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Las palomas de la guerra

En la II Guerra Mundial, estos mensajeros sustituyeron a la radio por su rapidez, seguridad y eficacia

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En Roma se empleaban para informar de los éxitos de las legiones y Julio César se sirvió de ellas para comunicar sus victorias al senado. Hasta Genghis Khan las utilizó para orientar a las flotas perdidas en medio del mar. Y fue una paloma quien anunció la derrota de Napoleón en Waterloo, lo que le valió el grado de teniente de las fuerzas armadas inglesas.

Su docilidad y su habilidad para enviar de un lado a otro el correo en forma de pergamino han hecho de las palomas mensajeras protagonistas de varias contiendas militares. Por ejemplo, durante las dos guerras mundiales se convirtieron en un canal de comunicación alternativo a la radio y el telégrafo. Estos medios eran más eficaces, pero también suponían correr riesgos si los mensajes eran interceptados por el enemigo.

Las palomas eran entrenadas para que su objetivo principal fuera realizar su misión lo antes posible. Además de rápidas pueden volar a 100 kilómetros por hora. Durante la II Guerra Mundial, su índice de eficacia llegó al 98% de éxito. En vista de su potencial, el Ejército de EEUU creó un Centro de Crianza y Entrenamiento de palomas en Nueva Jersey. Tras una exhaustiva campaña de recolección recibieron unas 54.000 aves, que fueron desplegadas en varios frentes del conflicto.

La inteligencia británica también les sacó partido y envió a unas 7.000 palomas para comunicarse con los ejércitos aliados durante el Desembarco de Normandía, evitando así el uso de la radio. La paloma Paddy, por ejemplo, llevó un mensaje desde las playas donde informaba que los batallones del Día D habían llegado a tierra con éxito. Se utilizaron a varias palomas para la misión, pero Paddy fue la primera en cruzar el canal de la mancha, en unas cinco horas.

Palomas salvadoras

En 1943, los británicos crearon la medalla Dickin, la 'cruz de la victoria' de los animales, que era equivalente a la Medalla de Honor del Congreso. La paloma Mary obtuvo ese galardón en 1945 por trasladar un mensaje desde la parte de Alemania tomada por los aliados a la ciudad británica de Exeter. Mary llegó a su destino con tres perdigones en el cuerpo y un ala arrancada debido a las garras de los halcones que los alemanes habían entrenado para eliminarlas. Era la guerra de los pájaros.

La paloma que más vidas salvó fue William of Orante durante la operación Market Garden, misión aliada consistente en capturar mediante paracaidistas una serie de puentes sobre los principales ríos de los Países Bajos en 1944. Fue uno de los golpes definitivos que recibieron los nazis. Durante la batalla, los 2.000 soldados del 9º batallón de paracaidistas habían quedado aislado en Arnhem, necesitados de refuerzos y sin equipo de radio. William los salvó de una muerte segura al ser capaz de hacerles llegar un mensaje tras recorrer 420 kilómetros en unas cinco horas.

También mereció una condecoración Dickin la paloma Winkie, que voló 120 millas para informar sobre el lugar exacto en el que había aterrizado de emergencia un bombardeo aliado en medio del mar. Y en 1943, Gi.Joe salvó la vida de unos 1.000 soldados británicos gracias a un oportuno mensaje que informaba de que dos ejércitos aliados estaban a punto de autoexterminarse en el sur de Italia.

La invasión de Normandía

Documentos del Ejércirto británico desclasificados en 2008 conocidos como Canales para el engaño confirmaron que los servicios de inteligencia británicos enviaron a miles de aves con información adherida a sus cuerpos para ayudar a la resistencia francesa durante la ocupación del país. La gran mayoría cayó en manos alemanas y sólo el 10% de ellas lograron regresar Inglaterra.

Para aprovecharse de las circunstancias, el capitán Guy Lidell planeó el envío de palomas portadoras de información falsa a Francia para confundir a los nazis. El MI6 también quiso utilizar esta táctica, e ideó un plan para hacer creer a los alemanes que la invasión iba a tener lugar en Pal de Calais, al norte de Normandía. Sin embargo, nunca llegó a fructificar.

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