'Shrek' cumple 25 años: las cebollas tienen capas y el mundo prefiere a los ogros
La mítica película de Dreamworks llega al cuarto de siglo más presente que nunca, con el estreno de su quinta parte previsto para 2027.
Zaragoza--Actualizado a
Shrek cumple 25 años, más vigente que nunca; y no solo por el próximo estreno de Shrek 5 pospuesto para 2027. El ogro verde ha logrado trascender su condición inicial de personaje infantil para convertirse en un icono cultural, casi en el santo y seña de toda una generación. Su relevancia es tal que se refleja en memes y productos que, en apariencia, nada tienen que ver con la película estrenada en mayo de 2001; o quizá sí.
No es casualidad que el podcast de una influencer sui géneris como Soy una pringada se llame Club de fans de Shrek, como tampoco que internet se rompiera al ver a Bad Bunny disfrazado del ogro verde para Saturday Night Live. Todo ello a pesar de que Shrek: felices para siempre, hasta la fecha la cuarta entrega de la franquicia, se estrenó en el ya lejano 2010. Pero, ¿qué tiene el personaje para lograr perdurar tanto tiempo en la conciencia colectiva y, sobre todo, para conectar de manera tan profunda con la generación zeta? Probablemente, la clave esté en el tono y el ethos de su primera película.
Dreamworks vs. Disney
Shrek es una película profundamente disruptora. Todo en ella está pensado para subvertir expectativas, desde el propio high concept que pone al ogro como personaje principal hasta el tono empleado para seducir a la audiencia. Para comprender su impacto es imprescindible realizar un pequeño viaje en el tiempo. Concretamente al cambio de milenio, en los meses previos al atentado del 11-S que volvería a cambiarlo todo. La oferta infantil estaba claramente dominada por Disney y Pixar, que entonces caminaban juntos aunque no de la mano. De hecho, tenían una mala relación a pesar de su acuerdo comercial, lo que les llevaría a partir peras en 2004.
En aquel río revuelto trataba de pescar Dreamworks, que se había presentado en sociedad en 1998 con el estreno de Antz (Hormigaz). Es decir, seguía buscando una voz propia y, sobre todo, distinguirse de la competencia. Y lo que se les ocurrió fue apropiarse del terreno clásico de su principal competidor, esto es los cuentos de princesas, y reírse de ellos. El ogro era el bueno, Fiona rechazaba de manera explícita ser lo que conocemos popularmente como una princesa Disney, el príncipe azul en realidad era altamente problemático… Un ejercicio de subversión en el fondo, que venía acompañado de una forma igual de irreverente.
Lo más importante: 'Shrek' es una buena película
Aquello capturó a toda una generación de niños y preadolescentes que encontraban ante sí algo completamente diferente a lo que estaban acostumbrados hasta la fecha. Quizá no sea el planteamiento más original del mundo, y desde luego se ha hecho muchas veces después, pero sí es probablemente el que tuvo un resultado más exitoso. Sobre todo porque, en el fondo, Shrek es una buena película. Los chistes funcionan y el tono irónico, sobre todo en contraposición con todo lo facturado por Disney o Pixar en aquellos años, fue muy refrescante.
La animación, si bien se refinó en entregas posteriores, casa muy bien con la propuesta estética de la cinta. Pero es que, además, la aventura es interesante y el mensaje, fundamentalmente la importancia de aceptarse a uno mismo, está transmitido de manera efectiva y sin ñoñerías. Por ejemplo, el chiste de los ogros y las cebollas todavía es recordado, lo que demuestra que fue una manera efectiva de trasladar un aprendizaje que no es especialmente novedoso en su contenido, pero sí fue atinado en su forma.
Todas las referencias culturales
Porque no hay que perder de vista para quien fue diseñada la película, por mucho que también pueda ser disfrutada por el público adulto. De hecho, el secreto de su longevidad es ese precisamente, pues quienes la vivieron de pequeños son los que han seguido reivindicándola con el paso del tiempo. Son los mismos que la tradujeron en memes durante su adolescencia y juventud, o que van a eventos como la Shrek rave que se ha celebrado en varias capitales del mundo. Una generación a la que prácticas como las metareferencias que trufan todo el filme les marcó de por vida, quizá por ser la primera vez que un producto infantil trataba a su audiencia como algo más.
Las referencias culturales que recoge la primera película de Shrek son casi incontables, aunque la mayoría están pensadas para que cualquier niño las pueda pillar. Las más evidentes son las que hacen referencias a los cuentos clásicos, pues son la base de la película. Así, de fondo podemos ver a personajes como: Pinocho, Ricitos de Oro, los tres cerditos, el Lobo Feroz, los siete enanitos o la bruja de Blancanieves, solo por nombrar a unos cuantos. Pero, además, la cinta no tiene reparos en hacer guiños a la cultura popular del momento, con parodias de Matrix (1999), Indiana Jones y el templo maldito (1984) o Babe, el cerdito valiente (1995). Algo que sería santo y seña de la franquicia en posteriores entregas.
Por qué nos sigue gustando 25 años después
Para toda una generación, Shrek fue la puerta de entrada a un tipo de humor mucho más cínico y autoconsciente. La rebelión, si se quiere llamar así, ante el mundo planteado por Disney y Pixar. Una forma de reírse de aquellos cuentos de hadas que habían capturado a una generación anterior, pero que con el cambio de milenio se veían antiguos y desfasados. La propia técnica, con animación por ordenador en lugar de los dibujos tradicionales marca Disney, ayudó a marcar distancias.
Es cierto que Pixar estaba a punto de entrar en su época dorada, por ejemplo ese 2001 estrenó Monstruos S.A. Pero, frente a su apuesta por las películas de doble lectura, pensadas para que pudieran ser disfrutadas tanto por niños como por adultos, Shrek encontró un nicho muy específico: el de los preadolescentes que veían en aquella apuesta por la diversión y el gamberrismo algo que resonaba en ellos de manera más profunda
Evidentemente, Shrek fue una semilla que germinó posteriormente gracias a sus secuelas. De hecho, probablemente Shrek 2 (2004) sea la sublimación de la fórmula, con referencias más agudas, chistes mejor construidos y, sobre todo, sin la necesidad de levantar un mundo desde cero. Pero la primera película fue la que lo inició todo y la que explica que, 25 años después, un estudio como Dreamworks siga teniendo una ciénaga a la que volver cada cierto tiempo.
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