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El retraso de la maternidad, uno de los factores clave del aumento del cáncer de mama

El miedo y el desconocimiento provoca que muchas mujeres no acudan las campañas preventivas contra el cáncer de mama, pese a que una de cada ocho mujeres vaya a padecer la enfermedad en algún momento de su vida.

Una mujer haciéndose una mamografía preventiva en un Hospital en Nairobi.
Una mujer haciéndose una mamografía preventiva en un Hospital en Nairobi. Njeri Mwangi / Reuters

El 19 de octubre es el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, la segunda tipología de cáncer más frecuente por detrás del de colón y por delante del de próstata. En España actualmente el cáncer de mama afecta a 138.390 personas, la inmensa mayoría mujeres, y tiene una tasa de supervivencia del 90% tras cinco años, según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Los últimos datos del 2019 muestran que en un año se ha diagnosticado con cáncer de mama a 33.307 personas, lo que supone un incremento del 7% en comparación con las cifras de 2012 que situaron los casos anuales en 30.978.

La enfermedad pese a que se tiende a creer que es genética, tiene un origen más ambiental y está influenciada por el retraso de la maternidad, como explica a Público José Ignacio Sánchez Méndez, coordinador de la unidad de mama del Hospital de la Paz. "La mama es un órgano que termina su desarrollo después de un embarazo llevado a término", expresa Sánchez Méndez, "es entonces cuando la mama está más blindada contra los factores ambientales, mientras tanto es más sensible".  La postergación de ser madre que se da en occidente -la edad media de maternidad en España se encuentra en 2021 en los 31 años, mientras que hace treinta se encontraba en los 27, según el Instituto Nacional de Estadística- es una de las causas del aumento de cáncer de mama. 

Una de cada ocho mujeres va a padecer cáncer de mama en algún momento de su vida

"El cáncer de mama se diagnostica sobre todo a mujeres jóvenes y aunque su pronóstico es bueno, afecta a una parte muy importante de la población", asegura el coordinador de la unidad de mama, "una de cada ocho mujeres va a tener cáncer de mama en algún momento de su vida", apunta. 

Sánchez Méndez explica que las mujeres entre 50 y 69 años deben hacerse una mamografía cada bienio. Sin embargo, en los momentos más difíciles de la pandemia esto se paró "porque era una actividad un poco secundaria y el hospital estaba centrado en el tratamiento de las personas ingresadas con coronavirus". "Esto por suerte ha pasado y desde hace varios meses está en marcha al 100% la campaña de cribado de cáncer de mama", señala el médico. Aunque la campaña de prevención se aconseja a todas las mujeres entre las edades antes mencionadas, no todas las mujeres acuden a la revisión: "Muchas personas por miedo o desconocimiento, no acuden a la llamada de la campaña".

Los avances en tratamientos y cirugías disminuye las consecuencias físicas y emocionales del cáncer

"El 80% de cánceres de mama son de cirugías conservadoras, mientras que antes la norma era mastectomía y linfadenectomía"

La enfermedad no solo supone un daño físico sino también emocional, el impacto que tiene el cáncer, pese a los avances, es agresivo y difícil de afrontar. Además, la AECC, explica como los cambios en la apariencia física como consecuencia de los tratamientos (cirugía de la mama, caída del cabello, aumento o pérdida de peso, etc.) pueden conllevar alteraciones en la imagen corporal que generen inseguridad y baja autoestima en las personas afectadas. Sin embargo, Sánchez Méndez asegura que los avances tecnológicos y quirúrgicos en este área han hecho que "el 80% de cánceres de mama sean cirugías conservadoras y en el caso de que hay que hacer una mastectomía se ofrece la posibilidad de hacer reconstrucción mamaria en el mismo tiempo", mientras que antes la norma era mastectomía y linfadenectomía. Esto ha supuesto que la carga psicológica que pueda darse por los cambios corporales se reduzca.

También los avances se han dado en los tratamientos, "la realidad de 'estoy con quimioterapia se me va a caer el pelo' no va a ser así para todos los pacientes, porque hay algunos sistemas que ayudan a que no se caiga", señala Sánchez Méndez. Uno de estos sistemas es una terapia de frío (hipotermia) a través de un gorro que se pone durante el tiempo que dura la quimioterapia. Lo mismo sucede con la radioterapia, el tratamiento duraba seis semanas y tenía graves secuelas la piel, "hoy en día, por la precisión de los aceleradores de última generación, es posible ofrecer tratamientos mucho más breves, de tres semanas e incluso de una semana con la misma eficacia y con menos efectos colaterales que antes", apunta el médico.

El primer contacto con el cáncer de mama

El coordinador de la unidad de mama del Hospital de la Paz también recuerda durante la entrevista a Público las distintas reacciones cuando las personas se enteran de que tienen cáncer de mama. "Hay personas que les cuesta expresar eso y otras que estaban convencidas de que lo tenían, en general piensan que es una enfermedad de mucho peor pronostico del que tiene".

El psicooncólogo es muy importante para las pacientes porque te da recursos para gestionar las emociones sobre el cáncer de mama

Sánchez Méndez explica la importancia de explicar perfectamente al paciente todo el proceso y el diagnóstico: "En la primera visita tenemos que contárselo bien y abrirle puertas a la realidad porque piensan que le están contando la mitad de la verdad". A posterior, el médico dice que los pacientes tienen otra concepción diferente: "Después del tratamiento vuelven y dicen 'ha sido menos de lo que pensaba', pero todavía les cuesta creerse el pronóstico de la enfermedad que es bueno". Aquí es dónde entra en juego una figura muy importante dentro del hospital: el psicooncólogo. Este profesional pertenece al área de la psiquiatría y ayuda a dar recursos para que la paciente maneje sus emociones y sentimientos sobre el cáncer de mama: "Es realmente importante que las pacientes cuenten con estos recursos".

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