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Yesa El juez encarcela por violación a uno de 'Los ocho de Yesa'

Una joven acusa a uno de los ambientalistas condenados por su oposición al recrecimiento del pantano del Pirineo de forzarla durante un festival de protesta contra el proyecto.

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Cárcel de Zuera.

El titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Zaragoza ha ordenado este lunes por la tarde el ingreso en prisión de Txema Royo, uno de los ambientalistas y activistas conocidos como Los ocho de Yesa, acusado de haber cometido una agresión sexual sobre una joven de 24 años la madrugada del pasado sábado .

Los hechos ocurrieron la madrugada del sábado 21 de julio en Artieda, el pueblo emblemático de la resistencia al proyecto de recrecimiento del pantano de Yesa, en el que ese fin de semana se celebraba el festival Esfendemos a tierra (defendemos la tierra, en aragonés), que cada año reúne a opositores al embalse, ambientalistas y miembros de otros colectivos sociales.

Entrada la madrugada, Royo y la joven se dirigieron a un callejón cercano a la plaza del pueblo. Según la versión de la denunciante, él le pidió que le acompañara porque estaba algo bebido y, tras pedirle que le ayudara a buscar las llaves de la casa en la que pernoctaba, se abalanzó sobre ella, comenzó a toquetearla, le arrancó el sujetador y, tras empujarla contra la pared, le bajó el pantalón y empezó a manosear sus genitales con fuerza.

Lesiones internas y externas

La muchacha fue explorada por una ginecóloga del hospital Miguel Servet de Zaragoza y por un forense del Instituto de Medicina Legal de Aragón, que detectaron la presencia de hematomas en la parte superior de sus muslos y erosiones en sus labios menores, en la parte interna de su órgano genital, con dolor a la palpación, lesiones que la Fiscalía considera indiciarios de una agresión sexual, por lo que reclamó el ingreso del investigado en prisión preventiva.

La defensa pidió la libertad al entender que no hubo ningún tipo de agresión sexual, ya que él sostiene que se trató de una relación consentida en la que únicamente se acariciaron y besaron sin desvestirse y que fue él quien cesó antes de entrar en la casa, mientras la chica, que había comenzado a llorar, regresaba a la plaza, donde se encontraban sus amigas. Sin embargo, en su declaración no acertó a dar una explicación sobre el origen de las lesiones.

La legislación penal española tiene tipificado como violación desde hace casi dos décadas “el acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por las dos primeras vías”, cuando el agresor utilice “violencia o intimidación” para perpetrarlas. Este delito se castiga con penas de seis a doce años, y hasta quince en algunos casos de especial violencia o abuso de superioridad.

Denuncia y detención

La joven se dirigió poco después al punto morado del festival, un espacio donde voluntarias de entidades prestan apoyo y acompañamiento a mujeres que hayan sufrido agresiones sexuales o consideran que corren riesgo de padecerlas. Allí comentó lo sucedido, en una versión que señalaba que, aunque se había alejado de la plaza voluntariamente con Royo, se sintió agredida sexualmente cuando este comenzó a toquetearla.

Posteriormente, ya en Zaragoza y tras las revisiones ginecológica y forense, la joven presentó una denuncia ante el Cuerpo Nacional de Policía, que detuvo a Royo el lunes por la mañana y que, tras interrogarlo y a la vista de que le constan antecedentes penales por resistencia y por lesiones por la causa de Los ocho de Yesa, optó por ponerlo a disposición del juzgado de guardia de Zaragoza, que ordenó su ingreso en prisión a petición de la Fiscalía y tras tomarle declaración.

El caso, no obstante, será instruido por uno de los juzgados de Ejea, de cuyo partido judicial forma parte Artieda. Esta circunstancia hizo que en la causa solo consten las declaraciones de la denunciante, del investigado y de un amigo de este último, que asegura no haber visto fuerza o intimidación de Royo a la joven.

El acusado se mostró en su declaración como feminista, alegó que defiende a sus colectivos e insistió en que “para mí, un no es un no”, aunque el juez no dio credibilidad a esas manifestaciones.