añade que esta resistencia "dificulta el manejo de los pacientes y nos lleva a estudiar la actividad de ciertas combinaciones de antibióticos que puedan potenciarse entre ellos, lo que se llama efecto sinérgico".
Las causas de la resistencia a los antibióticos
El consumo de antibióticos es la principal causa de que las bacterias desarrollen resistencia hacia ellos, según explica Cámara. "Está ampliamente demostrado que el aumento del consumo antibiótico va asociado a unas tasas de resistencia antibiótica más altas". Según el Ministerio de Sanidad, el uso inadecuado de estos medicamentos "eliminará la población mayoritaria de bacterias sensibles y favorecerá el crecimiento de la población bacteriana resistente". Algunas de las malas prácticas incluyen recurrir a antibióticos de forma innecesaria –para tratar un proceso vírico respiratorio, por ejemplo–, administrar dosis insuficientes o suspender el tratamiento antes del tiempo necesario.
En realidad, el conocimiento de este problema no es nuevo. El propio Alexander Flemming señaló durante su discurso de aceptación del Premio Nobel en 1945 que "no es difícil hacer que los microbios sean resistentes a la penicilina". Así alertaba el científico británico de los peligros de un mal uso: "El señor X tiene dolor de garganta. Compra penicilina y se la administra, en una dosis insuficiente para matar los estreptococos, pero suficiente para que estos desarrollen resistencia a la penicilina. A continuación, contagia a su esposa. La señora X contrae neumonía y es tratada con penicilina. Como los estreptococos ahora son resistentes a la penicilina, el tratamiento fracasa. La señora X muere".
Un mal uso de los antibióticos no es solo una cuestión que afecte a las personas. Estos medicamentos "son ampliamente usados en salud veterinaria y en algunos casos también en la agricultura", recuerda el investigador del CIBERES. La microbióloga Verlanie Timms, de la Universidad de Newcastle, indica al Science Media Centre Australia que el informe de la OMS cuenta conn "un gran punto ciego". Lamenta que "la mayor parte de los datos siguen procediendo de hospitales y clínicas, y se centran en las infecciones humanas", a pesar de que la organización reconoce que se trata de un problema que afecta a "la salud humana, animal y medioambiental".
"Una sola salud" frente a la desigualdad entre países
Precisamente a esta vinculación integrada hace referencia el enfoque One Health o "Una sola salud". Este busca "coordinar los sectores de la salud humana, la sanidad animal y el medio ambiente", según explica la OMS en su comunicado. Por su parte, Jordi Cámara también hace referencia a este concepto para defender que "el problema de la resistencia antibiótica debe tratarse de manera global". Y esto no solo implica atender a los diferentes campos implicados en el desarrollo de esta resistencia, sino también a las desigualdades entre los diferentes países. De acuerdo con el informe de este lunes, las regiones del mundo más afectadas son Asia Sudoriental y el Mediterráneo Oriental –donde una de cada tres infecciones notificadas era resistente–, seguidas de África –con una de cada cinco–.
En el caso de Europa, la resistencia estaba presente en uno de cada diez casos. De todos modos, las cifras tampoco son baladí. El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) estima en su último informe publicado sobre resistencia microbiana que cada año mueren más de 35.000 personas en la región como consecuencia directa de esta clase de infecciones.
Por este motivo, España ha puesto en marcha el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), el cual coordina la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Los últimos datos disponibles del PRAN destacan una reducción del 14% en "el consumo de antibióticos en atención primaria y hospital desde el pico más alto de consumo". Este periódico ha solicitado más información a la AEMPS al respecto pero al cierre de la información no ha obtenido respuesta.
Cómo combatir la resistencia a los antibióticos
Aunque haya países donde se reporten datos positivos con respecto a la "pandemia silenciosa" o pongan en marcha planes como el PRAN, Jordi Cámara enfatiza que "otros países con menos recursos no tienen tantos medios para la lucha contra la resistencia antibiótica". El experto insiste en la necesidad de entender este problema como un asunto global para poder hacerle frente. En este sentido, hace hincapié en que "los seres humanos viajamos cada vez más, por lo que podemos ser 'transportadores' de estas bacterias resistentes de uno a otro continente. Todo ello ejerce una presión global que favorece por un lado el desarrollo de bacterias resistentes y por el otro su diseminación".
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, considera fundamental vigilar la resistencia antibiótica para combatirla. Además, declara en un comunicado de la organización que "debemos usar los antibióticos de manera responsable y asegurarnos de que todas las personas tengan acceso a los medicamentos, medios de diagnóstico de calidad garantizada y vacunas".
Desde el PRAN también recomiendan cumplir puntualmente con el calendario de vacunas. Además, abogan por mantener una buena higiene de los alimentos, o lavarse las manos con frecuencia. También hacen un llamamiento al personal médico y farmacéutico, quienes piden recetar o dispensar "antibióticos solo cuando sean realmente necesarios". Asimismo, recuerdan la importancia de que el medicamento sea el indicado para cada caso, con la dosis y duración correspondiente.

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