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Respeta la memoria de los muertos: tu 'selfie', mejor en otro sitio

Varios expertos y organizadores de visitas a lugares de gran sensibilidad histórica concluyen en que tanto el turista como las organizaciones son responsables de las faltas de respeto a los muertos. 

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Montaje de Shahak Shapira, artista israelí, en el que demuestra la falta de sensibilidad de algunos turistas.

"Todos pierden algo durante la guerra que no vuelven a recuperar: el respeto por la vida de los demás". Esa frase, parte del guion de la película Vencedores o vencidos (1961, Stanley Kramer), analiza las banalización de la vida tras la guerra en una cinta que pretendía ser una revisión honesta en torno a las condenas que recibieron varios dirigentes nazis en los juicios de Nuremberg.

La línea entre el buen comportamiento y la falta de respeto está en tela de juicio. La organización de Auschwitz, campo de concentración donde estuvieron retenidos más de un millón de judíos, gitanos, homosexuales y comunistas, pidió hace unos días respeto a los visitantes que se hacen fotos en el escenario de un crimen. "Hay lugares mejores para aprender cómo andar equilibrado sobre una viga que en el lugar en el que simboliza la deportación de cientos de miles de personas a la muerte", rezaba el tuit publicado.

Son las consecuencias de mezclar la lucha contra la desmemoria y el turismo masificado. Como todo museo, convive con los dejes del turista: el tedio, el bostezo..., pero diferentes expertos consultados irrumpen en el debate. ¿Qué es más irrespetuoso, una foto en Auschwitz o poner una tienda de regalos al final de la visita?

Manuela Bergerot, experta en Memoria Histórica, atiende a los matices: "Es complicado, pero veo grandes diferencias dependiendo del lugar y el enfoque. No es lo mismo la tienda de souvenirs de el Valle de los Caídos que la tienda de Auschwitz. En uno puedes comprarte un mechero, mientras que en el campo de Polonia lo que hay son libros que te cuentan el Holocausto y hacen ejercicios de memoria. Ojalá hubiera de eso aquí", lamenta.

En busca de la culpabilidad

¿Qué lleva a una persona a hacerse fotos inocentes y casi cómicas en lugares que han sido mataderos humanos? Luis Ferreiro, comisario de la exposición Auschwitz. No hace mucho, no muy lejos que en Madrid contó con 600.000 visitantes y ahora pasa por Nueva York, cree que se debe a un nuevo perfil del turista y de forma de consumir los viajes: "Normalmente suelen ser personas jóvenes, y quizás hay un fenómeno de 'visita obligatoria' de querer tachar sitios de sus listas personales. También hay otro elemento, y es que quizás ellos no eligen la visita y no están preparados. Una nueva forma de turismo que desgraciadamente existe", declara Ferreiro.

"Era una gran chica. Ojalá hubiera sido una belieber", dijo Justin Bieber tras visitar el Museo de Anna Frank

En cambio, Concha Díaz, delegada en Madrid de la asociación AMICAL de Mauthausen, institución que recuerda a los deportados republicanos de los campos de concentración del nazismo, prefiere no estigmatizar a los jóvenes: "Cuando se hacen críticas siempre son jóvenes y nunca salen personas mayores, pero también hay adultos que se hacen ese tipo de fotos. Se criminaliza a los jóvenes mostrándoles como si fueran más superficiales", arguye. 

Díaz, sin embargo, da la vuelta al concepto y pone el foco en la crítica sobre las organizaciones: "Hay una responsabilidad por parte del que conserva. Deberían encargarse de poner reglas sobre cómo actuar y comportarse en estos lugares. Es parecido a lo que pasa en una Iglesia, que no puedes entrar en bañador. Pues en los campos de concentración debería haber normas. Nosotros, cuando organizamos visitas a Mauthausen, avisamos de que es un lugar donde ha habido mucho sufrimiento y no se debe comer, no se fuma y hay que tener el máximo respeto a la hora de hacer fotos. Y sin embargo, ves que en otros grupos sí pasan estas cosas". 

La diferencia entre Auswitchz y Mauthausen, advierte la delegada de AMICAL, es que el campo de concentración instalado en Cracovia es el gran paradigma de las matanzas sobre judíos, por lo que tiene muchos más visitantes al cabo del año respecto al campo austriaco. "El memorial de Mathausen ha estado controlado por las asociaciones de víctimas, por lo que siempre se ha tratado con mucho respeto todo. Sin embargo, en Auswitchz ves visitas guiadas que se organizan desde Cracovia, y eso da bastante repelús". 

Zapatos acumulados de los presos de Auschwitz.

Desde el Museo de Anna Frank, en Ámsterdam, aseguran que sus visitantes siempre son muy respetuosos. "No tenemos ningún problema con gestos irrespetuosos de los visitantes. La gente que visita el museo habla en voz baja cuando entra y se les ve muy conmovidos", asegura Maatje Mostart, directora de comunicación del Museo.

Aún resuena la polémica en torno a la visita que Justin Bieber hizo a la casa donde Anna Frank escribió su diario. El intérprete tuvo la ocurrencia de firmar en el libro de visitas con la frase: "Anna era una gran chica. Ojalá hubiera sido una belieber –así llama a sus fans–". Las críticas y el debate se abrieron paso entonces.

Hospedarte en el Valle de los Caídos

En España hay casos insólitos. Que el Valle de los Caídos tenga una hospedería donde realizar bodas o pasar la noche, cerca de donde descansan los huesos de 34.000 muertos, es una muestra de las diferencias entre Alemania y España para afrontar su pasado. "Son lugares de banalización del mal. Me parece muy consecuente con la naturalización que hay del franquismo y de la dictadura de este país. Estar alojado al lado de la mayor fosa común que existe en este país es perverso. Nuestras instituciones son responsables de esto, la prueba es que la Consejería de Cultura del Gobierno de la Comunidad, durante los últimos 28 años ha naturalizado el Valle como un punto de turismo dentro de la llamada Ruta Imperial", dice Manuela Bergerot. 

La Ruta Imperial es un mapa turístico que propone recorrer el camino histórico que llevaba hasta el monasterio de El Escorial, empleado en el siglo XVI por Felipe II. Como parte de este itinerario, se decidió incluir el mausoleo en Cuelgamuros. "Me parece que eso merece mas explicación. No lo comprendo. El Valle es un lugar de memoria aunque haya un dictador. Se construyó con sufrimiento y a mí personalmente no me parece bien", concluye Concha Díaz. 

La manera de promocionar la visita de Auschwitz respecto al Valle de los Caídos advierte las enormes diferencias en los ejercicios de memoria. Desde la empresa Ven a Madrid –que aseguran que apenas hacen visitas al Valle de los Caídos–, dicen que despolitizan la visita: "No nos metemos en política, solo hablamos de arquitectura". ¿Es concebible una visita despolitizada en un campo de concentración nazi?

Turismo y respeto sin caer en el morbo

"Es más fácil hacerte llorar que hacerte pensar, y nosotros queríamos hacer pensar"

Tal vez sea buscar el equilibrio imposible, pero gran parte del turismo sobre la memoria reciente pretende deslizarse por la implicación del visitante sin hundirse en el morbo.

Luis Ferreiro cuenta que tuvieron múltiples debates a la hora de construir su popular y aplaudida exposición: "La primera reflexión importante que hicimos con Auschwitz. No hace mucho, no muy lejos es que es más fácil hacerte llorar que hacerte pensar, y nosotros queríamos hacer pensar. Albergamos más preguntas que respuestas. Hay historias personales muy tristes, pero nunca fue nuestro objeto de trabajo. Pretendíamos un viaje más intelectual en el que se presentan los hechos según ocurrieron. Hay solo una o dos fotografías donde se ven cadáveres, y se ven a lo lejos, por lo que no hay nada macabro ni morboso, nada que pueda considerarse sentimentalismo barato", asegura el comisario de la exposición. 

Los viajes organizados por AMICAL Mathausen tienen un enfoque más emocional, en busca de un golpe de efecto sobre la conciencia histórica: "La historia del exilio y la deportación es muy dramática, pero no lo contamos desde un punto de vista épico. No idealizamos el exilio, ni lo desdramatizamos. Fue un periodo muy dramático porque hubo separación de familias, y cuando han venido supervivientes con nosotros han planteado sus problemas personales, y no los obviamos. El turista debe saber que la vida puede ser dramática y te da herramientas para defenderte y enfrentarte. No queremos, eso sí, caer en sentimentalismos, pero sí les decimos que se fijen en las piedras de los muros, que fueron puestas por gente que dio su vida por ello", cuenta Concha Díaz.

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