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Las marcas en los rostros de los sanitarios tras largas jornadas por la emergencia por el coronavirus

El personal sanitario muestra a través de las redes sociales las marcas que les provoca en sus rostros el equipo de protección individual (EPIs), que tienen que llevar durante largas jornadas por la emergencia por el coronavirus. La covid-19 ha dejado en España un balance de 4.089 fallecidos y 56.188 casos positivos.

Las instantáneas, que muestran la realidad a la que se enfrentan los profesionales, han sido aplaudidas en las redes sociales. "Quédese/quédate/quedaos en casa. Nunca hubo algo tan sencillo. Ya estamos otros para llenarnos de cicatrices", pedía Jone Voneka, enfermera a través de una publicación de Instagram en la que mostraba las marcas que había dejado el material sanitario en su cara.

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Pena. Frustración. De que cada día aumenten los casos positivos como churros y ya el hospital no tenga ni como respirar. De que el personal sanitario tenga que reubicarse, renovarse, (re)aprender. De que prioricemos la salud del resto al nuestro y que a muchos les de igual... De que no haya suficiente equipo de protección y que haya que usar una mascarilla durante una semana; una mascarilla que te rasga los pómulos, unas gafas que traspasan la nasal, sudor, visión empañada, agobio,... ¿Te pica algo? Te aguantas. ¿Hambre, sed, te meas? Lo siento, te aguantas. Para que mientras tanto, haya aún gente por la calle sin respetar el confinamiento, paseándose y recreándose; y que sobretodo sean personas mayores. ¿Qué es lo que no entienden? Gran parte de la población se está privando de su libertad, ocio, relaciones... por una causa mayor a todos. Todo el personal sanitario está luchando contra todo pronóstico para hacer frente a esta situación que nos inunda y ahoga, asi como otros trabajadores que se dejan la piel para que no dejes de alimentarte o de tomar esa pastillita para tu hipertensión, diabetes, colesterol... ¿Acaso somos tan egoístas? ¿Es tan difícil empatizar, querernos un poco? Quédese/quédate/quedaos en casa. Salva vidas mientras comes patatas en el sofá de tu casa viendo Netflix. Nunca hubo algo tan sencillo. Ya estamos otros para llenarnos de cicatrices. . . . . . . #yonomequedoencasa #covid_19 #covid #coronavirus #covıd19 #cuarentena #madurezsocial #txagorritxu #bjjgirls #alava #estadodealarma #quedateencasa #confinamiento #nurse #hospital #heroes #quarantinelife #world #enfermeriavisible #enfermeraenapuros

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"Esta es mi hija. Es enfermera en la UVI Corona en La Paz. Este es su rostro después de horas con el traje EPI. Está cansada. Pero, solo piensa en descansar para volver a currar. Como ella miles de profesionales sanitarios", compartía Eduardo Mendoza el pasado 14 de marzo a través de Twitter.

Este tipo de imágenes también llegan desde Italia -uno de los países más afectados en Europa por la covid-19- o China -primer país en sufrir la propagación del coronavirus-.

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Sono i un'infermiera e in questo momento mi trovo ad affrontare questa emergenza sanitaria. Ho paura anche io, ma non di andare a fare la spesa, ho paura di andare a lavoro. Ho paura perché la mascherina potrebbe non aderire bene al viso, o potrei essermi toccata accidentalmente con i guanti sporchi, o magari le lenti non mi coprono nel tutto gli occhi e qualcosa potrebbe essere passato. Sono stanca fisicamente perché i dispositivi di protezione fanno male, il camice fa sudare e una volta vestita non posso più andare in bagno o bere per sei ore. Sono stanca psicologicamente, e come me lo sono tutti i miei colleghi che da settimane si trovano nella mia stessa condizione, ma questo non ci impedirà di svolgere il nostro lavoro come abbiamo sempre fatto. Continuerò a curare e prendermi cura dei miei pazienti, perché sono fiera e innamorata del mio lavoro. Quello che chiedo a chiunque stia leggendo questo post è di non vanificare lo sforzo che stiamo facendo, di essere altruisti, di stare in casa e così proteggere chi è più fragile. Noi giovani non siamo immuni al coronavirus, anche noi ci possiamo ammalare, o peggio ancora possiamo far ammalare. Non mi posso permettere il lusso di tornarmene a casa mia in quarantena, devo andare a lavoro e fare la mia parte. Voi fate la vostra, ve lo chiedo per favore.

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