El dueño de una hípica vive con sus caballos por la crecida del Ebro

Juan nos saluda desde su particular isla y haciendo de reporteronos enseña su hípica:
"Para que veais como se encuentra rodeada de agua", nos cuenta.
Antes de la crecieda, y muy previsor al saber que no iba a poder venir a dar de comer a los 50 caballos, se mudó a este lugar. "Las condiciones son muy duras, se pasa frío porque no está acondicionado para vivir", asegura, pero lo ha hecho de lo más acogedor. "Hemos puesto unas camas, hemos comprado comida para un regimiento porque no sabíamos cuanto tiempo nos íbamos a quedar". De momento llevan cinco días, por sus caballos no piensa ceder.
Vecino de Juan, Isidro, ahí lo ven.
-¿A donde va?
- ¡A echar a los animales de comer!
Este marinero de Aragón se compró la barca con la primera riada, "la uso para estas ocasiones" nos dice con sorna.
y así alimenta a toda la fauna a su cargo. "Tengo ovejas, cabras, gatos, gallinas... y hay que venir todos los días" nos dice.
Juan e Isidro son claros ejemplos que hacen bueno el refrán: "hombre precavido, vale por dos"