Estos son los animales más inteligentes del mundo
Son varias las especies que muestran uno o varios rasgos de inteligencia en su comportamiento.

Zaragoza-
El ser humano es el animal más inteligente del mundo. No en vano, solo desde el intelecto se puede explicar nuestro dominio absoluto del medio. Sobre todo teniendo en cuenta la debilidad física que poseemos respecto a otras especies. La capacidad de aprendizaje y de transmitir conocimiento, el poder imaginar cosas en abstracto, la creación de herramientas o el lenguaje complejo son los rasgos más característicos de esta cualidad. Además de la autoconsciencia plena, claro. Ese quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos al que lleva siglos intentando dar respuesta.
Sin embargo, a pesar de nuestras capacidades, en ocasiones incurrimos en el error de creer que somos los únicos seres inteligentes del planeta. El reino animal posee multitud de ejemplos de criaturas que, si bien no llegan a los niveles de evolución que sí tenemos las personas, presentan uno o varios de estos rasgos de inteligencia en su comportamiento.
Delfines
Los delfines están considerados de manera amplia como los animales más inteligentes del mundo, pese a que el alcance real de sus capacidades todavía es un misterio para nosotros. Lo son por su gran cerebro: su coeficiente de encefalización, esto es el tamaño del cerebro en relación al resto del cuerpo, es el más alto de todos con 5,2 -solo por detrás de los humanos con 7,3, claro-. Algo de lo que hacen gala, por ejemplo, a través de su complejo sistema de comunicación, que les permite dirigirse a sujetos concretos como si se dirigieran por un nombre propio.
Además, los delfines poseen la capacidad de utilizar herramientas. Lo hacen en Australia, donde utilizan esponjas marinas para protegerse el hocico mientras buscan comida en el fondo del mar. Un conocimiento que es transmitido de madres a crías. Por si fuese poco, también hay experimentos que demuestran que algunos especímenes son capaces de reconocerse delante de un espejo, lo que les otorga una percepción propia extraña en el mundo animal.
Elefantes
Seguro que has escuchado la expresión memoria de elefante, aunque quizá no sepas de dónde viene. Todo proviene de un hecho acaecido en 1999, en el santuario de elefantes Hohenwald, en Tennessee. A él llegó Shirley, un ejemplar de elefante africano que provenía del mundo del circo. Lo que nadie esperaba en el recinto es que, nada más arribar, protagonizase lo que a todas luces parecía un reencuentro con una vieja amiga con Jenny, otra paquiderma que ya residía allí. Tirando del hilo, la gerente de la reserva descubrió que los dos animales habían convivido en un mismo circo hace 23 años, lo que probó que estos gigantes nunca olvidan una cara.
Esta anécdota en realidad solo confirma lo que ya se sabe a través de la ciencia, y es que la memoria es uno de los rasgos más esenciales en su supervivencia. De hecho, su cerebro posee un hipocampo, la estructura cerebral que regula la memoria a largo plazo, muy desarrollado. Además, los paquidermos muestran otros rasgos de inteligencia como lo son la comunicación entre ellos, su capacidad de cooperar, el reconocerse en espejos o el uso de herramientas para alcanzar la comida.
Cuervos
Los cuervos no solo utilizan herramientas, sino que son capaces de fabricarlas. Famoso fue en su momento el caso de Betty, un ejemplar que se mostró capaz de doblar un alambre con la forma necesaria para alcanzar el alimento. Aquella fue la primera vez que se observó a un animal fabricar una herramienta nueva para una tarea específica sin un período prolongado de aprendizaje por ensayo y error. Algo que llamó mucho la atención y puso el foco sobre estas pequeñas aves y su diminuto pero poderoso cerebro.

Lo cierto es que las capacidades de los cuervos son tremendamente impactantes, en el sentido de que poseen comportamientos difícilmente observables en otras especies. Por ejemplo, poseen la habilidad de pensar en el medio y largo plazo, conteniendo sus instintos si es preciso. Así lo probó un experimento en el que se demostró que estas aves eran capaces de dejar pasar una recompensa inmediata ante la perspectiva de lograr una mayor en un futuro próximo. Además, los cuervos son capaces de resolver problemas complejos, tienen una gran memoria social -no se les olvida nunca una cara, sobre todo si es la de un enemigo-, y son capaces de aprender los unos de los otros.
Cerdos
Los cerdos poseen mala fama a causa de sus costumbres poco higiénicas desde un punto de vista humano, sin embargo son criaturas fascinantes. También muy inteligentes. De hecho, son capaces de jugar a videojuegos. Un estudio llevado a cabo en Inglaterra demostró que tenían la habilidad de comprender cómo el joystick y lo que sucedía en pantalla estaba relacionado, además de cumplir tareas sencillas con el mando. Algo que, hasta entonces, sólo habían conseguido primates.
Aunque la inteligencia de los cerdos va mucho más allá. Se trata de animales capaces de codificar órdenes básicas tipo: acércate o siéntate. Pero también pueden desentrañar puzles más complejos, incluso cuando las reglas propuestas van cambiando. Además, en la naturaleza, poseen estructuras sociales complejas, también actitudes colaborativas si estas son necesarias. Rasgos todos ellos de un animal que sobrepasa con mucho su estereotipo.
Pulpos
Todo el mundo recuerda al pulpo Paul, que en el verano de 2010 predijo la victoria de España en el Mundial de fútbol. Aquello fue una anécdota fruto del azar, pero lo cierto es que estos cefalópodos han dado incontables muestras de ser animales muy inteligentes. Es bastante conocido el fun fact de que poseen nueve cerebros, aunque este dato posee cierta trampa. En realidad cuentan con un cerebro central -que actúa de órgano principal como en cualquier otro animal- y un centro nervioso en cada pata, lo que les da una autonomía de movimiento casi completa.
Toda esta compleja estructura neuronal es utilizada en actividades complejas como abrir botes, recorrer laberintos o usar herramientas. De hecho, se trata de un animal muy curioso que, ante la presencia de un objeto, siempre tiende a examinarlo. Además, pese a ser una especie solitaria, es capaz de aprender mediante la observación, ostra señal de inteligencia notable. Finalmente, su capacidad para camuflarse en el entorno, así para discernir cuando atacar y cuándo defenderse, está considerada una muestra más de sus capacidades, pues hay mucho de estrategia detrás de cada decisión.

Grandes simios
Genéticamente, los grandes simios son los animales más cercanos al ser humano. Es por ello que la inteligencia, en su caso, se da por sentada y quizá sea menos sorprendente. Estamos hablando concretamente de gorilas, orangutanes, bonobos y chimpancés. Todos ellos con pulgares oponibles, además, lo que les permite llevar a cabo una serie de test similares a los que podríamos hacer nosotros. O lo que es lo mismo, realizar una comparación directa entre persona y primate.
Sin embargo, estas dos situaciones son muy injustas para valorar sus capacidades en toda su dimensión. Al fin y al cabo, los primates son animales que usan y fabrican sus propias herramientas, tienen una comunicación compleja entre ellos, capacidad de aprendizaje y para resolver problemas e, incluso, muchos de ellos han mostrado signos de autoconsciencia.
Ratas
Las ratas son el animal de laboratorio por excelencia por dos motivos principalmente: su gran coincidencia con el ADN humano y su alta inteligencia. No en vano, se trata de una especie que posee una gran capacidad de aprendizaje, lo cual es muy útil a la hora de probar diferentes test que requieren de un conocimiento previo. Por ejemplo, una investigadora de la Universidad de Richmond fue capaz de enseñar a dos ratas a conducir, aunque los resultados excedieron todas sus expectativas. Al poco tiempo, los animales fueron capaces de dirigir el vehículo hacia la dirección que se deseaba, demostrando una alta toma de decisiones.

Pero es más, se lo pasaban en grande en el proceso. De hecho, siempre que se les planteó la dicotomía de lograr la recompensa andando o en coche, elegían el vehículo. Incluso en situaciones en la que era menos práctico. Es solo un ejemplo de los incontables puzles, laberintos y pruebas que estos roedores han pasado a lo largo del tiempo para demostrar su capacidad intelectual. Además se trata de un animal estigmatizado, pero muy social. De hecho, son muy sensibles y que tienden a formar lazos muy estrechos con aquellos que les cuidan. Una conexión emocional que es también signo de inteligencia.


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