¿Será la inteligencia artificial la causante de la próxima brecha generacional?
La IA ha causado un impacto inmediato en la sociedad, aunque las consecuencias están todavía por conocerse.

Zaragoza-
La sociología define a la generación como un conjunto de individuos que comparten una misma ubicación en el proceso histórico-social, lo que les da una forma común de conciencia. Se trata de la acepción construida por el sociólogo Karl Mannheim en 1928, pero que sigue vigente hasta la fecha. Sobre todo, porque pone el acento en el contexto y no tanto en los años de nacimiento. Es decir, aquello que determina el pertenecer a una generación u otra es haber vivido algún tipo de acontecimiento histórico relevante durante la etapa formativa, generalmente la adolescencia.
Un ejemplo claro son los milenials. Se considera integrantes de esta generación a las personas nacidas entre 1981 y 1996. Aunque lo verdaderamente relevante, lo que les une en esencia, es ser la última generación que conoció el mundo pre-Internet. Es decir, muchos de ellos vivieron durante su infancia o adolescencia la progresiva estandarización de la red de redes, algo que cambió el mundo para siempre. Ahora, la última revolución tecnológica parece haber llegado de la mano de la inteligencia artificial y la popularización que esta ha experimentado desde 2023. Un sistema cuyas posibilidades todavía se intuyen, pero que amenaza por cambiar la manera con la que nos relacionamos con el entorno.
Quiénes están utilizando la IA
Lo intuitivo es pensar que los más jóvenes han de ser los primeros en adaptarse a las nuevas tecnologías, por ser generalmente más permeables al cambio. Algo que en este caso está ratificado por los datos. Según un estudio elaborado por el Centro de Bienestar Digital junto a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la empresa CISCO, el cual fue publicado en diciembre de 2025, más del 50% de los menores de 35 años encuestados utilizaban activamente la IA. Además, más del 75% afirmaron que se trata de una herramienta útil, mostrando una aceptación más o menos generalizada.
Por su lado, los adultos mayores de 45 años eran más reacios a considerar la IA como una herramienta provechosa y más del 50% aseguró no utilizarla en absoluto. Curiosamente, los mayores de 55 años se mostraron más abiertos a adoptar esta tecnología, aunque en el momento de realizar el estudio muchos de ellos aseguraban no estar familiarizados con la herramienta. Así pues, el principal rechazo parece provenir del sector poblacional que, por edad, debería estar situado en los puestos de responsabilidad. Aquellos criados en un entorno digital diferente al que parece asomarse en un futuro próximo.
El uso de la IA en España
Por su parte, los datos del INE arrojan una realidad similar en España. Concretamente, la encuesta sobre Equipamiento y Uso de TIC en los Hogares 2025 del Instituto Nacional de Estadística reflejó que el 37,9% de las personas de 16 a 74 años han utilizado alguna herramienta de inteligencia artificial generativa en 2025. Aunque las diferencias según los grupos poblacionales eran significativas.
De esta manera, el 75,6% de los españoles de entre 16 y 24 años habían usado una herramienta de IA durante el pasado año. Además, la encuesta despiezó que el 53% lo había hecho con fines privados, el 59,3% para trabajos académicos y solo el 21,1% en el trabajo. Algo lógico ya que se trata de un grupo poblacional con muchos estudiantes, claro. A partir de ahí, el uso de IA va decreciendo a medida de que aumenta la edad de los encuestados. Una muestra palpable de que, al menos en España, esta tecnología ha sido adoptada primero por los más jóvenes, lo que ahonda en la idea de la brecha generacional.
Uso de la IA en España por edades
12-24 años: el 75,6% usó la IA en 2025
25-34 años: el 57,2% usó la IA en 2025
35-44 años: el 43,8% usó la IA en 2025
45-54 años: el 32,6% usó la IA en 2025
55-64 años: el 19,2% usó la IA en 2025
65-74 años: el 7,4% usó la IA en 2025
La edad es la clave
De hecho, la brecha generacional es la más determinante en el uso de la IA actualmente. Mucho más que la brecha de género o, incluso, de ingresos. No en vano, en el mismo estudio del INE se determinó que el 39,9% de los usuarios eran hombres, mientras que el 35,9% eran mujeres. O lo que es lo mismo, una diferencia de apenas cuatro puntos porcentuales, muy lejos de los 68 puntos porcentuales que llegan a existir entre los grupos de edad más alejados entre sí.
De manera similar, los estudios del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad y de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología indican que factores como el nivel educativo o los ingresos influyen en la adopción de la IA, aunque lo hacen con diferencias más moderadas, más o menos entre 10 y 20 puntos porcentuales. Casi siempre, mediadas por el acceso a formación digital. Incluso la variación territorial entre comunidades autónomas en indicadores digitales se sitúa habitualmente por debajo de los 5 puntos, según datos del propio INE.
Hacia una 'generación IA'
Según los datos, no hay duda de que existe una generación nativa que ha adoptado la IA en su día a día de una manera natural. Sin embargo, debido a la naturaleza de la propia herramienta, la influencia de la misma va más allá del mero uso puntual. Es lo que se conoce como el pensamiento asistido por IA, un fenómeno en el que la tecnología no solo sirve para automatizar tareas como sucedía hasta la fecha, sino que interviene en procesos cognitivos. Es decir, la inteligencia artificial ayuda en la construcción de ideas, también en la síntesis de la información. Por decirlo de alguna manera, es una generación que pensará con máquinas.
Es lo que algunos autores están calificando como generación prompt. Estas preguntas son clave en nuestra relación con las IAs generativas, de modo que el recibir una respuesta satisfactoria o no depende en muchas ocasiones de saber pulsar los botones correctos en forma del comando adecuado. Por ello, es plausible que, en un futuro cercano, lo más importante no sea tanto elaborar una idea o planteamiento, sino saber exactamente qué preguntarle a la máquina para que ésta desarrolle lo que tenemos en mente.
Evidentemente, esto implica un cambio de paradigma completo. Una suerte de alfabetización en propmt que nos ayude a relacionarnos con la IA de una manera eficiente y productiva. Sin olvidar que confeccionar un buen prompt depende un conocimiento previo sobre la materia, también una curiosidad intelectual que quiera llevar a indagar más. Por lo tanto, no es tanto que la IA nos pueda hacer más "tontos", por decirlo de manera coloquial, sino que los procesos mentales serán diferentes.
A este respecto, los investigadores Teppo Felin y Matthias Holweg, autores del ensayo Theory Is All You Need: AI, Human Cognition, and Causal Reasoning, aseguran que la inteligencia artificial es incapaz de generar conocimiento nuevo ya que solo extrapola patrones de los datos ya conocidos. Sin embargo, carece de esa curiosidad humana que frecuentemente le lleva a desafiar los datos observados. Como ejemplo, ambos teóricos aseguran que, con los conocimientos de 1633, la IA nunca hubiese disputado el geocentrismo, pues era el consenso de la época. Algo que no frenó a Galileo Galilei, quien sí tuvo la audacia de plantear un escenario nuevo.
Así pues, la generación IA será aquella que no solo utilice las inteligencias artificiales como herramientas, sino que las integre en su manera de pensar y de relacionarse con el mundo. Algo parecido a lo que ocurrió con la adopción de Internet a principios de los 2000, cuando hubo quienes lo vieron como un medio de comunicación más, e incluso dudaron que pudiera desplazar al teléfono, y quienes, en cambio, articularon gran parte de su identidad en torno a la red. Con este nuevo salto tecnológico, la capacidad de adaptarse a una forma diferente de pensar y de interactuar con la IA será determinante para no quedar al margen de la brecha generacional.

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