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Violencia de género "La palabra de un maltratador sigue valiendo más que la de una maltratada"

En esta entrevista en exclusiva para Público, C.M.C narra su calvario judicial que acabó con su maltratador absuelto por la Audiencia Provincial de Alicante, a pesar de haber sido acusado de siete delitos de violación, dos de amenazas, cuatro de malos tratos y uno de lesiones. La fiscalía pedía 78 años de prisión. La sentencia habla de "falta de pruebas".

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Foto de C.M.C de espaldas.

La historia de C.M.C. es la de una mujer maltratada, que lejos de sentirse amparada por la Justicia, siente como la Audiencia Provincial, sección Primera de Alicante, le acaba de dañar tanto o más que como lo hacía su exmarido. Y es que esta joven, residente hasta hace poco en Elche, ha tenido que ver como J.G.A de 32 años, ya denunciado por su anterior pareja por malos tratos en el año 2014, ha sido absuelto de siete delitos de violación, dos de amenazas, cuatro de malos tratos y uno de lesiones, porque ni el testimonio de la joven, ni las pruebas presentadas por ella estaban para dicho tribunal, suficientemente acreditadas. “La única prueba potencial de cargo ha consistido en la declaración de la denunciante”, tal y como se lee en la sentencia a la que Público ha tenido acceso.

Cuando 14 delitos y 78 años de cárcel se reducen a uno

Así las cosas su maltratador, para el que la Fiscalía pedía 78 años de prisión, solo ha sido condenado por uno de los delitos: el de espiar las conversaciones de la joven por whatsapp y resetear después el teléfono. “Fue el único delito que admitió cometer”, explica C.M.C. en exclusiva a Público. Comportamiento con el que la sala le castiga a pagar una multa de 3.240 euros y le prohíbe acercarse o comunicarse con ella por cualquier medio durante cuatro años. “Yo misma presenté esa prueba. El tribunal vio como él fotografiaba mensajes de mis conversaciones que dice que son de una infidelidad cuando en realidad eran hacía un compañero de trabajo al que le decía “amor”, porque es la forma que como latinoamericana tengo de hablar y dirigirme a cualquier persona con la que tengo confianza, pero en el que le decía que no podía más por el maltrato, y que me quería ir de casa”, explica. “Después de espiarme lo que hizo fue resetear el teléfono para no dejar pistas de lo que había hecho porque sabía que yo podía denunciarle a la Policía”, añade.

Para esta víctima, el que la Audiencia de Alicante citase como prueba de este delito la confesión que hizo el maltratador en la instrucción de la causa -declaración de la que se retractó en el juicio- y que según el fallo está definido en el artículo 197.2 del Código Penal sin circunstancias, son “de descubrimiento y revelación de secretos” y lesionaron "gravemente su intimidad" al ser realizadas "sin su permiso", y que luego añadan que "ponían de manifiesto una presunta infidelidad en la pareja" que pretendía ocultar al procesado, es denigrante.

Según refleja la sentencia, la sala condenó a J.G.A por este delito a la pena de dos años de prisión “con la consiguiente inhabilitación especial del derecho de sufragio pasivo y 18 meses de multa con una cuota diaria de 6 euros, con la responsabilidad personal subsidiaria del artículo 53 del Código Penal en caso de impago. También lo condenó, en aplicación de los artículos 48 y 57 del Código Penal a las penas accesorias de prohibición de aproximarse a menos de 500 metros de la víctima, su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro donde se encuentre por un periodo de cuatro años y a la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio, sea telefónico, informático o telemático, por el mismo período de tiempo, así como al pago de una quinceava parte de las costas del procedimiento, pero lo absolvió del  resto de delitos”.

La historia de un calvario disfrazada de amor

A esta joven a los 26 años la vida le cambió para siempre. Trabajando para el grupo Inditex conoció a su maltratador y entró, sin darse cuenta “en una relación tóxica” y demasiado dolorosa. “A los tres meses de relación insistía en que nos casásemos, me decía que ojalá no tuviera familia para ser solo suya. Yo esto lo entendía por amor. A los diez meses de noviazgo me dijo que si no nos casábamos se separaba de mi para siempre. Era mi novio, y aunque lo veía precipitado, creía que era lo mejor y accedí a un matrimonio que se preparó en dos meses”, cuenta.

“Me pidió que me quitara el diu para tener un hijo. Yo no quería, pero como amenazaba con irse accedí a hacerlo. Sin embargo me tomaba las pastillas a escondidas. Un día llegó borracho y me pidió mantener relaciones sexuales. Como le dije que no, me reventó las bragas, me dio un bofetón y me violó. ¡Sí me violo, porque luego aprendí que la violación es cuando tú dices que no y ellos terminan haciendo lo que quieren contigo porque si te niegas es peor! Al día siguiente cuando le pregunté que porqué había hecho eso me contestó que yo estaba loca, que él no había hecho nada y yo lo había soñado”, recuerda triste.

Así empezaron cuatro años de violaciones, maltrato y amenazas. “Solo me pegó cuatro veces pero hasta el punto de querer matarme. Una de las veces fui al médico pero no quise denunciar, tengo el parte médico de lesiones y las fotos las presenté en el juicio”, subraya. “Pruebas a las que no sé por qué razón no hicieron caso alguno. Creerían que me encanta auto lesionarme y por eso se desentendieron de ellas. He vivido un calvario. Siempre digo que ojalá solo me hubiera pegado y no maltratado sexualmente hasta el punto de tenerle miedo a los hombres. Es algo que todavía no se me ha quitado. Podría escribir muchas páginas de todo lo sucedido, que por cierto las tengo porque me las pidieron las psicólogas, y juntos plasmamos en papel esa horrible etapa de mi vida. Pero ya no tiene sentido decirlo aquí si al final termino yo siendo juzgada porque su palabra vale más que la mía.

Como siempre eso fue lo que aprendí en la relación y es lo que me dieron a entender los jueces de Alicante. Piensas ¿cómo pueden hacer oídos sordos y cerrar los ojos? Si pruebas había de sobra pero como no vieron un vídeo no lo pueden juzgar como tal. ¡Soy otra mujer! ¡Otro número más que quedo sin justicia y otro hombre más que quedo libre de todas sus culpas ya que su palabra pesa más que la mía!”. Una palabra que para C.M.C. aún es más dolorosa por el tratamiento que algunos medios han hecho de su historia, reduciéndola a un titular en el que solo queda el fallo de la Sala y no su relación de violencia de género por un maltratador.

Resumen de peticiones de la Fiscalía para este caso.

¿Hay titulares que duelen en el alma?

Más que doler en el alma te asombran. No es bastante haber sido maltratada y juzgada para que ahora los medios publiquen lo que les dé la gana invadiendo mi intimidad sin mi consentimiento. Lo que me duele en el alma ha sido tener que aguantar años de maltrato y seguir viendo como juzgaban mi nombre diciendo que yo “tonteaba con otros”, simplemente porque eso fue lo que él dijo en el juicio. Pero no fue lo que quedó demostrado porque las fotos del whatsapp demostraban que yo hablaba con una tercera persona diciéndole que me iba de esa casa porque ya no aguantaba más sus maltratos. ¡Fotos que por cierto di yo! A los medios solo les importa lo que vende. Les da igual jugar con la integridad de otra persona. Ellos actúan igual que esta sociedad: juzgan a las mujeres y se creen llevan la razón siempre.

Me siento engañada y confundida. Dices la verdad y después no puedes hacer nada al respecto. ¿Dónde están las pruebas que envié? Hay mensajes de Facebook, muchos; hay tantas cosas y la realidad es que no han juzgado realmente como tenían que hacerlo. Simplemente su palabra es la que ha valido ante el juzgado y no la mía. Entonces dices ¿por qué le denuncié si al fin y al cabo todo se hizo como él quiso? Pero luego miro atrás y digo ¡ya está!, no pasa nada. Yo gané mucho el día que me separe de él. Si de algo ha servido todo esto es para poder dormir en paz y sin miedo a que un monstruo se levante en la madrugada, me viole y maltrate.

Ahora soy muchísimo más feliz que cuando estaba con él. Soy más fuerte de lo que nunca en mi vida había sido, vivo y amo cada cosa por muy pequeña que sea. Y si así es que me siento. 

¿De alguna manera presentías esta triste sentencia por todo lo que está pasando con la Justicia en España?

Así es. Por eso decidí irme de este país. Porque la justicia no hacía nada con respecto a las veces que él se saltaba la orden de protección que tengo y saltaba la alarma en mi teléfono. Desde ese momento sabía que él quedaría impune ante todo lo sucedido.

¿La palabra de un maltratador vale más que la de una maltratada?

Por supuesto que sí. Solo ha sido juzgado por un hecho. En un primer juicio dijo que él reseteó mi teléfono, aunque en el segundo juicio se retractó diciendo que no lo hizo. Sin embargo no vale la palabra de la psiquiatra forense de los juzgados de Alicante que hizo un test en el que dice que yo digo la verdad, las psicólogas de la asociación de mujeres maltratadas en la que he estado, la del juez de primera instancia de Violencia de Género de Elche o la de la Fiscalía de Elche.

Las fotos que tomó la policía cuando entro a mi casa, el vómito y el semen que encontraron en una sudadera, las fotos o el informe médico cuando me golpeó hasta más no poder. ¡Pero como no denuncié! ¡Debe ser que fui yo la que me golpee para incriminarlo! El informe de mi médico de cabecera dice que las contusiones eran de bofetadas. Pero como los jueces no vieron un vídeo donde él me maltrataba y solo él dice una vez que si reseteo el móvil. Por eso fue condenado. Sí, sigue valiendo más su palabra que la mía.

Durante 4 años has padecido un auténtico calvario. Violaciones, maltrato, acoso ¿cómo es de perverso un maltratador?

Es angustioso saber que llega a casa. Siempre vives con miedo porque no sabes si ese día llega feliz o si va a volver a repetirse el infierno. Con su manipulación siempre decía que estaba enfermo por mi culpa y yo era la única que podría ayudarlo en todo. No importa si lloras o pides a Dios de rodillas que se acabe la felación que te obliga a hacerle, y el se ríe de ti y de tu Dios, y con su miembro te golpee la cara porque es lo que le da morbo, y hasta no verte vomitar y tragar semen no para porque es lo que le tranquiliza para que luego no termine la historia en empujones, tirones de pelos o que te diga que eres una puta, ¡que estás con otro y por eso ya no me deseas! La sociedad en la que estamos viviendo se alimentan del daño ajeno y ellos siguen creyendo en la palabra de ese sinvergüenza, porque los mensajes decían que me iba de casa que no se preocuparan que esa semana yo salía de allí! ¡Era mi grupo de amigos del trabajo que todos querían que yo saliera de ese maltrato, eran chicos y chicas pero es más fácil juzgar a la mujer y defender al hombre!

¿Cómo estás reconstruyendo tu corazón?

Siento lástima y rabia. Pienso sobre todo en mi madre que sabe que soy fuerte pero sufre porque vio que un día su hija, aquella chica que era tan feliz, ha sufrido sin haberlo merecido y siente lástima por mí en algunas ocasiones.

Ha habido un grupo de mujeres que han estado junto a ti las 24 horas siendo tu apoyo incondicional.

Sin ninguna duda, gracias a sus tantas horas conmigo me ayudaron abrir mis ojos para ver que viví con un maltratador. También conocí dos excelentes amigas que han sido maltratas por sus ex parejas y son un gran apoyo para mí. No solo el Centro de Mujeres 24 horas me ha apoyado al máximo, también tengo que decir que en todo momento los juzgados de violencia de género de Elche siempre me han protegido y lo siguen haciendo. A pesar de esta sentencia ellos si creen en mí. También la Guardia Civil y todas aquellas personas que empezaron este proceso conmigo y no me han dejado sola en ningún momento.

¿Las mujeres maltratadas sois meros números?

Lamentándolo mucho, sino te matan no creen en tu palabra y si te matan eres el número x de mujeres que han muerto en ese mes, año, etc, etc. Por eso me fui de España. Porque no quería ser la siguiente protagonista número x de las noticias. Porque la justicia no hizo justicia.