Siete razones por las que ‘El cuento de la criada’ merece un segundo maratón
La serie basada en la obra de Margaret Atwood llega a Netflix, lo que es una excusa excelente para volver a sumergirnos en el mundo de Gilead.

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Cada año, cuando el Nobel de literatura está a punto de fallarse, un nombre se repite de forma infructuosa: Margaret Atwood. La escritora canadiense, junto a Haruki Murakami, es la eterna aspirante al galardón. Ahora llega a Netflix la adaptación a imagen real de su obra más distinguida: El cuento de la criada (2017-2025). Una serie que previamente fue emitida por HBO, siendo un fenómeno televisivo ya en su momento. Sin embargo, no solo aguanta un revisionado, sino que este es más que recomendable.
Al fin y al cabo, desde su concepción en 1985 se trata de una obra clave para comprender el comportamiento humano. También de los mecanismos por los que una sociedad puede tomar una deriva autoritaria, incluso a costa de la mitad de su población. El cuento de la criada refleja realidades que ahora percibimos como actuales, que quizá parecían improbables en el momento de su estreno. Una muestra de clarividencia única, motivo por el cual está considerada una obra maestra.
1. Porque Atwood sabe que el mundo puede cambiar de un día para otro
Atwood, quien nació en 1939, año en el que comenzó la Segunda Guerra Mundial, siempre ha tenido muy presente cómo, de un día para otro, el mundo puede cambiar para siempre. Escribió El cuento de la criada en el Berlín occidental pocos años antes de la caída del Muro, un evento que dio paso a un nuevo paradigma global. Gilead nace justamente de esa mentalidad: no es una fantasía futurista, sino un escenario plausible. No en vano, bebe de experiencias reales cuando una crisis, en este caso de natalidad, se encuentra con líderes dispuestos a sacrificar los derechos en nombre de la seguridad. Algo que resuena fuertemente con los tiempos que vivimos actualmente.
2. Radiografía desde dentro cómo se produce una deriva totalitaria
La serie muestra los pasos por los que una democracia asentada como la estadounidense, que dice de sí misma ser la primera del mundo, podría convertirse en una dictadura de corte fundamentalista. Produce un escalofrío ver en su primer capítulo un ataque al Capitolio. Algo que, probablemente, en 2017, cuando se estrenó la primera temporada, pasó desapercibido, pero que se siente como una punzada tras haber presenciado los sucesos acaecidos el 6 de enero de 2021. Los siguientes pasos quedan marcados: declaración de la ley marcial, supresión de las garantías constitucionales, eliminación del pluralismo político y, finalmente, violación sistemática de los derechos y libertades. Una hoja de ruta que, de repente, ya no suena tan improbable.
3. De las esposas de Gilead a las 'tradwifes' de Tiktok
Aunque si por algo se caracteriza el régimen de Gilead es por su misoginia recalcitrante. Las mujeres quedan reducidas a ciudadanas de tercera, supeditadas a las necesidades de los hombres. De hecho, El cuento de la criada presenta una sociedad profundamente estructurada, en la que la clase y el rol social quedan representados por colores: de azul, las esposas de los hombres situados en la cúspide; de marrón, las encargadas del adoctrinamiento; de gris verdoso, quienes se ocupan de las tareas domésticas; y de rojo, las pocas mujeres fértiles que todavía pueden concebir hijos. Básicamente los cuatro roles femeninos tradicionales: esposa, maestra, cuidadora y madre. Unos valores anticuados y profundamente limitantes que, recientemente, han sido reivindicados por las llamadas tradwifes; un grupo de creadoras de contenido que apuestan por romper con el proceso liberador llevado a cabo por el feminismo durante las últimas décadas.
4. Un relato feminista para tiempos reaccionarios
El cuento de la criada es una de las obras feministas más relevantes de la época contemporánea, que se torna necesaria en un momento de auge reaccionario. La serie no se limita a proclamar soflamas o transmitir un mensaje vacío, sino que muestra los estragos que un entorno opresivo tiene sobre la población femenina. Así, no hay mujeres malas ni buenas, sino una violencia estructural que está por encima de todas ellas, condicionando sus actos. La serie huye de dicotomías simplistas y muestra cómo algunas mujeres sostienen el régimen y otras lo erosionan desde dentro, obligándonos a pensar el feminismo como una disputa viva, no como un objetivo ya conquistado.
5. La religión como herramienta de control político... ahora que vuelve a estar de moda
La religión se ha puesto de moda. Desde Rosalía hasta Mónica Naranjo, muchas son las voces públicas que en los últimos años han asociado su figura a la espiritualidad y, más concretamente, al imaginario católico. Gilead muestra cómo una teocracia cristiana podría funcionar en el mundo real. Todas sus prácticas abusivas están sostenidas por pasajes bíblicos, y su iconografía podría salir en un videoclip de pop contemporáneo de manera no irónica; o como mínimo ambigua. Si bien es cierto que no es lo mismo la esfera performativa que la práctica llevada al extremo que se representa en la serie, igual que sucede con las tradwifes, El cuento de la criada actúa como recordatorio incómodo para quienes estén tentados de banalizar ciertos discursos potencialmente peligrosos, cuando estos funcionan como una herramienta de control político.
6. El gran papel de Elisabeth Moss
Buena parte de la fuerza de El cuento de la criada se sostiene sobre los hombros de Elisabeth Moss. Su interpretación de June/Defred combina rabia contenida, miedo y una ironía casi imperceptible que solo asoma en miradas y gestos mínimos. La serie confía en su rostro como espacio dramático: primeros planos prolongados en los que casi no sucede nada en pantalla y, sin embargo, lo cambia todo a nivel emocional. Volver a verla es redescubrir hasta qué punto su trabajo hace creíble la transición de víctima silenciosa a figura de resistencia, sin necesidad de grandes discursos ni momentos épicos subrayados.
7. Prepárate para 'Los Testamentos'
Volver a El cuento de la criada es también la mejor manera de aterrizar en Los Testamentos, la nueva serie de Disney+ y que adapta la novela homónima de Atwood, en la que continuó el universo de Gilead. Por ello, antes de ponerse con el nuevo material, siempre es una buena idea revisar la serie original y, así, revisitar tramas, personajes y las reglas internas del régimen.



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