María encontró el escondite casi perfecto

A casi siete kilómetros de Villar de Cañas, Cuenca, se encuentra la urbanización Casalonga. Aislada, enorme, del tamaño de 300 campos de fútbol. 300 hectáreas con 914 parcelas y 80 kilómetros de caminos. Un laberinto. Tras varios minutos en coche, se llega a la vivienda en la que María Sevilla mantuvo retenido a su hijo de once años. Completamente vallada, llama la atención una lona negra para evitar miradas ajenas. También cubiertas, por fuera, las ventanas. Por dentro, la madre las utilizaba para enseñar matemáticas a los niños. Además, les daba clases de religión. De hecho, cuando fue detenida le dijo a su hijo que se llevara la biblia. Era el escondite casi perfecto, pero tras seis meses en busca y captura, los agentes dieron con ella. El pequeño ya está con su padre. La justicia le otorgó la custodia en 2017. María Sevilla le denunció falsamente por abusar sexualmente del pequeño.
-Redacción-