Por qué los médicos van a la huelga: seis voces contra la reforma de su Estatuto Marco
Al cierre del parón, los médicos reclaman jornadas asumibles y una regulación de las guardias, entre otras. 'Público' habla con profesionales movilizados para entender por qué no están dispuestos a callar.
Sanidad ha citado el 15 de diciembre a los sindicatos de la mesa de negociación con la intención de cerrar un acuerdo.

Madrid--Actualizado a
"Llevo 24 horas sin dormir, ¿atiendo tu código ictus?", "Sin médicos no hay sanidad", "¿Médico o esclavo?", o "Mónica espabila, la sanidad se queda sin plantilla". Estos son algunos de los mensajes que, desde el martes, se repiten en pancartas en distintos puntos de España. Lo llaman el parón de las batas blancas. Se trata de cuatro días consecutivos de huelga nacional del personal sanitario que, en principio, se extenderán hasta este viernes. Su tercer paro en medio año.

El personal sanitario se juega el futuro de sus condiciones laborales. En el centro del conflicto está la reforma del Estatuto Marco, la norma que define cómo trabajan —y cómo pueden trabajar— los profesionales que sostienen el Sistema Nacional de Salud (SNS). Han pasado tres años de negociaciones, más de 60 reuniones entre el Ministerio de Sanidad, los sindicatos y los comités de huelga. El acuerdo continúa encallado. El último borrador, publicado a comienzos de mes, tampoco ha servido para acercar posiciones. La Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA) insisten en que la profesión médica necesita una regulación propia: una ley específica, no un capítulo dentro del texto.
En el otro lado del tablero, los sindicatos que sí se sientan en la mesa de negociación —UGT, CCOO, CSIF, SATSE-FSES y CIG-Saúde— rechazan de plano la idea de una ley exclusiva para los médicos. Acusan a Sanidad de actuar con "deslealtad" por mantener conversaciones "paralelas" con CESM y SMA a espaldas del resto. Su respuesta ya está marcada en rojo en el calendario: una huelga indefinida a partir del 27 de enero.
La cosa no termina aquí. Los profesionales reclaman jornadas asumibles, una regulación clara de las guardias, una remuneración digna —muchos exigen pagarlas al 175%—, un sistema de méritos transparente, el reconocimiento efectivo de la carrera profesional y la posibilidad de acceder a una jubilación anticipada acorde al riesgo que implica su trabajo.
Marlainez, urgencióloga: "Me han pagado horas por debajo del precio de la jornada ordinaria y no cuentan para una jubilación anticipada"
Marlainez es urgencióloga en un hospital madrileño. Está en huelga porque lleva tres décadas encadenando guardias. "He deseado cumplir 55 años solo para poder dejar de hacerlas. Me han pagado esas horas por debajo del precio de la jornada ordinaria. Y, aun así, no cuentan para una jubilación anticipada, pese a que he trabajado semanas de 50 y 60 horas". Apunta en conversación con Público a la clasificación profesional: "Tenemos una formación de 11 o 12 años —grado, máster y especialidad— y asumimos una responsabilidad enorme. Sin embargo, se nos pretende equiparar al resto de titulaciones de grado". Su reivindicación es un aviso a navegantes: "Estoy en huelga porque las condiciones laborales de los médicos y facultativos debemos negociarlas nosotros. No pueden imponérnoslas otras categorías profesionales".
Eduardo es especialista en Medicina Intensiva en Andalucía. También ha hecho huelga. Su prioridad es "asegurar mejoras reales en las condiciones laborales". Expone a este diario sus peticiones: "Que las guardias cuenten para la jubilación, que tengamos descansos garantizados tras tantas horas de trabajo o que se reduzcan esas jornadas. Es algo básico que ya se aplica en otros sectores con turnos, pero en nuestro caso no ocurre". Completa que las condiciones deberían adaptarse a cada especialidad y tipo de trabajo, "en lugar de imponer un modelo uniforme que convierte la asistencia sanitaria en una continuidad agotadora". "Aunque muchos sindicatos defienden un estatuto propio para los médicos, yo creo que mientras tengamos una regulación que mejore estas condiciones dentro del Estatuto Marco general, no me importa tanto si es propio o no".
Eduardo, médico intensivista: "Mientras haya una regulación que mejore las condiciones, no me importa tanto si es un Estatuto propio o general"
Marta (nombre ficticio para proteger su anonimato) es médica de familia en Castilla-La Mancha. Ha decidido sumarse a la huelga para defender sus derechos laborales y el derecho de sus pacientes a una atención de calidad. "No es justo trabajar 24 horas seguidas ni para nosotros ni para el paciente", explica al otro lado del teléfono. Relata cómo ha vivido la sobrecarga de los últimos días: "En la última semana, he tenido tres guardias seguidas, una de ellas de 24 horas. Y encima, esas horas no cotizan ni se pagan como extraordinarias. Me parece injusto y tenemos que luchar por ello, también en beneficio del paciente". Reprocha también que tras una guardia de 24 horas "el descanso es insuficiente para garantizar seguridad y bienestar".
Rodrigo es residente de Nefrología en un hospital madrileño. Secunda la huelga por varios motivos: "España es de los pocos países europeos que mantiene guardias de 24 horas en las que, pese a estar fuera de la jornada laboral, la hora no se remunera como extraordinaria". A esa anomalía, amplía a Público, se suma otra serie de agravios: "No cotiza de forma diferenciada, no se paga por peligrosidad ni por riesgo biológico y, en el caso de los residentes, ni siquiera se abona la nocturnidad". Considera necesario un Estatuto Marco renovado, pero no solo para médicos: "Hace falta un estatuto propio para todo el personal sanitario". "Un marco laboral que fije ratios de pacientes por consulta, tanto para medicina como para enfermería, fisioterapia o psicología clínica; que establezca cargas razonables en la atención domiciliaria; y que garantice medios básicos como vehículos oficiales para evitar que los profesionales tengan que usar sus coches personales sin cobertura ante posibles daños".
Rodrigo, médico nefrólogo: "Hace falta un estatuto propio para todo el personal sanitario"
A su juicio, un Estatuto Marco "bien blindado, menos formalista y más material" permitiría frenar la precariedad y también las tendencias privatizadoras que, señala, "han impulsado sobre todo los gobiernos de derecha, especialmente en Catalunya y Madrid". Regular las guardias de 24 horas —"que hoy no se tocan porque obligaría a contratar más personal"—, estabilizar plazas cada dos años para acabar con la temporalidad y ofrecer incentivos a residentes y especialistas extracomunitarios para que permanezcan en el sistema público son, para Rodrigo, medidas imprescindibles si se quiere evitar "las derivas y la falta de liquidez que hoy asfixian a la sanidad".
Ángela Hernández es cirujana general y del aparato digestivo, secretaria general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS) y portavoz de la Agrupación por un Estatuto Médico y Facultativo (APEMYF). "Ante el progresivo deterioro del SNS no podemos, sino intensificar las acciones para conseguir lo justo para nuestra profesión y para los pacientes", desliza en conversación con Público. Enfatiza en que, contrariamente a lo que argumentan administraciones y comunidades, "no faltan médicos en España. Las cifras están a la altura de otros países europeos; lo que falla es la gestión, la provisión adecuada de personal y su organización directa en la sanidad pública. Si no se corrige, el sistema se seguirá vaciando".
Ángela Hernández, cirujana: "No faltan médicos en España. Lo que falla es la gestión y la provisión de personal en la sanidad pública"
La cirujana enumera las principales demandas del colectivo: jornadas laborales equiparables a las del resto de trabajadores, poniendo fin a las guardias de hasta 24 horas, obligatorias hasta los 50 o 55 años según la región, y mal remuneradas. "Reducirlas a 17 horas, como propone el Ministerio, es una trampa: los servicios podrán adaptar la medida hasta dentro de diez años. No podemos esperar tanto y la solución podría generar problemas organizativos adicionales". Otro punto crítico es la clasificación profesional. Hernández reclama que ésta refleje "no solo el extenso periodo formativo, sino sobre todo la responsabilidad última que asumen sobre los pacientes. En cualquier incidente, el juez llama al médico o facultativo. Eso debe reconocerse". Exige una mesa de negociación específica, tanto en el ámbito estatal como autonómico.
La portavoz explica la necesidad de coordinar huelgas nacionales y autonómicas: "La sanidad lleva décadas transferida y lo que vemos es un peloteo entre ministerio y comunidades. Madrid, por ejemplo, ofrece la hora de guardia más baja del país, salvo Ceuta y Melilla, pese a ser el motor económico. Hace dos años se suspendió una huelga hospitalaria porque la administración se comprometió a revisar al alza esa hora; aún esperamos cumplimiento". Finalmente, Hernández apunta que la solución pasa por mejoras tangibles: "Más plantillas, horarios organizados en turnos en lugar de guardias eternas y mejores recursos. Médicos, facultativos y pacientes sufrimos cada día las consecuencias de la inacción".
Javier lleva 27 años trabajando como médico de familia en el sur de Madrid. Esta vez no ha podido sumarse al paro. Está de baja. Aun así, apoya sin fisuras a sus compañeros. "Hablamos de guardias extenuantes que no cuentan para la jubilación, de jornadas interminables, de una sobrecarga que ya es existencial", corrobora a este diario. Insiste en que no se trata de sentirse por encima ni por debajo de otros profesionales sanitarios, sino de reconocer que la medicina tiene particularidades que requieren "un Estatuto Marco propio". "La representación del colectivo médico es mínima y no se corresponde con el nivel de responsabilidad que la sociedad nos exige".
Una reforma acotada por el mapa competencial
¿Y qué dice Sanidad? Mónica García salió este miércoles en defensa del borrador del Estatuto Marco y atribuyó la continuidad de la huelga al "malestar acumulado durante 20 años" en la profesión médica, un malestar que asegura comprender. Insistió en que su propuesta acaba con las guardias de 24 horas tal y como se conocen, permite que sean voluntarias —aunque recalca que lo obligatorio es que exista un sistema de guardias—, reserva un capítulo específico para los facultativos y crea una mesa propia para abordar sus problemas en el seno de la sanidad pública.
Sanidad sostiene que el texto responde a "todas las demandas que entran en el ámbito competencial del Ministerio"
También sostiene que el texto responde a "todas las demandas que entran en el ámbito competencial del Ministerio", pero advierte de que muchas de las exigencias sindicales no pueden incluirse porque invaden competencias autonómicas o resultan inconstitucionales. Entre los cambios que sí recoge la reforma, destaca que se estabilizan plantillas con ofertas públicas de empleo obligatorias cada dos años, se reducen las guardias de 24 horas a un máximo de 17, se limita el número semanal que puede asumir un profesional y se garantiza que los descansos obligatorios antes y después de las guardias no generen deuda horaria.
La cartera de García incide en que bloquear la reforma por reclamaciones ajenas al marco competencial supondría perder una "oportunidad histórica" de actualizar una normativa que lleva dos décadas esperando cambios. Deja caer que las retribuciones específicas —complementos, nocturnidad, cuantía de las guardias— dependen de cada servicio autonómico de salud y de las leyes de presupuestos. El Estatuto, precisa, tampoco puede autorizar la jubilación anticipada, una competencia exclusiva de la Seguridad Social. Desde el equipo de García engarzan que organizar turnos y guardias, reducir por sí sola la temporalidad o regular con mayor detalle la norma no está dentro de sus atribuciones. "El proceso legislativo seguirá abierto en su tramitación parlamentaria para incorporar aportaciones constructivas, siempre respetando el reparto constitucional de competencias", concluyen.
¿Qué es lo siguiente?
Sanidad volvió a sentarse este jueves con los sindicatos convocantes de la huelga. Tras el encuentro, los de Mónica García insistieron en que mantienen "toda la voluntad de diálogo", pero descartaron de nuevo la creación de un Estatuto específico para médicos por considerar que fracturaría el sistema y generaría una segregación con el resto de profesionales sanitarios.
Asimismo, reiteraron que no pueden incorporar a la negociación cuestiones que dependen de las comunidades autónomas, ya que hacerlo "haría caer la norma por inconstitucional". La cartera convocó además para el próximo lunes 15 de diciembre a los sindicatos presentes en la mesa del ámbito de negociación con la intención declarada de cerrar un acuerdo "beneficioso para el conjunto de los profesionales del SNS".





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