Por qué no deberíamos tener un hurón como mascota
Estos simpáticos mustélidos llevan domesticados unos 2.500 años, aunque sus cuidados requieren de tiempo y dinero.

Zaragoza-
La ley de Bienestar Animal ha sido una de las normas que más controversia han levantado en España en los últimos años, lo que hizo que fuese escrutada prácticamente hasta su última coma. En su lectura, muchos se sorprendieron de encontrar al hurón listado como animal doméstico. No solo eso, sino que en su artículo 34.a se prohíbe expresamente su venta en tiendas especializadas, algo que solo ocurre también con los perros y los gatos.
Paradójicamente, a raíz de aquella noticia quizá hubo más de uno y de dos que se plantearon por primera vez tener un hurón como mascota. Según la Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC), en 2023 en España había 52.055 hurones censados. Es una cifra que adolece ante los más de 10 millones de perros, pero que no deja de ser relevante.
Qué saber antes de adoptar un hurón
Los hurones pueden ser un buen animal de compañía, pero desde luego no son para todo el mundo. Igual que tampoco lo es un perro o un gato, por otro lado. Se trata de una especie que necesita de cuidados muy específicos, que comienzan por tener tiempo disponible para tu nueva mascota. Por ello, antes de adoptar a un hurón, o a cualquier bichillo cabría decir, lo primero es valorar si se le va a poder atender tal y como necesita.
No en vano, un hurón es un animal activo, que necesita de una atención y estímulos constantes por parte de su dueño. Además puede ser un animal caro ya que, pues más allá de comida o un hábitat adecuado, también precisa de cuidados como por ejemplo las vacunas obligatorias contra el moquillo y la rabia o la identificación del animal con microchip.
Finalmente, se trata de un animal carnívoro, algo a tener en cuenta antes de realizar la adopción. Como es una mascota relativamente popular, en las tiendas especializadas venden pienso específico para hurones que es capaz de satisfacer sus necesidades nutricionales. Pero claro, eso supone un gasto a tener en cuenta antes de realizar la adopción.
Requieren de ejercicios y juegos
En cierto modo, podemos pensar en los hurones como lo hacemos con los gatos. El hurón es un fundamentalmente un animal cazador, por lo que es curioso y muy activo. Si bien es cierto que fueron domesticados hace unos 2.500 años, todavía tienen instintos que deben saciar con acción en forma de juegos y estímulos. Evidentemente, es responsabilidad del dueño que el animal esté satisfecho y no caiga en una depresión.
Los hurones duermen mucho, aproximadamente de 14 a 18 horas al día. Sin embargo, cuando están despiertos, quieren jarana. Por ello, si bien pueden habitar en una jaula, es importante que pasen el tiempo que están despiertos fuera de ella. Es el momento de plantearse si nuestra casa es un sitio seguro para ellos. En la naturaleza, los hurones cazan colándose en madrigueras. Por ello, en su versión doméstica van a colarse por cualquier hueco que encuentren, lo que incluye la parte trasera de los electrodomésticos, los balcones, tuberías, plantas y sitios que son potencialmente peligrosos para ellos. No conocen el miedo. En su caso la regla es clara: si cabe la cabeza, cabe todo el cuerpo.
Además, los hurones son unos escaladores excelentes. Espera que suban a lo alto de las estanterías y lo hagan, además, sin cuidado alguno. Así que si tienes alguna pertenencia de valor, no la pongas al límite de la balda o muy probablemente termine en el suelo. Como decíamos, hay que pensar en ellos como gatos muy activos y traviesos.
La jaula del hurón
Lo habitual es acondicionar una jaula para que el hurón pueda descansar por las noches, disfrutar de sus largas siestas y, sobre todo, evitar que se meta en problemas cuando ha oscurecido y no podemos estar atentos. Evidentemente, la jaula va a ser la cama de nuestro hurón, por lo que debe ser adecuada para él. Esto es, necesita un tamaño suficiente para estar cómodo y, sobre todo, debe mantenerse limpia para evitar posibles infecciones.
Lo ideal es limpiar la jaula del hurón al menos dos veces a la semana. Debido a su espíritu aventurero, lo más probable es que el hurón termine llevando suciedad a su jaula al final del día. Por ello hay que poner cierto esmero en las tareas de limpieza, sobre todo en las esquinas y recovecos. Además el jabón utilizado debe ser de bajo olor para no afectar a su olfato, un sentido muy importante para ellos.
Cabe remarcar que la jaula es útil, sobre todo, para mantener a nuestro hurón seguro por las noches. Pero solo es un recurso puntual, pues lo ideal es que la mascota pueda estar suelta por la casa y se sienta libre. De hecho, lo ideal es que el animal encuentre un lugar oscuro y fresco en la casa que le pueda servir de madriguera en la que poder descansar. Una vez que el hurón decida dormir, es importante no despertarle para no alterarles el sueño.
Los hurones son animlaes sociales
Los hurones son animales domésticos y están acostumbrados a estar junto a los humanos e interactuar con ellos. Sobre todo aquellos que se han criado rodeados de personas desde su nacimiento. Sin embargo, también les encanta jugar con otros miembros de su misma especie. De hecho, son criaturas muy sociales, por lo que lo ideal sería que hubiese más de un hurón en la casa. Pero claro, dos de estos mustélidos implica un gasto doble y, también, el doble de cuidados y atenciones. Por ello no es una decisión a tomar a la ligera.
Más allá de su instinto cazador, los hurones no son especialmente agresivos. Pero son animales, por lo que ante lo que consideran una agresión van a responder. Generalmente huyen, aunque también pueden morder si se sienten acorralados. Esto es importante, sobre todo, si hay niños en la casa. Especialmente aquellos que son tan pequeños que pueden hacerles daño sin darse cuenta, bien porque no son conscientes de que son un ser vivo o porque no controlan su fuerza.
El olor de los hurones
Los hurones huelen. Esto es así y no hay nada que hacer, es su naturaleza. Este aroma proviene de unas glándulas que tiene, sobre todo, en la zona de la cara y que les sirven para marcar territorio y hacerse presentes en la naturaleza. Cuando decidimos convivir con un hurón tenemos que tener esto en cuenta. También que, cuando se asustan, segregan un líquido perianal que no resulta nada agradable.
Una manera de minimizar estos olores, que no van a desaparecer nunca, es esterilizarlos, algo que también sirve para controlar la agresividad de los machos y para evitar posibles problemas de salud en las hembras. Además hay que limpiar al hurón de manera frecuente, aunque hay que tener cuidado con los baños, con especial atención a sus orejas y los dientes.



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