Las palomas poseen una brújula interna que les permite saber siempre adónde van
Científicos de la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich han codificado la manera en la que estas aves son capaces de leer el campo magnético de la Tierra.
Zaragoza-
¿Cómo se orientan las aves? ¿Cómo saben dónde van? La pregunta es legítima, pues se trata de animales que, en algunos casos, recorren miles de kilómetros de manera anual en largas migraciones. Intuitivamente se podría pensar que simplemente se mueven en busca de una temperatura agradable. Sin embargo, esto no explicaría lo complejo de sus rutas, que cuentan casi siempre con los mismos puntos de parada. ¿Cómo sabe un ganso dónde está Doñana exactamente?
La cosa se complica aún más si pensamos en especies como la paloma, que no migra pero se puede amaestrar. La figura de las palomas mensajeras es muy conocida, capaces de volar hasta 1.000 kilómetros en un día para entregar un mensaje. De hecho se sabe, por ejemplo, que los británicos utilizaron más de 16.000 palomas en la II Guerra Mundial para hacer llegar mensajes más allá de las líneas enemigas. Palomas espías que, por cierto, eran combatidas con halcones por medio del ejército nazi.
Cómo se orientan las aves
El reino animal es fascinante y, en parte, todavía muy desconocido. Poco a poco, eso sí, vamos sabiendo más de estas criaturas, con avances que en muchas ocasiones después repercuten de una manera u otra en nuestro día a día. En el caso de las aves, desde hace varios años se sabe que lo que realmente utilizan para guiarse son los campos magnéticos de la Tierra. Es la llamada magnetorecepción, un mecanismo del que ahora sabemos más.
Gracias a un experimento llevado a cabo por la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich, y cuyos resultados fueron publicados en Science en noviembre de 2025, ahora sabemos que el órgano que permite a las aves detectar los campos magnéticos es el oído interno, el mismo que también se encarga del equilibrio o la aceleración. Pero, ¿cómo lograron llegar a esta conclusión?
¿Cómo funciona el GPS de las palomas?
Para ello, los científicos participantes en el experimento expusieron a seis palomas a un campo magnético ligeramente más fuerte que el de la Tierra durante más de una hora. Inmovilizaron sus cabezas y rotaron el campo magnético para simular cambios de orientación.
Posteriormente, gracias a un marcador genético pudieron mapear cómo la actividad neuronal relacionada con los campos magnéticos se encontraba en la región del cerebro que recibe información del sistema vestibular (que se relaciona con el equilibrio). O lo que es lo mismo, este es el encargado de leer el magnetismo de la tierra y, por ende, de ejercer de GPS de las aves. Para refutar los resultados, además, los investigadores realizaron una secuenciación de ARN, que señaló en la misma dirección.
El avance es monstruoso, pues hasta la fecha se creía que el secreto de la buena orientación de las aves podría encontrarse en sus ojos o en el pico. Sin embargo, ahora todo apunta a que el oído interno de las palomas poseen una alta concentración de proteínas que son sensibles a las alteraciones electromagnéticas. Cuando la paloma cambia la posición de la cabeza, los conductos del oído interno registran las tres componentes del campo magnético terrestre (x, y, z) y las convierten en impulsos eléctricos que el cerebro interpreta para determinar la orientación en el espacio. Un sistema que también funciona por la noche, pues no necesita luz solar alguna.
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