La siniestralidad laboral se dispara en Catalunya con un 44% más de mortalidad respecto al año pasado
Los sindicatos reclaman dotar de más recursos a la Inspección de Trabajo, adaptar la normativa ante las nuevas realidades del mundo del trabajo y replantear el sistema productivo.

Barcelona--Actualizado a
El pasado 28 de junio, una trabajadora de los servicios de limpieza municipal de Barcelona, que gestiona la empresa FCC, murió por un golpe de calor. La mujer, de 51 años, completó su jornada laboral en el turno de tarde, recogiendo basura con una carretilla en el barrio de Ciutat Vella de la capital catalana, y al llegar a casa cayó desplomada. Trabajar bajo altas temperaturas también fue la causa del deceso de un temporero de la localidad leridana de Alcarràs el pasado mes de agosto. El hombre, Gheorghe Vranciu, sufrió una insuficiencia cardiorrespiratoria aguda en un contexto de estrés por el calor. Ésta habría sido la causa de la muerte del temporero de 61 años que perdió la vida mientras trabajaba recolectando fruta.
En el caso de la compañía automovilística Ebro, la carencia de seguridad, tras caerle material encima, fue el detonante de otro accidente laboral mortal. Los hechos ocurrieron también en agosto, mientras el hombre descargaba un camión. Estos tres episodios no son, desgraciadamente, casos puntuales, sino que forman parte de una problemática crónica que no acaba de solucionarse en Catalunya: el incremento exponencial de la siniestralidad laboral en la última década, especialmente en los accidentes con muerte del trabajador.
Respecto a esta realidad, la secretaria general de CCOO Catalunya, Belén López, lamenta que "el grave problema de la siniestralidad laboral en Catalunya sea una lacra que no podemos permitirnos como sociedad avanzada". Esta declaración está avalada por las estadísticas extraídas de informes elaborados por el propio sindicato y la UGT Catalunya. Desde 2013 hasta 2024, las cifras muestran cómo se han incrementado un 31,27% los accidentes laborales producidos durante la jornada que han provocado la baja del trabajador o trabajadora. Teniendo en cuenta la gravedad de los accidentes en jornada con baja, destaca el crecimiento de los mortales, que han pasado de 50 a 67 el pasado año, lo que supone un aumento del 34%.
De hecho, las cifras de lo que llevamos de año són todavía más preocupantes y según los datos publicados por el Observatori del Treball i Model Productiu de la Generalitat, facilitadas por CCOO, entre enero y julio de 2025, 120.131 trabajadores han sufrido alguna lesión a causa de un accidente de trabajo en Catalunya. Entre estos accidentes, el 43,16% se ha producido sin baja médica, mientras que el 56,84% (68.288) sí. Entre estos últimos, 56.344 ocurrieron dentro de la jornada laboral (disminución del 2%) y 11.944 en los desplazamientos de camino de ida o vuelta del trabajo (incremento del 0,77 por ciento).
"Estas cifras siguen mostrando un escenario poco favorable en lo que se refiere a la siniestralidad laboral", aseguran des de CCOO. Por un lado, no se logran reducir los accidentes in itinire. Por otro lado, a pesar del descenso del 2% en el conjunto de los accidentes en jornada laboral, 52 personas han perdido la vida mientras trabajaban, lo que supone un incremento preocupante (+44,44%) respecto al mismo período del año pasado. Este fenómeno se concentra especialmente en la industria (+100%) y la construcción (+180%).
Incluso en el año 2020, marcado por la pandemia de la covid-19 y el confinamiento domiciliario, las víctimas mortales en el trabajo llegaron a ser 79. En el período entre 2013 y 2024, la suma de los accidentes mortales durante la jornada laboral y los in itinere, los que se producen durante el trayecto, suma hasta 1074 personas. En una primera valoración, tanto CCOO como UGT reivindican la necesidad de realizar cambios normativos para adecuar la legislación en materia preventiva a las nuevas realidades del mundo del trabajo, dando respuesta a las nuevas necesidades y retos.
Mercantilización de la prevención
En un informe sobre siniestralidad laboral presentado hace pocos meses, el sindicato UGT Catalunya aboga por "mejorar la gestión preventiva y acabar con la mercantilización de los servicios de prevención, promoviendo su integración y la gestión previa de las empresas con recursos propios". En este ámbito, insta a implantar la figura del delegado o delegada territorial o sectorial de prevención de riesgos laborales para asegurar su existencia en aquellas empresas en las que, por su reducida dimensión, no disponen de representación sindical.
En una línea similar, CCOO Catalunya exige impulsar políticas de movilidad por parte de las empresas y administraciones para reducir los accidentes relacionados con los desplazamientos, e introducir cambios significativos en la normativa preventiva que limiten la externalización masiva de los servicios de prevención. Así, la responsable de salud laboral del sindicato, Mònica Pérez, lamenta que la mayoría de accidentes, sobre todo los mortales en la industria y la construcción, se produzcan por "una falta de inversión y la ausencia de planificación y prevención". Entre las medidas que pide implantar, se encuentran los planes de movilidad en los entornos industriales, de forma que las empresas y las administraciones favorezcan el acceso en transporte público, acompañado de una red ferroviaria de Rodalies eficiente, que conecte el lugar de trabajo.
Pérez recuerda que la normativa laboral exime a las firmas de menos de 500 trabajadores de disponer de un servicio internalizado de prevención de riesgos. "Hay que priorizar los recursos y optar por un cambio normativo, en el que se estandaricen los servicios y se exijan unos criterios de calidad más elevados que los actuales". Además, la responsable sindical precisa la importancia de articular un plan de choque que "revise las acreditaciones de los servicios de prevención, dote de más recursos a la Inspección de Trabajo y replantee el sistema productivo, excesivamente basado en la utilización intensiva de mano de obra con unos costes laborales bajos".
Plan de seguridad industrial
Por su parte, el Govern catalán anunció a principios de este mes la puesta en marcha de un plan piloto de seguridad industrial para el período 2025-2028. La nueva hoja de ruta tiene por objetivo fortalecer la prevención de accidentes, mitigar riesgos, incrementar la difusión social de la cultura de la seguridad y aumentar la competitividad de la industria. El plan fija tres objetivos y 16 actuaciones a desarrollar en los próximos tres años. Entre ellos, destaca que se pretende garantizar una formación técnica y profesional continua alineada con las necesidades del sector, al tiempo que se quiere crear un sistema de datos para disponer de la información necesaria para mejorar la seguridad (en las instalaciones, vehículos, riesgo químico o meteorología, por ejemplo).
Más allá de esta iniciativa, los sindicatos recuerdan que el grueso de casos de la siniestralidad laboral no pueden considerarse accidentes, sino negligencias empresariales. Por este motivo, quieren una actualización de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, al considerar que en sus 30 años de existencia no ha resuelto fenómenos como los accidentes por caída en altura, el deficiente mantenimiento de las máquinas o, más recientemente, la siniestralidad derivada de la instalación de placas solares. Como ejemplo, indican que la normativa laboral actual permite que las infracciones tipificadas como graves o muy graves en materia de prevención de riesgos laborales puedan acogerse a reducciones del importe de la sanción, cuando a consecuencia de ésta se produzca un accidente mortal.

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