Publicado: 14.06.2014 12:05 |Actualizado: 14.06.2014 12:05

La afiliación de jóvenes a la Seguridad Social baja casi un 40% en nueve años

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Que un joven de entre 20 y 24 años encuentre trabajo es difícil y así lo avala el Boletín de Estadísticas Laborales (BEL), que a cierre de 2013 registró 2.651.486 altas de este colectivo en la Seguridad Social frente a las 4.277.781 cuantificadas al cierre del ejercicio de 2005.

El número de afiliados a la Seguridad Social, es decir el número de trabajadores registrados, ha vuelto a crecer en mayo, sin embargo los jóvenes continúan teniéndolo harto complicado para trabajar y así lo refrendan las estadísticas, que subrayan un descenso del 38,02 % en afiliaciones de jóvenes entre 20 y 24 años al comparar las afiliaciones registradas el último día de 2005 con las de la misma jornada de 2013.

Los guarismos "se agravan" más aún si tenemos en cuenta que desde el año 2013 los becarios, esos jóvenes con ganas de trabajar y formarse de los que se aprovechan algunas empresas, también tienen que ser dados de alta en la Seguridad Social, mientras que con anterioridad a ese ejercicio, estas personas no computaban para el total.

Sin embargo, en los últimos meses la situación parece que se está revirtiendo, al menos para Andreu Cruañas, presidente de la Asociación de Agencias de Empleo (Asempleo), quien revela que en el caso concreto de este colectivo, "la afiliación lleva dos meses consecutivos aumentando de forma interanual después de 83 meses seguidos destruyendo empleo, desde abril de 2007".

Cruañas destaca que la mala situación del empleo juvenil "no sólo afecta a España", aunque no duda en tildar la coyuntura para los jóvenes en nuestras fronteras como "alarmante".

"La tasa de paro general es muy elevada, pero en el caso de los jóvenes casi seis de cada diez que quieren y pueden trabajar están en situación de desempleo", lamenta el presidente de Asempleo.

Cierto es que las cifras de afiliaciones interanual a la Seguridad Social han mejorado en los últimos meses para los veinteañeros, como suscribe Asempleo, que sin embargo reconoce que la obligación de afiliar a los estudiantes en prácticas o becarios desde 2013 "ha podido ayudar a mejorar los datos de afiliación de este colectivo".

Adolfo de Luxán, coordinador del Servicio de Empleo del Colegio Nacional de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas y Sociología, puntualiza que "no todas las becas llevan aparejadas el alta a la Seguridad Social, sino sólo las remuneradas", aunque reconoce que son "mayoría".

Como buen conocedor de la situación, De Luxán señala que actualmente resulta "muy difícil" para este colectivo comenzar a trabajar, por lo que en muchos casos "los jóvenes intentan retrasar su entrada al mercado laboral".

Continuar formándose o salir a la caza del empleo digno por medio de la concatenación de becas son las soluciones más usuales, indica el experto, quien también señala que a la hora de analizar las altas cifras de afiliaciones juveniles de hace diez años, "cuando España iba bien", hay que tener en cuenta que muchos jóvenes dejaron sus estudios para trabajar.

Son muchos los nombres que se podrían inscribir aquí, exactamente los mismos que chavales de esta franja de edad que están a la sombra de un cielo nublado en el que el trabajo brilla por su ausencia y que suele monopolizar las conversaciones en las universidades.

Ante el estado de desánimo generalizado, De Luxán aporta un poco de luz al porvenir de una parte de los afectados, los más formados, por esta situación.

"El mercado de trabajo está remontando ligeramente, especialmente en trabajos cualificados", señala el experto, quien reconoce que las empresas están "empezando a apostar por los jóvenes".

Sin embargo, el camino hasta el puesto de trabajo que toda una generación -la más preparada de la historia según cuentan algunos- anhela pasa por años de becas y de "cambios de silla", algo que en opinión de De Luxán, a la larga, se va a convertir "en la tónica general".