¿Solo sacas a pasear a tu perro? Por qué el juego es la verdadera clave de su bienestar
Un estudio de la Universidad de Linköping determina que el juego no solo es importante para los cachorros.

Madrid-
Los perros son animales muy sociales; también juguetones. Les encanta enredar, sobre todo con su persona favorita. Sin embargo, durante mucho tiempo se ha dudado de la función que esta actividad tiene para su bienestar, especialmente en aquellos que continúan jugando en edad adulta. Es por esto que un nuevo estudio de la Universidad de Linköping, en Suecia, ha intentado arrojar luz a este aspecto, vital en la rutina de una mascota. Publicada en la revista Royal Society Open Science, esta investigación ahonda en si existe una conexión directa entre el juego y un vínculo emocional más fuerte entre el dueño y su perro.
Se trata de una averiguación muy interesante, especialmente, para aquellos dueños de perros adultos. "Hoy en día, muchos perros cambian de hogar a mitad de su vida. Con los perros rescatados, no se tiene la ventaja de crecer con ellos. Esto significa que se pierde la llamada ventana de socialización temprana, que es importante para la construcción de la relación. Y entonces el juego puede ser una muy buena manera de construir una nueva y buena relación incluso con perros adultos", puntualiza Lina Roth, profesora asociada sénior de etología en LiU.
El tiempo de juego es la clave
Los resultados mostraron una relación causal estadísticamente significativa: el vínculo emocional con el perro mejora al aumentar el tiempo de juego. Los dueños de perros que participaron en el estudio informaron que sus perros parecían tener una visión más positiva de ellos y que los propios perros tomaban más iniciativa para jugar. Hay que tener en cuenta que estudios previos también han demostrado que los perros se sienten mejor cuando juegan y pasan tiempo con sus dueños.
Por ejemplo, el estudio Why do dogs play? Function and welfare implications of play in the domestic dog apuntó que el juego mejora el bienestar canino a través de experiencias autogratificantes, interacciones positivas y conexiones sociales. Motivo por el cual los investigadores determinaron que proporcionar oportunidades adecuadas de juego debería ser una consideración clave en el manejo y cuidado de perros domésticos.
"No basta con lanzar una pelota. Como buscábamos la interacción social entre el perro y el humano, los juegos que propusimos en el estudio fueron, por ejemplo, tirar de la cuerda, jugar a las luchas, perseguirse, el escondite, el cucú o simplemente jugar un poco con el perro con los dedos. No hace falta dedicarle mucho tiempo; lo importante es prestar atención al comportamiento del perro. Unos minutos de vez en cuando parecen marcar una gran diferencia", finaliza Lina Roth.
Cómo se realizó el estudio: jugar no es entrenar
Para determinar si existe alguna relación, se pidió a más de 400 dueños de perros que respondieran un cuestionario exhaustivo sobre cómo viven su relación con sus mascotas. Las parejas de dueño y perro se dividieron en tres grupos: uno que debía jugar más de lo habitual, otro que debía entrenar más de lo habitual con recompensas en forma de golosinas, y un grupo de control que continuaría como antes.
Posteriormente, los dueños tuvieron que responder de nuevo al mismo cuestionario. "Resultó que el grupo de juego mejoró su vínculo emocional con el perro en tan solo cuatro semanas con unos minutos extra de juego al día", en palabras de Lina Roth.
Los resultados mostraron una relación causal estadísticamente significativa: el vínculo emocional con el perro mejora al aumentar el tiempo de juego. Sin embargo, los otros dos grupos no mostraron ninguna mejora con respecto a la situación inicial. El grupo que participó en el entrenamiento tampoco experimentó ninguna mejora, lo que nos enseña que entrenar no es jugar.
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