¿Qué es el método sudoku para organizar la maleta? La tendencia viral para optimizar tu equipaje
Hacer la maleta puede ser un engorro, sin embargo esta técnica permite convertir la eficiencia en un juego.

Zaragoza-
El sudoku es uno de los pasatiempos más populares del mundo por una sencilla razón: es muy entretenido. Sí, también posee varios beneficios probados por la ciencia. Por ejemplo, está asociado con una mente más ágil en personas mayores, ayuda a estimular la llamada memoria de trabajo o permite mantener activa la corteza prefrontal. Pero, sobre todo y ante todo, si por algo se han popularizado es porque son muy divertidos de hacer. También por su dificultad escalable, que hace que exista un rompecabezas casi para cualquier persona con ganas de resolverlo.
Por si fuese poco, los sudokus se han mostrado también como una mecánica extrapolable a otras situaciones. En esta ocasión no estamos hablando de los murdokus, que también son muy divertidos, sino de una acción a priori tediosa como lo es hacer la maleta. En los últimos tiempos se ha viralizado una propuesta que aboga por encarar dicha tarea como si del popular pasatiempo japonés se tratase. Y ojo, que no es una tontería, sino que tiene cierta base. El mecanismo es el siguiente:
Así funciona el método sudoku para hacer la maleta
El intríngulis de toda maleta es saber llevar únicamente las piezas de ropa que se van a necesitar para el viaje. Una optimización que no solo ahonda en la comodidad de no tener que viajar con numerosos bultos, sino que además es imprescindible debido a las diferentes tasas existentes, sobre todo en las compañías low-cost (que se han convertido en la forma de viajar por defecto para una porción significativa de la población). Para ello, una de las claves es empaquetar prendas que combinen entre sí, para que a su vez permitan crear capas que ponernos o quitarnos según el clima. De esta manera, con pocas prendas de ropa se pueden conseguir un armario adaptable a las circunstancias… y no repetir conjunto en las fotos del viaje.
¿Cómo hacerlos? Muy sencillo. Como si un sudoku se tratase, la idea es elegir nueve prendas de ropa distintas y aquí esta la clave: disponerlas como si fuese una cuadrícula. Es decir, cada artículo iría en una casilla, formando así filas y columnas. Un asunto más, lo ideal es elegir tres prendas inferiores (bermudas, pantalones, faldas...), tres prendas superiores (camisetas, tops, tirantes…) y tres prendas exteriores o de abrigo. Si los colores combinan entre sí, este juego ofrece hasta 27 combinaciones diferentes.
¿Cómo jugar a este sudoku tan particular?
La distribución por filas organiza las prendas según su función corporal. La primera fila horizontal se reserva exclusivamente para las partes de arriba, por ejemplo: una camiseta básica informal, una blusa o camisa de botones y un top más arreglado. La fila intermedia acoge las tres partes de abajo: por ejemplo, unos vaqueros cómodos, un pantalón de vestir o de pinzas y una falda o pantalón ligero. La fila inferior se destina a la tercera capa, colocando por ejemplo prendas exteriores como puede ser una sudadera, un chubasquero o una chaqueta más abrigada.
La magia del sistema ocurre al ordenar estas prendas en las columnas verticales. Es decir, no se colocan al azar. Cada columna debe responder a un nivel de estilo o a una ocasión de uso bien delimitada. Así, la primera columna reúne las opciones más desenfadadas y prácticas de cada fila, pensadas para días de turismo intensivo, vuelos o paseos relajados. La columna central concentra prendas de cor te intermedio, perfectas para almuerzos o tardes de compras. La tercera columna reúne las versiones más sofisticadas de cada categoría, destinadas a cenas especiales o eventos nocturnos.
Al mirar la cuadrícula completa, vestir cada día se convierte en un simple juego geométrico. Si lees hacia abajo cualquiera de las tres columnas verticales, obtienes al instante tres estilismos completos y perfectamente armonizados según la formalidad de tu plan. Al trazar las dos diagonales (desde la esquina superior izquierda a la inferior derecha y viceversa) surgen conjuntos híbridos muy equilibrados, combinando piezas relajadas con prendas de vestir.
A partir de ahí, siempre que la paleta de color sea coherente entre sí, cualquier casilla de la fila superior puede sumarse a cualquier casilla intermedia y a cualquier abrigo inferior, ofreciendo hasta veintisiete combinaciones distintas sin romper la armonía.
Cómo evitar la monotonía en nuestra maleta
El mayor riesgo de este método es poder caer en un armario aburrido. Al fin y al cabo, para que todas las piezas combinen con las demás, lo más sencillo es una paleta monocromática y, sobre todo, evitar los estampados más arriesgados. Para evitar el efecto uniforme, según el cual puede parecer que estamos vistiendo todos los días igual, una de las claves es combinar tejidos. Es decir, aunque las prendas puedan tener una tonalidad cromática similar, parecerán diferentes si poseen elementos diferenciadores entre sí más allá del color. Por ejemplo, combinar prendas lisas con otras rugosas; o algodón con lana.
Además, la clave de todo look está en los complementos. Más allá de pantalones, camisetas y prendas de abrigo, lo que ofrece la personalidad es lo que les acompaña. Cinturones, bolsos, gorras, algún elemento decorativo como un pin o chapa… Son elementos que, por norma general, no ocupan mucho espacio y que pueden ayudar a diferenciar un atuendo de otro.



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