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Zaragoza honra la memoria de Berta Cáceres con una calle junto al Ebro

“Pedimos una comisión independiente que aclare la autoría intelectual del asesinato de Berta Cáceres”, reclamó Berta Zúñiga, hija de la ambientalista hondureña asesinada, al recoger el premio a la defensa del medio ambiente del festival Ecozine de Zaragoza

Berta Zúñiga, hija de Berta Cáceres, y Rosalía Domínguez, de Copinh, recibieron el premio póstumo a la ambientalista asesinada de manos del alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve. AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA

ZARAGOZA .- “Pedimos una comisión independiente que aclare la autoría intelectual del asesinato” de Berta Cáceres, reclamó este jueves en Zaragoza Berta Zúñiga, hija de la activista ambiental hondureña asesinada el pasado 3 de marzo, al recoger el premio Ecozine, el festival de cine medioamebiental de referencia en España, que en su novena edición rinde homenaje in memoriam a su madre “como reconocimiento a su lucha y la de todas las mujeres activistas medioambientales en todo el mundo”.

Cáceres, asesinada por un grupo de sicarios mientras dormía en su propia casa en un crimen a medio esclarecer, era líder del pueblo lenca y de la oposición a la presa hidroeléctrica de Zarca que la empresa china Synohidro y el Banco Mundial impulsaban en el río Gualcarque, sagrado y vital para ellos. Premio Goldman 2015 –considerado el Nobel de la ecología-, es, junto con el brasileño Chico Mendes, uno de los símbolos planetarios de las luchas ambientales.

Ahora, su hija, Berta Zúñiga, lleva unas semanas recorriendo Europa en busca de apoyos para impulsar una investigación independiente y para reclamar la cancelación del proyecto de la presa, que ya le ha costado la vida a cinco opositores. “Es seguir reconociendo la trayectoria y lucha de nuestra compañera y madre”, dijo, cuando “en nuestro país no se nos escucha. Se nos persigue y se nos invisibiliza”, además de sufrir “criminalización por parte de la institucionalidad”.

La joven, que recordó que su madre vivía amenazada y que las 80 denuncias que llegó a interponer contra el proyecto de la presa y sus ejecutores “no fueron investigadas”, mostró su esperanza en que una comisión de investigación internacional “siente un precedente de justicia y ponga fin a los crímenes en un país con los índices de asesinatos y de muerte de ambientalistas más altos del mundo”. “El rechazo al asesinato ha sido mundial, y eso nos ha abierto las puertas -señaló-, no solo por el caso de mi madre, sino por la situación del país”.

Zaragoza pone calle a la ambientalista asesinada

“Gracias por este ejemplo de lucha por la dignidad del ser humano” y por el reconocimiento de la multiculturalidad, dijo tras entregar el premio el alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, que anunció el “acuerdo de los grupos municipales” para dedicar una calle a la memoria de Berta Cáceres. Antes que la ambientalista asesinada, el galardón de Ecozine fue para organizaciones como Greenpeace o la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético.

La calle estará en una zona cercana al río Ebro, en el barrio de la Expo. Y supondrá, además del reconocimiento a una figura de ámbito global, un cambio de calado a nivel local: la capital aragonesa, escenario secular de disputas y conflictos por el agua, homenajeará así a alguien que perdió su vida por defender un río.

Antes de la entrega del premio en la gala inaugural del certamen, Züñiga, acompañada por Rosalina Domínguez, miembro del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh, fundado en 1993 por Cáceres), se reunió en el Ayuntamiento de Zaragoza, con colectivos ambientalistas locales como Ecologistas en Acción, Coagret, la Rapa (Red del Agua Pública de Aragón), Los 8 de Yesa y representantes de las Marchas por la Dignidad o el Comité Internacional de Solidaridad. Intercambiaron impresiones sobre distintos conflictos en torno a obras hidráulicas o la privatización de servicios relacionados con el agua

Setenta convocatorias y un centenar de películas

El Festival Internacional de Cine y Medio Ambiente Ecozine, el principal festival del sur de Europa especializado en temas ambientales, alcanza este año en Zaragoza su novena edición con un completo programa de más de 70 convocatorias en doce espacios con proyecciones de películas de ficción y animación y de documentales hasta el 21 de mayo.
Incluye, además, la nueva sección La butaca verde –la decimotercera del festival-, destinada al público infantil y con el agua como tema central, actos callejeros y mesas redondas sobre movilidad en las ciudades, alternativas agrícolas, arquitectura y sostenibilidad y una específica sobre el lindano y otros pesticidas, prevista para este viernes tras la proyección del corto documental Discovering lindano. El legado del HCH, de Arturo Ortas.

Ecozine proyectará 96 filmes –compiten 76, seleccionados entre 1.300 de 81 países-, 25 de ellos españoles y 25 dirigidos por mujeres. Maite Vitoria y su película El lugar de las fresas, proyectada en la sesión inaugural tras la entrega del premio in memoriam a Berta Cáceres reúne esas dos características.

Premiere con ‘El lugar de las fresas’, de Maite Vitoria

El lugar de las fresas “es una fábula que cuenta cómo la tierra une a gente de distintas culturas”, explica Vitoria, madrileña de origen riojano. El documental, basado en las 400 horas de grabación que ella misma realizó durante casi siete años en el mercado turinés de Puerta Palazzo, el mayor al aire libre de Europa, narra la transformación de la relación entre ella, Lina –una anciana hortelana de San Mauro, localidad famosa por sus fresas-, su marido y Hassán, un inmigrante marroquí. “Es una película que, por desgracia, tiene mucha actualidad”, señala en referencia a la tragedia de los refugiados de la guerra de Siria.

Las vidas de la narradora y los protagonistas se cruzaron de manera fortuita. Maite regresó a Turín sin billete de vuelta tras una visita de unos días. “Me quedé prendada del mercado”, recuerda. Una noche, pasadas las dos de la madrugada, “Lina salió de una furgoneta en la que dormía y se metió en el encuadre”. Y allí se quedó. Tres años después apareció Hassán, un joven marroquí que buscaba trabajo: se había quedado sin dinero tras estafarle una mafia que le había vendido un empleo inexistente y unos papeles que tardaría meses en conseguir gracias a Lina y su esposo. En la cinta se entrelazan temas como las religiones –Hasán es musulmán y Lina devota de la virgen-, los derechos humanos, el trabajo y la tierra.

“Es un trabajo muy artesanal. Todo lo he hecho yo. He capitalizado todo mi trabajo”, anota Vitoria, que grabó sola toda la imagen y el sonido y se encargó de la producción. Su padre colaboró escribiendo el libro que hace de hilo narrativo. Todo, con una beca Leonardo y tres ayudas públicas por 35.000 euros –del Piamonte, el ayuntamiento de Turín y el gremio del mercado-, a las que sumó el dinero que iba ganando “buscándome la vida y trabajando en otras cosas”, para pagar la grabación y el posterior montaje.

La película, estrenada en 2013, acumula cuatro premios en Italia –en Turín, Milán y Annecy- y siete nominaciones a los Goya, además de haber participado en varios festivales marroquíes e italianos. El lugar de las fresas comienza ahora a proyectarse en salas comerciales, aunque todavía no ha entrado en los circuitos. “Esperamos encontrar un distribuidor”, señala.

Sus escasas exhibiciones han tenido éxito: seis llenos en Madrid en noviembre y otro en Calahorra que le recuerdan cuando, tras el primer pase en el Festival de Turín, el segundo del país tras Venecia y el principal de cine independiente, tuvo que alquilar de su bolsillo una sala por la que, en dos pases, pudieron verla las casi mil personas que se habían interesado por ella tras la sección oficial. Próximamente podrá verse en Barcelona y de nuevo en Madrid.

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