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Argentina cede el testigo a Islandia como invitada de la Feria de Fráncfort

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Islandia tomó hoy el relevo de Argentina como próxima invitada de honor de la Feria del Libro de Fráncfort, entre las figuras de Borges y los literatos desaparecidos en la dictadura militar y la lectura de poemas de Juan Gelman.

El país europeo recogió el testigo de la nación suramericana en la ceremonia de clausura de la muestra, una de las citas clave del ámbito literario mundial, tras una semana de intensa actividad cultural.

La evocación de Jorge Luis Borges en una ceremonia que involucraba a islandeses y argentinos era obvia: el acto arrancó con un cortometraje dedicado justamente al culto que el escritor argentino rindió a Islandia.

En un momento de la película, Borges aseguró que "Islandia guardó la memoria de Germania", y posteriormente un voz en off recitó el poema "Snorri Sturluson", uno de los muchos textos de Borges dedicados a Islandia, mientras se mostraban paisajes de este país nórdico.

Asi, la ceremonia de clausura guardó una fuerte coherencia temática con el conjunto de la Feria del Libro, en la que Borges se ha erigido como una figura omnipresente, apareciendo en prácticamente todas las mesas redondas que se celebraron.

La otra constante en el Fráncfort de la literatura argentina -al margen de los sesenta escritores invitados, como Leopoldo Brizuela, Sergio Olguin o Luisa Valenzuela, que presentaron sus obras y participaron en debates- fueron las víctimas de la dictadura militar, sobre todo aquellas ligadas a la escritura.

El hecho de que Juan Gelman fuese el escritor encargado de representar a Argentina en la ceremonia de clausura subrayó esta intención.

Gelman -que sufrió la represión en primer persona y padeció la desaparición forzosa de su hijo y de su nuera- empezó su intervención refiriéndose también a Borges y a Islandia, y señalando que la poetisa argentina María Negroni tiene asimismo un libro dedicado a ese país nórdico.

Posteriormente, antes de leer seis breves poemas, Gelman dedicó su lectura a los poetas escritores que "cayeron abatidos durante la dictadura o murieron en las mesas de tortura" y mencionó expresamente, entre otros, los nombres de Haroldo Conti y Rodolfo Walsh.

Al ser interrogado acerca de si su poesía no nacía del dolor de la pérdida, Gelman señaló que la poesía surge en realidad de otra parte.

"La poesía surge de otro lugar; en mi caso personal, de obsesiones que necesito expresar", afirmó el autor argentino.

"Hay grandes poetas a los que nunca les ha pasado nada y son grandes poetas. A otros sí les pasan cosas y eso afecta su obra, pero ya desde antes eran grandes poetas", explicó.

Del lado islandés, el portavoz literario fue Guedeburg Bergsson -escritor y traductor al islandés de Borges y otros escritores latinoamericanos-, que leyó un cuento titulado "El hombre de la Patagonia".

El director de la Feria, Jürgen Boos, reiteró su apreciación, ya hecha anteriormente, de que la presentación argentina había sido una de las más literarias de los últimos años.

El moderador del acto, el crítico literario Michael Schmidt, aseguró que, de todo el Fráncfort argentino, quedarían los libros traducidos, y que para muchos comenzaba ahora el momento de la lectura.

Otros confiaron en que la Feria, y todo lo que se discutió en ella, influya en la vida literaria en Argentina.

"Después de esta Feria del Libro, Argentina no volverá a ser la misma", apuntó el escritor Horacio González, en una mesa redonda sobre Leopoldo Marechal.

González se refería con ello a que la Feria había sido ocasión de repasar el canon literario argentino y de que de ella pueden salir ciertas consagraciones.

El caso de Marechal, de quien se presentó una traducción al italiano -una de las primeras a lenguas extranjeras- es uno entre varios.

La presidenta del comité organizador argentino, Magdalena Faillace, se despidió agradeciendo a todos los que habían colaborado con el pabellón argentino, y concluyó por asegurar, parafraseando a Pedro Salinas, que su país había logrado mostrar en Fráncfort su "mejor yo".