La tuberculosis, a debate: la enfermedad infecciosa más mortal
CaixaResearch organiza una conversación entre tres investigadores sobre esta enfermedad que en 2023 causó más de 1,25 millones de muertes.

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Los investigadores Pere-Joan Cardona (Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol), Iñaki Comas (Instituto de Biomedicina de Valencia) y Alberto García-Basteiro (Instituto de Salud Global de Barcelona y Centro de Investigación en Salud de Manhiça) protagonizan un nuevo debate CaixaResearch centrado en la tuberculosis, una de las enfermedades infecciosas más antiguas de la humanidad y la que más muertes ha causado a lo largo de la historia.
La tuberculosis sigue siendo la enfermedad infecciosa que más
Debate CaixaResearch
Miércoles 26 de marzo, a las 19 h.
Para apuntarse al streaming es necesario rellenar el formulario que está ubicado en la web de CaixaResearch, como muy tarde una hora antes del inicio del debate
Solo en los últimos 200 años, se estima que ha provocado más de 1.000 millones de muertes. Según la Organización Mundial de la Salud, la tuberculosis sigue siendo actualmente la enfermedad infecciosa más mortal, con más de 1,25 millones de muertes en 2023.
El encuentro, que se celebra coincidiendo con el Día Mundial de la Tuberculosis (24 de marzo), aborda cuestiones como el diagnóstico, los tratamientos actuales, la mayor incidencia en hombres —el 65 % de los casos detectados—, o el impacto socioeconómico de la enfermedad. También se analiza por qué se ha avanzado más rápido en el abordaje de otras enfermedades infecciosas, como la COVID-19, y qué riesgos supone la variante que afecta a animales como vacas, cabras, ciervos, corzos o jabalíes.
La tuberculosis está causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que afecta principalmente a los pulmones, aunque también puede extenderse a otros órganos. Se transmite por el aire cuando una persona infectada tose, estornuda o habla. Se calcula que hasta un 25 % de la población mundial ha estado expuesta a la bacteria, aunque solo un 10 % desarrolla la enfermedad. Factores como la inmunodepresión, la desnutrición, la diabetes, el consumo de tabaco o alcohol y las condiciones socioeconómicas adversas incrementan el riesgo.
Los investigadores subrayan que la enfermedad sigue siendo un problema grave, especialmente en países de ingresos bajos y medios, donde se concentra más del 80 % de los casos y las muertes. "Hay un círculo vicioso: la pobreza genera más tuberculosis y, a su vez, la tuberculosis genera más pobreza porque el coste del tratamiento es muy alto y también hay que dejar de trabajar un tiempo", señala Iñaki Comas.
"Hay un círculo vicioso: la pobreza genera más tuberculosis y, a su vez, la tuberculosis genera más pobreza"
En Europa, la incidencia ha aumentado en los últimos años, en parte por el impacto de la pandemia de la COVID-19, que interrumpió los sistemas de diagnóstico y tratamiento. En España se detectan alrededor de 4.000 casos anuales. “La tuberculosis impacta más en países de renta baja, pero está entre nosotros también. Es una enfermedad silente, que avanza sin llamar la atención y que está estigmatizada porque se vincula con niveles socioeconómicos bajos”, advierte Pere-Joan Cardona.
Uno de los principales retos es el diagnóstico. Según Alberto García-Basteiro, "3 de cada 10 personas no se diagnostican, una cifra que en África alcanza los 5 de cada 10. Además, muchos casos se detectan con microscopía, que no informa sobre resistencias a fármacos".
El tratamiento consiste en la administración de cuatro antibióticos durante al menos seis meses, lo que provoca abandono temprano y genera resistencias. "En países como el nuestro, un tiempo tan largo de tratamiento supone un problema porque estamos acostumbrados a tomar antibióticos solo durante unos días. En cambio, en países de rentas bajas el problema es de acceso al medicamento en sí durante tanto tiempo", apunta Comas.
Aunque por primera vez en 40 años se han desarrollado nuevos fármacos tras décadas sin novedades, ya han aparecido variantes resistentes. Estas formas suponen el 4 % de los casos y reducen las opciones terapéuticas.
Durante el debate se hablará también del papel de la investigación para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento. García-Basteiro y su equipo trabajan en ensayos clínicos de nuevas vacunas y métodos de detección con orina o heces, además de estudios sobre la tuberculosis asintomática.
Por su parte, Cardona y su grupo de investigación han identificado el papel del estrés y la inflamación como desencadenantes del paso de infección latente a enfermedad activa, lo que puede servir como marcador predictivo. Están desarrollando una vacuna terapéutica que podría reducir el tratamiento actual de seis meses a solo tres semanas.
El equipo de Comas aplica la genómica para estudiar la evolución de la bacteria, su virulencia y su transmisión, así como para desarrollar métodos rápidos de diagnóstico y predicción de resistencias.
La Fundación "la Caixa", organizadora del encuentro, tiene una vinculación histórica con la lucha contra la tuberculosis. En 1932 creó el Instituto Antituberculoso Francesc de Moragas, donde se realizaron investigaciones pioneras en su época y que albergó el primer microscopio electrónico de Cataluña.

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