El camino lento y deficitario de Apple TV hasta convertirse en sinónimo de televisión de calidad
'Separación', 'Pluribus', 'The Studio' o 'Slow Horses'... varias de las mejores series del año están en Apple TV. Pero, ¿a qué coste?

Zaragoza-
La llamada guerra del streaming parece haber entrado en su fase final. Desde la irrupción de Netflix a nivel global en enero de 2016, la televisión a la carta se convirtió en la nueva forma de consumir audiovisual. Aquello propició que proliferaran nuevas plataformas como setas. Nadie quería quedarse fuera de aquella revolución, generando una oferta muy superior a la demanda real existente por parte de los consumidores.
Una de las últimas en sumarse a la fiesta fue Apple TV, que lanzó su servicio de streaming en 2019. Eso sí, lo hizo con un plan en mente. Seis años después la apuesta ha tomado sentido y Apple no solo posee un hueco en el mercado, sino que es sinónimo de televisión de calidad. Así lo ratifican, por ejemplo, los 22 premios Emmy que se llevó en la gala de 2025, con series como Separación (2022-actualidad), The Studio (2025) o Slow Horses (2022-actualidad) acaparando varios de los galardones más importantes.
Una apuesta por la calidad
El lanzamiento de Apple TV fue toda una declaración de intenciones. En un mercado ya entonces saturado, el gigante tecnológico se presentó en sociedad de la mano de Steven Spielberg, Oprah Winfrey, Jennifer Aniston, Reese Witherspoon, J. J. Abrams o M. Night Shyamalan. Una apuesta formada por algunos de los principales nombres de Hollywood y la industria del cine, a los cuales sedujeron prometiendo una libertad creativa casi total y grandes presupuestos para sus obras. Dos pilares, grandes nombres y altos presupuestos, que han mantenido hasta la fecha.
La idea contrastaba con la tendencia que existía en el audiovisual, en el que se buscaba producir mucha cantidad sin importar tanto la cantidad de la misma. Debido al binge-watching instaurado por Netflix, los grandes estrenos se consumían a la velocidad de la luz, por lo que el resto de plataformas buscaban ofrecer un catálogo interminable. Apple TV tomó la ruta contraria. Sacrificó la cantidad por la calidad, aún a expensas de no tener mucho que ofrecer a sus usuarios durante sus primeros meses de vida. Aunque hubo varios memes sobre esto, la compañía dirigida por Tim Cook no cambió la hoja de ruta.
El primer gran éxito de Apple TV le llegó con CODA: los sonidos del silencio (2021). Aunque no se trata de una producción de la compañía de la manzana, ésta compró los derechos de distribución poco después de su estreno en Sundance. La cinta terminó alzándose con el Oscar 2022 a la mejor película, siendo la primera obra de una plataforma en conseguir la estatuilla. Además, también ganó los Oscars a mejor actor de reparto, que fue a parar a manos de Troy Kotsur, y mejor guión adaptado.
El catálogo de Apple TV
Aquello supuso que mucha gente se acercara a la plataforma para ver la película de moda. Allí se encontraron otros productos de calidad notable como Ted Lasso (2020-actualidad), The Morning Show (2019-actualidad), Fundación (2021-actualidad) o Invasión (2021-2025). Además, aquel 2022 llegaron dos tótems de la televisión actual como Separación o Slow Horses o la miniserie Encerrado con el diablo (2022), desarrollada por el escritor best-seller Dennis Lehanne. Todos estos productos compartían una o varias características: una facturación técnica impecable, repartos repletos de estrellas de Hollywood y showrunners o directores contrastados.
Desde entonces, la oferta solo ha hecho que crecer. Siempre bajo las mismas tres premisas. Actualmente, series como Pluribus (2025-actualidad), obra de Vince Gilligham, creador de Breaking Bad (2008-2013) y Better Call Saul (2015-2022), Los amos del aire (2024), producida por Spielberg y protagonizada por Tom Hanks, Mythic Quest (2020-2025), Terapia sin filtro (2023-2026), protagonizada por Harrison Ford y Jason Segel o Platónico (2023-actualidad) han conseguido el reconocimiento unánime de la crítica y la audiencia.
Un catálogo amplio al que, además, hay que sumar el cine de alto presupuesto que Apple bien produce o distribuye. Títulos como F1: la película (2025), dirigida por Joseph Kosinski y protagonizada por Brad Pitt, Los asesinos de la luna (2023), obra de Martin Scorsese, Wolfs (2024), con Pitt y George Clooney de protagonistas o Napoléon (2023), de Ridley Scott, evidencian la apuesta por ofrecer grandes proyectos al tier A de Hollywood,. Con un resultado irregular en este caso, eso sí.
La caída de HBO y el entramado de Warner
El ascenso de Apple TV en el mundo del streaming ha sido progresivo e imparable. Siempre bajo la vitola de realizar televisión de calidad, una etiqueta que hasta entonces parecía monopolio de HBO. La cadena de Warner Bros es la responsable de algunas de las series más importantes de la historia, como: Los Soprano (1997-2007), The Wire (2002-2008), Juego de Tronos (2011-2019) o Succession (2019-2023). Sin embargo, en los últimos años se ha visto envuelta en los problemas financieros que acucian a su casa madre.
De hecho, la venta de Warner Bros Discovery a Netflix es uno de los puntos clave en la guerra del streaming. Durante los primeros años de la misma, HBO Max se postuló como una de las principales competidoras de la N roja. Sin embargo, una deuda colosal del grupo audiovisual, cifrada en unos 40.000 millones de dólares, le obligó primero a disminuir su producción y, finalmente, a salir a la venta. Aunque el nombre de HBO todavía conserva prestigio entre los espectadores, lo cierto es que en estos años Apple TV le ha logrado comer la tostada.
Pérdidas millonarias de Apple TV
Aunque eso sí, hay que tener en cuenta que Apple TV tampoco es rentable económicamente. Según publicó The Information, la plataforma de streaming pierde aproximadamente mil millones de dólares al año. Una fuga de billetes que corresponde a lo cuantioso de sus producciones, en las que no reparan en gastos, que contrasta con su bajo número de suscriptores. Aunque no existen datos oficiales, una estimación de Reuters apunta a que el servicio de la manzana contaba con unos 40,4 millones de usuarios a finales de 2024. Muy lejos, por ejemplo, de los 301,63 millones con los que cuenta Netflix.
¿Cómo puede Apple soportar dichas pérdidas? La respuesta más evidente es que el streaming no es su negocio principal. Según informó la propia compañía, Apple cerró el ejercicio fiscal de 2025 con unos ingresos récord de 416.000 millones de dólares. Por ello, la empresa puede afrontar la pérdida de dinero que supone mantener su servicio de televisión en funcionamiento, siempre y cuando cumpla con otros objetivos estratégicos como pueden ser atraer y retener usuarios en su ecosistema, reforzar su imagen de marca premium o complementar otros servicios ofrecidos por el gigante tecnológico.
Algo similar a lo que sucede con Amazon y Prime Video, donde la televisión también es deficitaria pero es fácilmente sufragable gracias al alto volumen de negocio de la compañía de Jeff Bezos. El streaming es un campo en el que las grandes empresas quieren estar presentes, sabedoras de que puede cambiar el panorama mediático para siempre. Claro que solo unos pocos conglomerados podrán resistir la guerra de desgaste existente. Por ello, desde Cupertino tampoco desean que Apple TV sea un pozo sin fondo y ya han anunciado algunas medidas de contención del gasto encaminadas a que el servicio sea lo más rentable posible.
Críticas y autocensura
En la parte negativa, Apple TV se ha visto salpicada por la sombra de la autocensura por miedo a Donald Trump. En septiembre de 2025 se supo que la serie The Savant, protagonizada por la oscarizada Jessica Chastain, quedaba pospuesta sine die “tras una cuidadosa valoración”. El producto ya había sido rodado y estaba listo para ser estrenado, sin embargo la compañía de Tim Cook echaba el freno de mano para enfado de la propia protagonista, que también era productora de la misma.
¿El motivo? Su contenido podía enfadar a Donald Trump. Así lo dijo Variety, que apuntó sin que dicha cancelación era “otro ejemplo escalofriante de cómo los gigantes empresariales temen a la administración Trump”. La serie contaba la historia real de una investigadora online que se infiltró en grupos de odio online llegando, incluso, a desbaratar varios intentos de atentado. Una trama que expone el problema de violencia que posee Estados Unidos respecto a los grupos de supremacistas blancos y ultranacionalistas, pero que contrasta con la retórica oficial centrada en culpar a los inmigrantes de todos los males.
La cancelación de la serie supuso un paso en falso para Apple TV, además de poner en relevancia la relación de dependencia que la empresa de California, así como su CEO Tim Cook, poseen con Trump. Un golpe de credibilidad para una plataforma que quiere ser sinónimo de televisión de calidad.


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